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El proyecto Malaspina está secuenciando genomas del océano profundo

Los científicos adelantan que la colección genómica microbiana “aportarán nuevas claves sobre un reservorio aún por explorar”.

Los investigadores del proyecto oceanográfico español Malaspina, que dio la vuelta al mundo a bordo del buque Hespérides entre diciembre de 2010 y julio de 2011, han empezado ya la secuenciación genética de las 2.000 muestras de microorganismos que tomaron en las profundidades del Atlántico, el Índico y el Pacífico. Esta colección de genómica microbiana marina, la primera del mundo a escala global, "aportará nuevas claves sobre un reservorio de biodiversidad aún por explorar, ya que podría suponer el hallazgo de decenas de millones de genes nuevos en los próximos años”, afirma el CSIC en un comunicado. Los trabajos de secuenciación se centran en virus, bacterias y protistas del océano hasta 4.000 metros de profundidad. El investigador del CSIC Carlos Duarte, coordinador de Malaspina, ha dicho en una conferencia de prensa celebrada en el CSIC que, según los análisis preliminares, el 86% de los genes que van obteniendo en la secuenciación no están en las bases de datos “y probablemente son nuevos”. En cuanto a los organismos identificados hasta ahora, “solo el 20% aparecen en las bases de datos”. Ahora habrá que analizar las funciones de esos genes.

La expedición Malaspina realizó el primer sondeo profundo global, en lo grandes océanos del planeta, cuando la mayoría de los estudios o son muy locales o son de la capa más superficial del agua. La mayor parte de los organismos marinos son microorganismos, y de ellos, explica el CSIC, “el 72% habita el océano oscuro, a partir de los 200 metros de profundidad” y “hasta ahora la secuenciación del ADN o ARN había quedado limitada casi exclusivamente a las agua superficiales del océano”. Los científicos confían en que habrá aplicaciones importantes y variadas de estas investigaciones en el futuro.

“El 60% de las especies bacterianas del océano profundo detectadas mediante técnicas de secuenciación masiva son desconocidas”, avanza el CSIC,Estos datos de genómica aún no han sido publicados, pero resultados del proyecto Malaspina se han presentado ya en congresos científicos internacionales.

“Nos centramos el océano profundo preguntándonos. ¿Quién está ahí? ¿Qué genes hay ahí”, ha explicado Josep María Gasol, líder del bloque de microorganismos de Malaspina. Las muestras “son especialmente valiosas porque provienen de zonas científicamente poco estudiadas hasta ahora, como el Indico o el Pacífico Sur”.

Uno de los trabajos que realizó la expedición en su navegación por el Pacífico fue el de medición de radiación asociada al accidente de la central nuclear de Fukushima. Duarte ha explicado que los datos obtenidos no muestran niveles de contaminación superiores a los normales.

Duarte ha recalcado que, el proyecto Malaspina ha tenido desde el primer momento muy presente el potencial económico de los genomas de los organismos del océano profundo e incluso han propuesto que sea la autoridad de la ONU la que gestione la propiedad intelectual de los datos de manera que los genes estén a disposición de todo el mundo, pero que se recompense de alguna manera el esfuerzo del descubrimiento. El presidente del CSIC, Emilio Lora Tamayo, ha resaltado el carácter de “gran ciencia” del proyecto Malaspina y la Secretaria de Estado de I+D+i ha subrayado que cumple el ciclo completo de la investigación básica hasta las aplicaciones y el mercado.

En el proyecto Malaspina, financiado con 4,2 millones de euros del Ministerio de Ciencia y Tecnología del anterior Gobierno y del de Economía y Competitividad del actual, más las contribuciones de la Fundación BBVA, del propio CSIC, el Instituto Español de Oceanografía y de varias universidades, integra a más de 400 científicos de todo el mundo. Durante la circunnavegación tomaron casi 200.000 muestras de agua, plancton, partículas de la atmósfera y gases en 313 puntos de los océanos Indico, Pacífico y Atlántico en profundidades de hasta 6.000 metros.

En cuanto a la situación actual de recortes en la financiación de la I+D (un 30% desde que comenzó la legislatura) y retrasos en los pagos de los proyectos científicos, Duarte ha dicho que el Malaspina no está sufriendo problemas de pagos aplazados, pero sí dificultades con los recursos humanos, ya que parte de los investigadores están trabajando con contratos Ramón y Cajal y Juan de la cierva “y tienen dificultades para continuar su labor científica”.