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Bruselas quiere prohibir la entrada a 50 especies exóticas invasoras

Estosintrusos causan pérdidas por 12.000 millones de euros

Mosquito tigre.
Mosquito tigre. EEA

La Comisión Europea ha presentado esta mañana una propuesta legislativa para prevenir la creciente amenaza que suponen las especies invasoras. Desde el mosquito tigre hasta el cerezo negro, el 15% de las 12.000 especies extracomunitarias presentes en la Unión Europea tienen carácter invasivo. Su rápido crecimiento ha llevado a que Bruselas persiga la elaboración –en colaboración con los Veintiocho— de una lista con las 50 especies más peligrosas que prohíba su importación, venta o uso.

El problema con este tipo de especies es triple: económico, ecológico y político. Bruselas calcula que el daño que causan asciende a 12.000 millones de euros anuales, además de peligros para la salud o pérdidas para la agricultura. Estas especies dañan los ecosistemas y pueden llegar a causar la extinción de otras especies fundamentales para mantener el medio ambiente del continente europeo. Algunos Estados ya están luchando contra estos problemas, pero desde una perspectiva nacional, lo que supone un problema para la Comisión porque si una especie invasora se extiende por un país miembro, puede fácilmente expandirse al resto. Para el comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, la solución pasa por una actividad conjunta que demuestre que Europa “es mejor cuando trabaja conjuntamente”.

La lista de 50 especies se elaborará junto a los Estados, que deberán dar prioridad al riesgo que éstas representen. Una vez elaborada, estará prohibido importar, comprar, usar o liberar cualquier ejemplar que pueda provocar una plaga. La prohibición de paso de algunas especies invasoras se antoja complicada, el mosquito tigre, por ejemplo, ha cruzado las fronteras europeas camuflado en los neumáticos de camiones de comercio internacional y se ha extendido por el sur de Europa, especialmente por Italia.

La propuesta de la Comisión se centra en la prevención, la alerta temprana y la administración de las especies que ya están instaladas en territorio europeo. Las especies invasoras “son la segunda causa de pérdida de la biodiversidad”, después de la pérdida de hábitat, ha señalado el Potocnik.

 

La Comisión prevé que el número de especies que pueden convertirse en plaga aumentará con el crecimiento del comercio y los viajes, que las transportan alrededor del planeta. La Unión Europea no es pionera en este tipo de regulación: Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos o Canadá tienen un estricto control de fronteras.