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Una mina que da pérdidas

En 2014 Solway puso en marcha, 24 horas los 365 días del año, la extracción masiva de níquel que envía a su planta de Ucrania

En septiembre de 2011, el grupo Solway, una empresa con sede en Suiza y proyectos mineros en Indonesia, Rusia, Ucrania y Macedonia, adquirió por 25 años una vieja mina al borde del lago más grande de Guatemala. Con un tamaño de 20 hectáreas y una inversión de 550 millones de dólares, la planta fue inaugurada en 2014 por el director de la compañía, el ruso Dimitry Kurdryakov. La foto de aquella inauguración es el perfecto resumen de la Guatemala reciente. Escoltando a Kurdryakov mientras cortaba la cinta estaban el expresidente de Guatemala Otto Pérez Molina, encarcelado desde 2015 por corrupción y el ministro de Energía y Minas, Érick Archila, prófugo tras ser acusado también de varias estafas.

Desde entonces Solway puso en marcha, 24 horas los 365 días del año, la extracción masiva de níquel que envía a su planta de Ucrania y que se utiliza principalmente para revestir piezas de automóvil o utensilios de cocina.

Para obtener el mineral primero hay que dejar los cerros como un solar. Después se mueven toneladas de tierra y se escarban decenas de metros hasta llegar a la fina capa de níquel que se esconde en la corteza. Luego hay que separarlo de las impurezas, tapar el cráter con la tierra extraída y esperar a que vuelva a crecer algo. Inicialmente Solway comenzó sacando 300.000 toneladas , pero en la actualidad extrae 2,6 millones de toneladas cada año. Algo así como sacar el jamón de un bocadillo convirtiendo el pan en migas.

Durante la inauguración, Kurdryakov anunció que la mina sería un motor de desarrollo para el país, gracias a que en El Estor estaba uno de los diez yacimientos más puros del mundo, lo que permitiría al Estado recibir, entre impuestos y regalías, más de 50 millones de dólares al año.

Sin embargo, sus aportaciones a las arcas públicas, ligadas a los beneficios que da la empresa, son sorprendentemente bajos, debido a que desde 2014 la empresa trabaja con pérdidas. Aunque la empresa extrae ocho veces más mineral que cuando comenzó a operar, según su director “es imposible llegar al 5% del pago al Estado como regalías debido a que la compañía tiene pérdidas”. Entre quienes exigen que las minas contribuyan al desarrollo del país, una de las principales demandas es que aporten al Estado, al menos, el 5% de sus beneficios.

Según Kurdyakov, la culpa de que la empresa no obtenga beneficios la tienen los mercados internacionales. “Cuando en 2014 terminamos la construcción de la planta, el precio de repente cayó a 9.000 dólares por tonelada, que es menos de lo que habíamos pronosticado. Hoy en día está a 13.000 dólares por tonelada, pero igual está por debajo de los cálculos (que eran de 18.000 dólares por tonelada), señaló durante una entrevista en su despacho. “Por desgracia el negocio que tenemos aquí en Guatemala no nos da beneficios y el grupo está obligado a esperar tiempos mejores”, dijo Kurdryakov.

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