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La Moncloa tendrá por primera vez una directora general de Seguridad

La comisaria María Marcos será la responsable de la protección del presidente y la vicepresidenta y sus respectivas familias

Complejo del Palacio de La Moncloa.
Complejo del Palacio de La Moncloa.

Cuando María Marcos (Vilafáfila, Zamora, 1961) se planteó ser policía no había ninguna mujer en la que fijarse. Un familiar le aseguró que estaban llegando inspectoras al Cuerpo Nacional de Policía y le entró la curiosidad. Desde entonces, siempre ha sido pionera: la primera jefa provincial del cuerpo en Castilla y León, la primera comisaria...

El Consejo de Ministras la nombrará este viernes primera directora del Departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno, la primera mujer en ese puesto. Será la responsable de todo el complejo de La Moncloa, de la seguridad del presidente Pedro Sánchez, de la vicepresidenta Carmen Calvo y de sus respectivas familias, tanto en España como en viajes al extranjero.

María Marcos, nueva directora del Departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno.
María Marcos, nueva directora del Departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno. EL PAÍS

En la actualidad es Jefa de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violencia de la Comisaría general de Policía Judicial. Con ella al frente, la unidad recibió el premio de Europol a la mejor unidad europea de investigación de delitos contra la propiedad intelectual. Su trayectoria profesional ha sido reconocida con 12 condecoraciones, desde la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo, la cruz de plata del Plan Nacional de Drogas o la Encomienda de Isabel la Católica. Está casada y tiene una hija. Aunque nació en Zamora, se mudó pronto a Barcelona. Habla castellano, inglés y catalán.

El nuevo puesto, asegura al teléfono, significa mucho “para las compañeras de hoy y para las que vendrán”. Se define como “absolutamente feminista” y rechaza haber vivido machismo en la policía. “Fueron los primeros en incorporar a inspectoras y se han ido adaptando a todas las modificaciones. He percibido la sorpresa cada vez que accedía a un puesto como primera mujer pero sin más problemas. Trabajamos en un cuerpo jerarquizado en el que impera el respeto aunque, claro, en todas partes hay tontos y tontas”.