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Los médicos de Vigo se desmarcan de los sindicatos y convocan huelga

Los facultativos de atención primaria del área más poblada de Galicia rechazan las promesas del Gobierno de Feijóo porque solo pretenden "demorar" el conflicto

Protesta en el ambulatorio de Sardoma, en Vigo, el pasado 9 de abril tras la desconvocatoria de la huelga por parte de los sindicatos.
Protesta en el ambulatorio de Sardoma, en Vigo, el pasado 9 de abril tras la desconvocatoria de la huelga por parte de los sindicatos.

Trabajadores de los ambulatorios del área sanitaria de Vigo, la más poblada de Galicia con 565.000 vecinos y 26 Ayuntamientos, se concentraron el pasado día 9 de abril en los pasillos y entradas de sus respectivos centros agarrando unos contundentes carteles. “Nos han vendido”, “no nos representan” o “por una atención primaria digna seguimos” son algunos de los lemas que portaban entre sus manos médicos, enfermeros y personal administrativo para expresar su indignación por la desconvocatoria de la huelga que iba a arrancar ese mismo día en los centros de salud de toda la comunidad y que horas antes habían suspendido los sindicatos tras un pacto con la Xunta. Tal es su malestar por la gestión sanitaria del Gobierno del popular Alberto Núñez Feijóo y el final de aquella protesta que ahora médicos de familia y pediatras han decidido ir a la huelga por su cuenta.

La decisión fue tomada este lunes en una asamblea que concitó un apoyo rotundo: 147 votos de los 161 emitidos fueron a favor de hacer huelga los próximos días 21 y 22 de este mes, en plena campaña de las municipales. “Cuando se suspendió la otra [huelga] nos sentimos engañados; no solo nosotros sino los médicos de atención primaria de toda Galicia, lo que pasa es que aquí en Vigo el movimiento es más potente, estamos aun peor”, explica el doctor Manuel Domínguez Sardiña, del centro de salud de Sárdoma, en el municipio de Vigo. La convocatoria está dirigida solo al personal médico, pero al resto de trabajadores de atención primaria y de médicos del resto de Galicia están llamados a concentrarse como señal de respaldo a sus reivindicaciones.

Sardiña, uno de los 25 jefes de servicio de atención primaria de Vigo que con su dimisión en diciembre prendieron la mecha de la crisis sanitaria que atraviesa Galicia, lleva 30 años ejerciendo la medicina de familia. Durante todo este tiempo ha estado esperando en vano que los Gobiernos apuesten por la atención primaria porque, incide, hay evidencias científicas de que unos centros de salud bien dotados “mejoran la salud de la población con un coste menor”. “La atención primaria es más eficiente, pero los políticos siguen potenciando la medicina hospitalaria porque vende más”, afirma.

La huelga convocada para el pasado 9 de abril en toda Galicia se suspendió in extremis, justo antes del arranque de la campaña electoral para las generales, porque las centrales sindicales -CIG, CC OO, CEMS y Omega- aceptaron la promesa del Gobierno de Feijóo de crear en la primera quincena de mayo un órgano colegiado con representación de sociedades científicas, asociaciones profesionales y sindicatos para abordar los graves problemas de unos centros de salud a los que diez años de recortes presupuestarios han dejado en los huesos. El bautizado como Consejo Técnico de Atención Primaria aún no se ha constituido, subraya Sardiña, quien se muestra convencido, como sus colegas del área de Vigo, de que el acuerdo aceptado por los sindicatos fue una maniobra de la Xunta para "demorar" el conflicto y desmovilizar a los trabajadores. "Ese consejo técnico no va a valer para nada", añade.

Los médicos de familia de Vigo reclaman tiempo para atender a los enfermos (en muchos casos disponen de cuatro minutos), que puedan derivar a sus pacientes a consultas presenciales con el especialista del hospital (ahora deben pasar antes el filtro de una teleconsulta), que se dejen de maquillar las listas de espera dando citas por teléfono con pocos días de antelación y que se apruebe un plan para renovar la tecnología obsoleta. También piden la dimisión del gerente del área de Vigo, Félix Rubial, un peso pesado de la política sanitaria de Feijóo.

"Nuestros problemas los tienen los médicos de toda España. La calidad del sistema sanitario español sigue siendo buena pero gracias al esfuerzo tremendo de los profesionales y eso está pasando factura", apunta Sardiña. En la asamblea del lunes en la que se aprobó abrumadoramente la huelga, cuenta este médico, una colega afirmó que venía de acabar una "buena" jornada porque "solo había pasado consulta a 48 pacientes".

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