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Récord de casos de sarampión en los últimos 13 años

La OMS advierte del avance preocupante por falta de vacunación o guerras. En el primer semestre hubo más contagios que en 2018

Una adolescente de 15 años se vacuna contra el sarampión, en Teesside (Inglaterra).
Una adolescente de 15 años se vacuna contra el sarampión, en Teesside (Inglaterra). Getty Images

En el primer semestre de 2019 se han registrado más casos de sarampión que en cualquier año desde 2006, según datos provisionales publicados este lunes por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En noviembre, el organismo ya advirtió sobre el avance histórico del sarampión por la caída de la cobertura vacunal, y este lunes reafirma que la prevalencia de esta enfermedad, ascendente desde hace tres años, es “preocupante y continuada”. Desde enero, 182 países han informado de 364.808 casos de sarampión, casi tres veces los contabilizados en el mismo periodo del año pasado. Además, la OMS subraya que este número es una subestimación; se calcula que apenas recoge uno de cada 10 casos reales.

“Estas cifras son un toque de atención muy poderoso”, advierte el epidemiólogo Antoni Trilla, del Hospital Clínic de Barcelona. “La salud del mundo está en riesgo siempre que en alguna parte del planeta exista la posibilidad de epidemia o de mantenimiento del virus”, añade. Aunque el sarampión se consideraba eliminado en todo el continente americano y en gran parte de Europa, actualmente hay brotes registrados en todas las regiones de la OMS.

El sarampión es una enfermedad vírica que se transmite fácilmente por el aire o por contacto personal. Pasado un periodo de incubación del virus de hasta 12 días —durante el cual ya es contagioso—, produce fiebre alta y erupciones en la piel. Además, puede derivar en complicaciones serias, como neumonía, ceguera o encefalitis, una inflamación del cerebro que a veces provoca secuelas muy graves, incluso la muerte. 

El aumento más drástico de casos se ha producido en África, donde se han multiplicado por diez desde el año pasado. La situación también ha empeorado muy rápidamente en la región europea de la OMS (que incluye países no miembros de la UE, como Israel, Ucrania y Rusia): ya se han registrado cerca de 90.000 casos en este año, más que aquellos contabilizados en todo 2018 (84.462). Los países más afectados son la República Democrática del Congo, Ucrania y Madagascar, azotados por epidemias desde hace meses.

Existe una vacuna segura y eficaz para prevenir la transmisión del sarampión, pero se estima que el 95% de la población debe inocularse para lograr la inmunidad colectiva y evitar nuevos brotes. 20 millones de niños de todo el mundo —más de uno de cada 10 menores— no reciben la vacuna pertinente cada año, según datos publicados por Unicef. Por eso, el sarampión todavía es una importante causa de muerte a nivel global, sobre todo entre los más pequeños. En 2017, último año del que hay cifras, se produjeron unos 110.000 fallecimientos en el mundo, principalmente de niños menores de cinco años.

“Ha aumentado la inequidad y la falta de acceso a la vacuna en países en vías de desarrollo”, explica Amos García-Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. Él achaca el avance del sarampión, sobre todo, a la pobreza y a la guerra: “En Ucrania, por ejemplo, la situación de conflicto bélico ha desconfigurado totalmente la política vacunal del país”. Incluso en Estados ricos, los expertos señalan que puede haber sectores desfavorecidos de la población, como las familias nómadas, que son más susceptibles a enfermar por su exclusión del sistema sanitario. En varios países, el sarampión también avanza ahora entre adolescentes y adultos jóvenes que se saltaron las vacunas de la infancia.

Los antivacunas —padres y pacientes que rechazan el profiláctico por creencias anticientíficas— son un problema menor a nivel global, según todos los epidemiólogos. Solo suponen un verdadero lastre en algunos países desarrollados, como Estados Unidos, Italia o Francia. “Un problema de las vacunas es su propio éxito: ya no vemos las enfermedades contra las que nos vacunamos”, razona García-Rojas. “Esto hace que bajemos la guardia”. El Estado de Nueva York, que ha sufrido recientemente algunos de sus peores brotes de sarampión en comunidades de judíos ortodoxos, ahora prohíbe rechazar la inmunización por motivos religiosos. Según la OMS, Estados Unidos sufre este semestre la mayor incidencia de sarampión en 25 años.

El Plan de Acción Mundial sobre Vacunas (GVAP, por sus siglas en inglés) expone como objetivo eliminar el sarampión en cinco de las seis regiones de la OMS para el año 2020. Los expertos Trilla y García-Rojas confirman que, efectivamente, la enfermedad cumple los requisitos para la erradicación: no es capaz de sobrevivir fuera del cuerpo humano, existe vacuna eficaz y se diagnostica con facilidad. Pero “claramente” no se va a eliminar el año que viene, lamentan.

No olvidar la segunda vacuna

En España, la cobertura vacunal es buena: según los datos del Ministerio de Sanidad, en 2018, un 97,1% de la población había recibido una dosis de la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubeola. “Estamos bien pero no hay que bajar la guardia, sobre todo con las segundas dosis”, apunta Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Para que la vacuna del sarampión sea eficaz, se debe administrar en dos ocasiones, y por ahora la cobertura de la segunda dosis no llega al 95% recomendado.

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