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Una repatriación con factura

El cura español con ébola está estable y la religiosa que viajó con él no está infectada

El Gobierno contempla pasar parte de los gastos a la orden

La misionera Juliana Bohana Bohé, repatriada desde Liberia por la epidemia de ébola, es trasladada con fuertes medidas de bioseguridad al hospital Carlos III, en Madrid. Ampliar foto
La misionera Juliana Bohana Bohé, repatriada desde Liberia por la epidemia de ébola, es trasladada con fuertes medidas de bioseguridad al hospital Carlos III, en Madrid. EFE

En menos de 24 horas, Miguel Pajares y Juliana Bohana Bohé recorrieron media África por tierra y aire hasta llegar a Madrid. Primero de Monrovia (Liberia) a Torrejón de Ardoz en un Airbus 310 del Ejército con medidas médicas y de seguridad para evitar contagios. Después con un dispositivo de más de una docena de vehículos —entre ellos tres ambulancias con medidas de aislamiento— desde la base militar al hospital Carlos III de Madrid, donde llegaron a primera hora de la mañana. El traslado, calificado como "éxito" por el Ministerio de Sanidad, podría ser abonado —aún no se sabe si todo o en parte— por la orden de San Juan de Dios a la que pertenece el sacerdote y que fue la que solicitó la repatriación.

Pajares es el primer europeo infectado con el virus del ébola trasladado al continente tras el último brote de la epidemia que ya se ha cobrado la vida de casi un millar de personas en África. Este jueves presentaba una situación clínica estable, con fiebre pero sin hemorragias, un buen síntoma porque los sangrados son signos de un empeoramiento del pronóstico.

Las pruebas practicadas en Madrid a Bonoha Bohé confirmaron este jueves que no está infectada con ébola, según informó el hospital La Paz-Carlos III. Pese a ello, se tomó la decisión de mantener el protocolo de seguridad y su aislamiento. En cuanto a Pajares, no habrá más datos oficiales y públicos de la evolución de Pajares por petición expresa del paciente, según una portavoz del hospital.

Las gestiones de la orden religiosa con el Gobierno de España —en un dispositivo en el que han participado los ministerios de Sanidad, Defensa y Exteriores— hicieron posible el traslado del sacerdote de La Iglesuela (Toledo), que se contagió tras cuidar y alimentar al director del hospital de Monrovia, el camerunés Patrick Nshamdze, que el sábado murió de ébola. Estados Unidos, Inglaterra y Francia han pedido datos a España sobre el dispositivo de traslado para estudiarlo, según informó el Ministerio de Sanidad. En Monrovia, el equipo español se cruzó con responsables del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) de Atlanta (EE UU), responsables del traslado y cuidado de los dos pacientes estadounidenses afectados, y con personal de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Mercedes Vinuesa, señaló este jueves que el personal español fue felicitado “por las capacidades y el dispositivo del Ministerio de Defensa”.

El Gobierno ha asumido hasta el momento los costes del traslado, pero contempla pasar parte de la factura a la orden religiosa, según declaró este jueves Vinuesa. No aclaró el coste del traslado, aunque dijo que la orden "asumirá los gastos que tenga que asumir porque de esta manera solicita la repatriación". Una nota de la ONG Juan Ciudad, que pertenece a esta orden, indicaba por la tarde que hoy darían "información pertinente en relación a los compromisos que esta institución asume con respecto a la repatriación" de ambos españoles. Eso tras asegurar que su “prioridad absoluta” es que haya un dispositivo sanitario en el hospital San José de Monrovia para atender a los religiosos que se han quedado allí. Entre ellos la hermana congoleña Chantal Pascaline y la ecuatoguineana Pacienca Melgar, que dieron positivo en la prueba del ébola.

Un portavoz de Sanidad añadió en la tarde del jueves que aún no se han iniciado ni siquiera las conversaciones entre el Gobierno y la orden para aclarar quién y cómo se paga la factura, pero la oposición ya había salido en tromba contra el anuncio. PSOE, IU y UPyD defendieron que fuera el Ejecutivo quien asuma ese coste. El portavoz adjunto de UPyD en el Congreso, Carlos Martínez Gorriarán, añadió además que el dispositivo desplegado para trasladar a España a Miguel Pajares, desprende "cierto tufo propagandístico", dado lo "aparatoso" y "complejo" que fue. "La crisis del ébola está en los países africanos afectados" y la repatriación de Pajares es "un caso individual", señaló en declaraciones a la agencia Servimedia.

Al sacerdote y a la religiosa, además de atenderlos un equipo compuesto por internistas y especialistas en medicina tropical, también los asistirán cuatro enfermeras y cuatro auxiliares por turno. El coste del tratamiento será asumido por las Administraciones, según Sanidad.

La Comunidad de Madrid señaló que cuenta con un protocolo especial para estas emergencias, cuya última revisión corresponde al 4 de julio de 2014. Las habitaciones de la sexta planta del Carlos III donde descansan aislados están habilitadas para funcionar como Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) si empeoraran, según el Gobierno regional.

Hasta el hospital, desalojado el miércoles para atender a los religiosos, se acercaron pacientes que tenían citas programadas para este jueves, sobre todo para efectuarse exámenes de sangre. No fueron atendidos. Una mujer llegó con su padre, a quien debían tomarle una radiografía. Una paciente se quejó porque recibe tratamiento por la enfermedad de Chagas y debían hacerle nuevas pruebas para determinar si mantenía la misma medicación. María Petra Ulloa, de 86 años, se acercó al mediodía al centro para visitar a su hijo, internado en el Carlos III desde hace un mes, pero no le permitieron ingresar en el edificio ni le dijeron donde le habían trasladado. “Estuve aquí ayer en la mañana y no me dijeron nada. ¿Cómo pueden cambiarlo de hospital y no decirme ni a dónde?”, comentó entre lágrimas.

Con información de María Alejandra Torres.