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La caballería son los niños

El mural de la COP25 simboliza lo que Thunberg trajo a Madrid: la exhibición de una conciencia temprana en críos que recordarán de adultos su primera causa, la más urgente de todas

Asistentes a la COP25 ayer en Ifema.
Asistentes a la COP25 ayer en Ifema. AP

Desde el inicio de la cumbre hasta hoy, jueves, un mural semiescondido en la Zona Verde -mural que conoció su minuto de oro cuando Greta Thunberg fue allí a verlo enredada en una gigantesca maraña de cámaras- ha sido depositario de cientosde cartas, dibujos y mensajes de niños de todo el mundo. Hay cartas que no tienen desperdicio (ninguna tiene desperdicio: las que más pueden tenerlo, son reciclables). Santi, Valeria, Irene V. e Irene R., del tercer curso del colegio Pintor Camarón de Castellón, por ejemplo: “Los niños queremos que dejéis de tirar plásticos y basura al mar porque los peces se los comen”, se quejan en una carta llena de dibujos. Mar Díaz Sáez tira un guante, casi un programa electoral de tres puntos: “Querida COP25: Me gustaría que mandarais a grupos de gente que reforestara todos los descampados en los que no se tenga previsto construir; me gustaría que que organizarais recogida voluntaria de basura en parques y calles; por último querría que instalaseis placas solares en los edificios públicos”.

Son 1.000 cartas que la organización Madres contra el Clima entrega al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, en un acto frente al mural. Allí también se leen varias misivas no sólo de niñas y niños de España sino de otros países como India, Reino Unido, Alemania, Australia o Bangladesh. El acto y el mural simbolizan lo que Thunberg trajo a Madrid y pasea por el mundo: la exhibición de una conciencia temprana y agitada en críos que recordarán de adultos su primera causa, la más urgente de todas. Todas las críticas hacia Thunberg evitan –o se dirigen, que no es descartable- a la proyección que ella da de un problema que no afectará a los adultos sino a las generaciones posteriores, las que los firmantes de esas cartas y la propia Persona del Año para la revista Time representan: lo simbólico, la imagen, el movimiento del que se pueda aprovechar la ciencia para convencer a escépticos y negacionistas; convenientemente representado esto en los insistentes gestos de Thunberg de no hablar para escuchar a las activistas de las que se ha rodeado en la cumbre.

#QueridaCOP25, la acción que se enmarca en el mural de Ifema, es una actividad organizada por Madres por el clima en la que las niñas, niños y adolescentes del mundo son protagonistas y toman la palabra. A través de cartas se dirigen a las delegaciones de los distintos países para decirles qué compromisos quieren que se pacten durante la COP, cómo quieren que los mayores cuiden del clima, cómo harían (o hacen) su entorno próximo más sostenible, qué les gustaría cambiar para tener un futuro mejor, etc.

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