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La justicia condena por primera vez a la Iglesia chilena a indemnizar a víctimas de abusos

La sentencia obliga a reparar a tres denunciantes y abre la puerta a nuevas demandas por encubrimiento

James Hamilton (i.), y José Andrés Murillo, con Juan Carlos Cruz conectado a través de una tableta, ante la prensa.
James Hamilton (i.), y José Andrés Murillo, con Juan Carlos Cruz conectado a través de una tableta, ante la prensa. AP

La Corte de Apelaciones de Santiago de Chile ha ordenado este miércoles a la Iglesia católica a indemnizar por "daño moral" a tres víctimas de abusos sexuales, en una decisión sin precedentes que abre la puerta a acciones similares y que ha sido recibida por los afectados como una suerte de reparación. El fallo obliga al arzobispado de Santiago a reparar con 100 millones de pesos (unos 130.000 euros) a cada uno de los tres denunciantes de Fernando Karadima, un influyente párroco que durante décadas abusó de niños y adolescentes.

Las víctimas, el sociólogo José Andrés Murillo, el periodista Juan Carlos Cruz y el médico James Hamilton, han asegurado que este fallo "es histórico", y abre "una luz de esperanza" para que la Iglesia responda por cada encubrimiento de abusos que haya podido cometer. La resolución, unánime, ha dejado sin efecto una sentencia de primera instancia que había rechazado la demanda civil por falta de pruebas. Aunque aún cabe recurso ante la Corte Suprema, el arzobispado ha confirmado que no recurrirá la sentencia.

Los tres demandantes aseguran que sufrieron abusos sexuales por parte de Karadima y que las autoridades eclesiásticas lo encubrieron. Karadima ejerció el sacerdocio entre 1985 y 2006 y ahora, con 88 años, vive en una residencia para ancianos de Santiago. Siempre ha negado las acusaciones. No ha sido procesado ante la justicia penal al haber prescrito los delitos, pero una investigación llevada a cabo por el Vaticano en 2011 determinó que era culpable y el año pasado fue apartado del sacerdocio por el Papa.

El escándalo llevó al Pontífice a pedir perdón a los fieles. La semana pasada, Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, investigado por la justicia chilena por encubrir abusos a menores por parte de sacerdotes. Los tribunales del país suramericano indagan unos 120 casos de este tipo.

"Estamos conformes porque desde ahora la Iglesia tendrá que responder por los encubrimientos. Estos no pueden seguir siendo impunes", afirmó Hamilton, uno de los denunciantes. "Este fallo es algo histórico para el mundo porque se reconoce no solo que son garantes (la Iglesia) sino que también se reconoce una estructura de encubrimiento y eso, en otras partes del mundo, recién se está considerando", añadió. En una atiborrada rueda de prensa, Hamilton, Murillo y Cruz, este último a través de videoconferencia, subrayaron que han sido las víctimas la que han "forzado a la Justicia del Estado".

El Arzobispado de Santiago expresó minutos antes, a través de un comunicado, que el fallo "marca un paso importante" en el proceso de "restablecer la justicia y la confianza" en la Iglesia de Santiago, y aseguró que procederá a darle pleno cumplimiento en cuanto se encuentre firme.

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