Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un vertido industrial amenaza la recuperación del río Besòs

La Fiscalía investiga el impacto ambiental por el incendio de una fábrica en Montornès del Vallés. Centenares de peces han muerto

Peces agonizando este jueves en el Besòs.
Peces agonizando este jueves en el Besòs.

La industria ha vuelto a jugársela al río Besòs. Considerado hace décadas como uno de los más contaminados de Europa por la presión fabril del cinturón de Barcelona —se ganó el apodo de “cloaca al aire libre”—, su recuperación medioambiental ha sido notable. El Besòs presume ahora de fauna y flora y hasta es posible ver jabalíes cerca de su desembocadura, habilitada como zona de paseo. Pero el vertido provocado por el incendio de una fábrica el pasado miércoles en Montornès del Vallès (Barcelona) ha acabado con centenares de peces y amenaza una vez más la salud del maltrecho río.

El incendio se desató en una planta de reciclaje de disolventes de la empresa Ditecsa. Las tareas de extinción del fuego —que provocó una intensa columna de humo y amenazó otras naves del polígono industrial de Can Buixarons de Baix— provocaron que el agua viajara mezclada con disolventes por las canalizaciones hasta el río. El vertido ha afectado un tramo de 18 kilómetros entre Montornès y la desembocadura, en Sant Adrià de Besòs.

El vertido corrosivo ha acabado con la vida de centenares de peces y supone una amenaza a la diversidad de la cuenca fluvial, según los expertos. La Agencia Catalana del Agua (ACA) de la Generalitat decretó ayer la emergencia por el impacto en la fauna. Operarios de ese organismo y del Consorcio Besòs-Tordera —que han abierto expediente a la empresa— tomaron muestras de agua y sedimentos y retiraron centenares de peces muertos del río. Mientras, el Parque Fluvial del Besòs permanecía cerrado.

A la espera de la evaluación del impacto ambiental, la Fiscalía ya ha tomado cartas en el asunto. El fiscal de delitos de medio ambiente investiga el episodio de contaminación. El vertido también ha indignado a los alcaldes de los 13 municipios por los que fluye el Besòs, río de caudal irregular que durante el desarrollismo franquista bajaba con espumas y colores variables debido a la polución del tejido industrial.

La fábrica Derpin, donde se produjo el incendio, se dedica al reciclaje de disolventes. Cuenta con 19 empleados que, por ahora, no podrán volver al trabajo, aunque la empresa prevé volver a poner en pie la nave. “Usamos disolventes agotados, los limpiamos y los ponemos en el mercado”, explica uno de sus responsables. Ayer, en el polígono aún se percibía el hedor. La planta quedó destrozada después de que, el miércoles, litros de ese producto en llamas arrasaran coches y destrozaran pavimento como si se tratase de un río de lava. Un trabajador revisaba su coche. “Por suerte, está aparcado en la acera contraria por la que bajaba la lava y solo se han derretido las partes de plástico. Si esto llega a pasar a mediodía, habrían estallado coches con el polígono lleno de trabajadores. Habría sido una tragedia”.

Los Mossos d’Esquadra y los Bomberos inspeccionaron la zona para tratar de averiguar el origen del siniestro. Fuentes de la empresa subrayan que se trata de un accidente que pudo comenzar en un bidón mal etiquetado, aunque la investigación interna aún está en una fase inicial. Los agentes rurales supervisaban ayer un sumidero, situado cerca de la empresa, por donde fue a parar el disolvente en llamas hasta el río.

La empresa había sido sancionada en dos ocasiones (en 2018 y este año) con multas de 48.000 y 100.000 euros por incumplimiento de normativa: almacenamiento superior al permitido, acumulación de materiales fuera de lugar o falta de trazabilidad en la gestión documental de residuos. Esas sanciones, aclaró el Departamento de Territorio, no tienen que ver con el riesgo en la contaminación del agua ni con el medio ambiente. Según fuentes de la empresa, las sanciones en ningún caso explican que se haya producido un incendio. “Ha sido un accidente”, remachan.

La ACA aseguró que el vertido fue provocado durante las maniobras de apagado del incendio. La empresa Ditecsa, propietaria de la planta, coincide en esa tesis y asegura que no pudo ser de otra manera. “Nosotros reciclamos, no tenemos vertidos al exterior. El único que hay es el pluvial, por el que bajó agua mezclada con disolvente”.

David Ganis el jefe de los agentes rurales en la comarca del Vallès Occidental era uno de los que supervisaba el río. “Revisamos desde aquí hasta la desembocadura, valorando la calidad del agua. De momento solo ha afectado a peces en mucha cantidad, pero no a aves. Estamos haciendo analíticas. Es pronto para hablar de tragedia medioambiental”. En declaraciones a TV3, el director de coordinación territorial de la ACA, Diego Moxó, se mostró “moderadamente optimista” ante la recuperación del río porque es un “sistema dinámico”.

Inversiones en el río

Las administraciones llevan décadas invirtiendo en el río para recuperar el parque fluvial y han controlado mucho los vertidos de las empresas que, históricamente, se instalaron junto al cauce del río. De las cinco depuradoras activas que había en 1992 se ha pasado a las 25 actuales. En el río viven 250 especies de aves, 12 mamíferos, ocho reptiles y ocho tipos de peces.

El director del Zoo de Barcelona, Sito Alarcón —que fue gerente del Consorci del Besòs— conoce el río. “El Besòs tiene agua que ha pasado por varias depuradoras y eso dificulta su capacidad de autodepuración”. Alarcón estuvo ayer en la zona de Montcada junto a otros técnicos: “Allí la mortalidad de fauna piscícola era total. Seguro que la mortalidad de invertebrados también es elevada y es muy importante retirar los peces muertos para intentar que no contamine a mamíferos y aves”. El director puso el zoo al servicio de la reintroducción de especies que se hayan visto afectadas.

Municipios unidos contra el vertido

Los ayuntamientos de Barcelona, Montcada i Reixac, Sant Adrià del Besòs y Santa Coloma de Gramenet han exigido responsabilidades por el desastre ecológico que ha causado el vertido. La empresa había sido sancionada en dos ocasiones por incumplimientos de almacenaje, informó ayer el Departamento de Territorio.

La teniente de alcalde de Ecología del Ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz, aseguró que exigirán “todas las responsabilidades” tanto a las administraciones como a la empresa. El objetivo es que “los esfuerzos que se han hecho durante 20 años para que este río dejase de ser un vertedero y fuese un espacio de biodiversidad del área metropolitana no vayan hacia atrás”. “Requeriremos, además, que quien haya hecho este desastre responda ante las administraciones y la ciudadanía”, subrayó Sanz.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >