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“Para qué voy a separar los envases si al final lo juntan todo” y otros mitos del reciclaje desterrados

No, los desechos que tiras al cubo amarillo no se acaban mezclando. Una planta de selección los separa por materiales para convertirlos luego en nuevos envases o utensilios. ¿Sabes cómo funcionan estos centros?

No, los desechos que tiras al cubo amarillo no acaban mezclados. Sí, separarlos en casa tiene una utilidad medioambiental. También: cuanto mejor lo hagamos, más eficiente será su posterior reciclado. Tres puntos que Roberto Sandín, director del Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CETRUZ), se afana en aclarar mientras presencia cómo desfilan por la cinta transportadora los envases que llegan de Zaragoza y alrededores: botellas y garrafas arrugadas, latas, tapones, briks.

El CETRUZ, situado en las afueras de la capital maña, dentro del Parque Tecnológico de Reciclado, es una planta de selección de residuos. Aquí llega lo que los camiones de la basura recogen de los contenedores amarillos. Su cometido, explica Sandín, es purificar el flujo de desechos y prepararlo para su posterior renacimiento. ¿Cómo? De lunes a sábado, varias máquinas y separadores criban este río de desechos hasta que solo quedan balas del mismo material, la futura nueva materia prima. Y de ahí, vuelta a empezar.

"Separamos los envases que vienen de los contenedores amarillos de la ciudad de Zaragoza y 61 municipios más", detalla Sandín. Al año, según sus estimaciones, la planta procesa el equivalente a la basura generada por 800.000 personas. "Del contenedor amarillo, unas 12.000 toneladas", calcula el director, que se enorgullece del comportamiento de los zaragozanos a la hora de separar: "Por cada 100 kilos de envases que entran, 80 son apropiados; es decir, son residuos que tienen que depositarse en el contenedor amarillo".

Picos en El Pilar y mínimos en verano

En mayo, la vida transcurre plácida en la planta, automatizada en su práctica totalidad. Pero aquí la actividad también está sujeta al calendario. "En Zaragoza, hay estacionalidad entre los meses de invierno y los meses de verano. El clima de esta ciudad es de extremos. Por lo tanto, en verano la gente huye, al Pirineo o la playa, y la generación de envases sí que se reduce considerablemente, en torno a un 15-20%", detalla Sandín. "Por otro lado, en eventos como las fiestas del Pilar se genera un 10% más de este tipo de residuos".

Sandín, ingeniero industrial de 38 años, considera la planta el sueño de cualquiera que tenga su formación. "Aquí hay electricidad, neumática, hidráulica, energías renovables. Tenemos una electrolinera. Lo ves todo", afirma. Su trabajo, desconocido para el gran público, es un eslabón crucial en el proceso del reciclado. Por ello el centro abre sus puertas a colegios y centros de adultos. ¿El mito que más desmientes? "El de 'bah, para qué voy a separar en casa si luego ya lo hacéis todo aquí con vuestras máquinas', resuelve. "Es importantísima la separación en el hogar. Si mezclamos nuestros desperdicios, los sistemas que aquí tenemos tendrían una eficiencia bajísima", cierra.

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