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ANÁLISIS

El censo registra la crisis

Los datos del INE también muestran tendencias de la población como la modernización, la individualización o la creciente diversidad en las formas de convivencia

Los datos del INE muestran cómo se mantienen las grandes tendencias de la población de las últimas décadas como la modernización, la individualización y la creciente diversidad en las características de las personas y en las formas de convivencia. Prosigue el aumento del nivel de estudios con un importante incremento de los titulados universitarios durante los últimos diez años, casi tres millones, alcanzando los 7,5 millones.

Disminuye el tamaño de los hogares, en gran parte debido al incremento de quienes viven solos. Es un fenómeno complejo que, por un lado, se interpreta en términos de mayor autonomía personal que la sociedad hace posible, pero también indica que el acogimiento por la familia de los mayores que necesitan cuidado ya no es la norma sin que tampoco estén a su alcance servicios adecuados de atención. El hecho de que los hombres que viven solos sean mayoritariamente solteros y las mujeres viudas, apoya esta interpretación.

La apertura a nuevas formas de convivencia es otro de los rasgos distintivos del periodo analizado. Parejas que conviven sin haberse casado, familias en las que los hijos proceden de uniones anteriores o formadas por dos personas del mismo sexo constituyen ya una nueva normalidad social en España. Por ejemplo, más de millón y medio de las parejas lo son de hecho, casi el 15% del total.

Sin embargo, los datos censales de 2011 no dejan de registrar huellas de los años de euforia inmobiliaria y de la subsiguiente crisis en la población española. De las viviendas principales compradas con hipoteca, el 31% tenían pagos pendientes en 2001 y en 2011 son el 46%, es decir, casi la mitad no ha terminado de pagar la casa. Por primera vez en mucho tiempo aumenta la proporción de quienes viven de alquiler, lo que no es ajeno a las dificultades para el acceso a la propiedad. Hay otro dato revelador sobre los cambios en las condiciones laborales: el número de personas que trabaja en su domicilio es de 1,7 millones, el triple que hace diez años. Ello contrasta con el hecho de que hayan aumentado de forma destacable quienes trabajan en un municipio distinto del de residencia. Conocer quiénes son, cómo y por qué lo hacen unos y otros aportaría información relevante sobre el impacto de la crisis en la población.