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ANÁLISIS i

¿De la calle a las urnas?

¿Tratarán los partidos de movilizar a su favor el descontento feminista en las elecciones generales?

Concentración en Valencia como repulsa de la puesta en libertad de los miembros de la manada. En vídeo, feminismo y fortaleza ante las elecciones, mensajes de la precampaña electoral.

En abril de 2018 el barómetro del CIS reflejaba algo insólito: por primera vez en España un mayor porcentaje de mujeres que de hombres habían participado en una huelga o una manifestación en los últimos doce meses. Tras la extraordinaria movilización feminista en 2018 y sus secuelas en términos de movilización antifeminista de mano de la extrema derecha, la pregunta es: ¿Tratarán el resto de partidos de movilizar a su favor el descontento feminista en las elecciones generales?

Si pensamos en las diferencias entre hombres y mujeres en el voto, tanto en España como en otros países de nuestro entorno, en conjunto las mujeres tienen mayor probabilidad de votar a partidos Socialdemócratas. Cabría pensar entonces que el PSOE está mejor posicionado que otros partidos para recoger las demandas del feminismo. Sin embargo, la brecha generacional que se abrió en 2015 supone un reto para movilizar también el voto feminista joven. Los datos apuntan que para hacerlo sería un acierto atender a las demandas relacionadas con la violencia sexual y la seguridad. Unidas Podemos, por ideología y edad, podría capitalizar el voto feminista más joven, si bien en 2016 no fue capaz de atraer a tantas mujeres como a hombres. Y parece que sigue sin hacerlo, si atendemos a la peor valoración que hacen las mujeres de su líder.

Por su parte, la derecha parece haber elegido la estrategia de la confrontación, optando por su versión más conservadora y reabriendo debates ya superados como el del derecho al aborto. Esta estrategia puede resultarles contraproducente ya que estudios recientes muestran que los partidos de derecha con una apariencia más liberal son más atractivos para el voto femenino que los partidos de derecha más tradicionales.

Dado que todos los partidos podrían beneficiarse de la movilización feminista, la pregunta es ¿realmente lo harán? Aprovecharla podría resultar tan sencillo como incluir en la campaña electoral, de forma explícita, la discusión de medidas para paliar la desigualdad entre hombres y mujeres en general, y la violencia machista en particular. Es más, podría resultar en alguna sorpresa electoral, ya que las mujeres son más proclives a declararse indecisas en las encuestas preelectorales. La alternativa, desaprovechar la oportunidad, tendría pocos costes a corto plazo: gran parte de las mujeres votarían de forma similar a como lo han hecho en otras ocasiones y un porcentaje más pequeño de las votantes, feminista y joven, se desmovilizaría. Si se decide desaprovechar la oportunidad, las muchas demandas transversales del feminismo en España quedarán ahí, dejando un hueco a un partido viejo, nuevo, o novísimo, que decida hacerse eco.

Gema García Albacete es profesora de Ciencia Política de la Universidad Carlos III

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