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El sol alimenta un pueblo de Extremadura

Logrosán, un pueblo de pasado minero con gran cantidad de horas de luz, abre su economía a las energías renovables

De las 8.000 horas que tiene un año, en Logrosán (Extremadura) cerca de 3.000 son de puro sol. Una luminosidad natural que se ha convertido en el principal activo de este municipio cacereño de 2.015 habitantes. Su cantidad de horas de luz, según datos del Instituto Nacional de Estadística, supera con holgura la media española y europea, lo que hace de la localidad un lugar idóneo para la producción de energía renovable. Desde septiembre del año pasado, Endesa está construyendo tres nuevas plantas fotovoltaicas. Las empresas buscan el sol de Logrosán.

"Dentro de la mancomunidad de Villuercas-Ibores-Jara somos un poco cabeza de partido", detalla Juan Carlos Hernández, alcalde reelecto de Logrosán por el PSOE y pediatra de la comarca. "Tenemos los servicios básicos: instituto, juzgado, centro de salud". De agricultura extensiva, ganadería y pasado minero, el municipio es de los que sufren el mal de la despoblación y el desempleo. La instalación del parque fotovoltaico supone un empujón a su vida económica. Y constata cómo se puede rentabilizar el sol.

La fotovoltaica en datos

  • La capacidad de los parques será de 126 MW (378.000 paneles solares).
  • El parque estará en funcionamiento a finales de 2019.
  • La energía generada equivale al consumo de más de 60.000 familias.
  • Se evitará la emisión de 160.000 toneladas de CO2.
  • 265 vecinos reciben cursos para trabajar en parques renovables.
  • 650 personas trabajan en el proyecto.
  • Dotación de 230.000 euros para planes de la comunidad de la zona.
  • EGPE invertirá 94 millones de euros en la zona.

"En cuanto a empleo directo, se han contratado a más de 75 personas de Logrosán para la fase de construcción", señala el regidor, que detalla que los operarios, previamente, recibieron formación de Endesa. "Además de los ingresos que la obra ha generado para el Ayuntamiento y el pueblo, Endesa se ha comprometido a que al menos el 50% del personal necesario para el mantenimiento sea también de aquí".

En los máximos de contratación, unos 400 trabajadores de la instalación se han alojado en Logrosán, principalmente en pisos de alquiler, según Hernández. Un movimiento que repercute en todo el sector terciario: bares, restaurantes, supermercados. "Sí lo hemos notado. De unas 15 comidas diarias hemos pasado a 25, aproximadamente", cuenta Antonio, gerente del Hostal Los Rosales, uno de los dos del municipio, en el que también hay tres casas rurales. Su hostal cuenta con 30 habitaciones, ocasionalmente ocupadas por gente de las cercanías empleada en la obra.

Panorámica de Logrosán (Extremadura). ampliar foto
Panorámica de Logrosán (Extremadura). ENDESA

"Volver a tu tierra a trabajar es maravilloso", afirma el extremeño Juan Franco, responsable del proyecto en el terreno. "Estaba a 10.000 kilómetros, en Brasil, y ahora estoy en casa". Franco estima que a finales de año las plantas fotovoltaicas estarán a pleno funcionamiento, generando la energía equivalente al consumo de 60.000 familias. Lo que más valora es el empleo extremeño que la obra ha propiciado. "Tuvimos picos de un 80% de personal de la zona: Cáceres, Badajoz, Trujillo, Talarrubias, Villanueva de la Serena", detalla. "La aceptación ha sido bestial y con el Ayuntamiento hemos tenido una colaboración muy positiva. Nadie se ha quejado ni por mover una encina".

Exprimir el sol

El sol también incide en otras facetas del pueblo. El campamento base del proyecto se alimenta de energía solar, una forma de autoconsumo. Esta instalación, cuando finalice la obra, se donará a tres edificios públicos y a la residencia de ancianos. En otros 14 inmuebles se llevarán a cabo auditorías energéticas para ofrecer una serie de recomendaciones y medidas que aumenten su eficiencia energética. "El objetivo es concienciar a los habitantes de Logrosán del poder de las renovables. Aprovechar el sol que tenemos mientras respetamos el planeta y ahorramos en el bolsillo", resume el ingeniero Franco.

De la historia minera de Logrosán queda poco. El pueblo fue una vez uno de los principales lugares de extracción de fosfato de calcio de España. Como recordatorio queda hoy la mina Costanaza, el buque insignia del turismo local y uno de los geositios más relevantes del parque Villuerca-Ibores-La Jara, patrimonio mundial de la UNESCO. "Hemos abierto un centro de interpretación del cerro de San Cristóbal, donde hay indicios de minería desde la época tartésica. Viene mucho turismo de naturaleza que va de peregrinaje a Guadalupe", se enorgullece el alcalde. "Es de visita obligada". Y sin olvidar el pasado, reitera su apuesta de futuro: "Efectivamente, es el sol. Queremos seguir atrayendo a empresas del sector renovable para que se instalen aquí".

Una trabajadora de Endesa en el parque fotovoltaico de Logrosán (Extremadura). ampliar foto
Una trabajadora de Endesa en el parque fotovoltaico de Logrosán (Extremadura). ENDESA
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