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Los seguros de las ONG cubren las repatriaciones de sus cooperantes

Los misioneros viajan como voluntarios y no tienen un estatuto que obligue a contratar póliza

El religioso Miguel Pajares a su llegada al hospital Carlos III, donde recibe tratamiento.
El religioso Miguel Pajares a su llegada al hospital Carlos III, donde recibe tratamiento. EFE

El Gobierno español asumirá finalmente los costes de la repatriación de los religiosos Miguel Pajares y Juliana Bonoha Bohé desde Liberia por el brote de ébola. “Esto lo va a pagar el Gobierno español, lo cual, por otra parte, es de puro sentido común”, ha señalado este viernes  visiblemente molesto por la polémica generada el presidente Mariano Rajoy. “Yo, desde luego, no me he planteado nunca ese asunto y espero que esta polémica quede zanjada en el día de hoy”. Fue un cargo intermedio de su Gobierno —la directora de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Mercedes Vinuesa—, quien abrió el debate al indicar que la orden de San Juan de Dios, a la que pertenece Pajares, “asumirá los gastos que tenga que asumir”, sin que el Ejecutivo haya cuantificado hasta la fecha cuál es el coste.

Las estimaciones del coste de un traslado en un avión medicalizado como el del jueves oscilan entre 240.000 y 500.000 euros, según distintas fuentes consultadas por este periódico. El Ministerio de Exteriores dispone de una partida para protección de españoles en el extranjero de 2,3 millones de euros anuales, que incluye evacuaciones. El Gobierno tampoco ha aclarado a qué departamento de los tres implicados en la operación (Sanidad, Defensa y Exteriores) corresponde asumir ese gasto.

Estados Unidos es, con España, el único país que ha repatriado a compatriotas afectados por el virus hasta la fecha. Evacuó la semana pasada a una misionera y un médico de dos organizaciones religiosas. Cada traslado supuso un coste cercano al millón de euros que las organizaciones esperan cubrir en parte con el seguro médico, según recogía el Washington Post de una nota de Associated Press. En España la ONG Juan Ciudad, de la orden a la que pertenece Miguel Pajares, agradeció por la tarde el gesto del Ejecutivo español y no aclaró si el religioso está cubierto por una póliza.

El estatuto del cooperante obliga a contratar un seguro médico que, en algunos casos, cubre de forma genérica las repatriaciones. Así ocurre, por ejemplo, con los trabajadores de Cruz Roja o Médicos sin Fronteras, que extienden la póliza también a personas ajenas a la organización si viajan con ellos para actuaciones puntuales. En ninguna de estas ONG se ha producido un caso de evacuación tan complejo como el de los afectados por ébola hasta la fecha, según aseguran desde ambas organizaciones. “En situaciones menos graves, nuestros cooperantes han podido volver en vuelos comerciales. El Estado nunca ha asumido nuestros costes”, señala María Alcázar, directora de cooperación internacional de Cruz Roja Española.

Pero un misionero no es un cooperante. Los religiosos operan como voluntarios, sin un contrato laboral ni alta en la Seguridad Social. No tienen un estatuto que les obligue a contratar seguro aunque “normalmente” cuentan con una póliza gestionada por su congregación, según explica Anastasio Gil, director de Obras Misionales Pontificias (OMP). Gil considera que existe “un vacío legal” que afecta a más de 13.000 misioneros españoles en todo el mundo, de los que 1.800 están en África y una veintena en los países en los que se han detectado casos del virus en este último brote.

La orden religiosa de Pajares no aclaró ayer si los religiosos repatriados el jueves contaban con un seguro. “El misionero no lo decide. Las órdenes religiosas o congregaciones somos jerárquicas”, señaló José María Viadero, director de Juan Ciudad.

En el ámbito político, la dirección del PSOE cerró filas con el Gobierno. La presidenta de la formación, Micaela Navarro, comparte que “una persona que renunció a una vida más o menos cómoda y se fue a trabajar por los que más lo necesitaban” pueda regresar si lo necesita, informa Francesco Manetto. “No es fácil, sobre todo, por la alarma que en este momento hay generada en el mundo entero”, reconoció ayer Navarro. Fuentes de Ferraz aseguran que el PSOE defendería la misma actuación en circunstancias parecidas de cooperantes o españoles que necesitaran atención urgente.

Más crítico fue el diputado de IU Gaspar Llamazares, médico de formación. Llamazares calificó en conversación telefónica de “despropósito” e “improvisación” la gestión del Ejecutivo. En primer lugar, porque en su opinión no se sopesó lo suficiente la posibilidad de tratar al religioso enviando un apoyo a la sanidad local desde el principio. En segundo, porque “la falta de coordinación ha reflejado que el gran problema de esta cuestión es que no existen protocolos”. No se trata, a su parecer, de un debate entre “humanitarios e inhumanos, sino de buscar soluciones políticas al problema”. Considera además que la atención recibida puede desatar agravios comparativos ante otros españoles en situaciones extremas en el extranjero.