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Rajoy afirma que el 0,7% para cooperación no está al alcance de España

La FAO asegura que los recortes del Gobierno no afectan a programas ya en marcha

45 países en desarrollo ya han reducido el hambre a la mitad

José Manuel García-Margallo.
José Manuel García-Margallo. EFE

Después de recortar un 50% la ayuda oficial al desarrollo, Mariano Rajoy admite que no será posible llegar al objetivo de dedicar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta a la ayuda al desarrollo. Una meta fijada en 1972 por Naciones Unidas a alcanzar progresivamente. “España se marcó el objetivo de hacerlo, pero no está en nuestro alcance”, ha reconocido el presidente del Gobierno. El país, ha dicho, “atraviesa momentos que obligan a reducir el gasto público, incluido el de cooperación”, ha incidido Rajoy, que ha tratado de matizar que, a pesar del tijeretazo, el compromiso de España con la cooperación es “firme”. “Mi deseo es aumentar la dotación y lo haré en cuanto la situación lo permita”, ha insistido el presidente del Gobierno este jueves en la clausura de una cumbre sobre hambre y desnutrición, que ha reunido en Madrid a líderes políticos mundiales, representantes de organizaciones sociales y expertos, para hablar del cumplimiento de los objetivos del mileno marcados por la ONU.

España dedicó en 2012 el 0,15% de su Renta Nacional Bruta a la ayuda oficial al desarrollo. Fue el país de la OCDE que más recortó sus colaboraciones. Una reducción presupuestaria importante que ha sobrevolado la reunión en la que los expertos y los representantes de las ONG han alertado de que la crisis no puede servir de excusa para abandonar los compromisos adquiridos. Entre ellos el de cumplir los ocho objetivos marcados por la ONU para 2015. El primero de ellos, el eje de todos, reducir a la mitad el hambre. En 1990 casi el 20% de la población mundial sufría desnutrición. Hoy son el 12%, unos 870 millones de personas, 160 de ellos niños. Faltan 1.000 días para llegar a la meta de 2015 y aún queda mucho por hacer.

“La lucha contra el hambre es un tema político, y como tal debe incluirse en los programas”, ha dicho Jose Graziano da Silva, director general de la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la reunión a la que han asistido también el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon o la directora de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan. Una cita en la que se ha tratado de abordar los nuevos objetivos a perseguir tras 2015. Metas para las que hace falta presupuesto, han recordado las organizaciones sociales. “Necesitamos políticas estables. Hay una necesidad de financiación clara que debe ser atendida”, ha incidido José María Vera, director general de Intermón Oxfam.

Las organizaciones sociales reclaman políticas estables para cumplir con los objetivos del milenio

Alrededor de 45 países han logrado ya cumplir la meta de reducir a la mitad el hambre y la desnutrición. Otros 40 están camino de lograrlo, ha remarcado Graziano da Silva. Esto significa que más de la mitad de los países en desarrollo han logrado el primer objetivo de desarrollo del milenio van camino de hacerlo. Uno de ellos, ha relatado Ban Ki-Moon, fue su país de origen. “Yo fui pobre en Corea, en esa época cuatro de cada cinco personas vivía en el campo, pero pocos eran dueños del terreno que labraban. La mayoría eran paupérrimos y muchos pasaban hambre. Yo fui uno de los chicos coreanos que vivía con hambre. La ONU vino a ayudar con sus sacos de cereales y grano y otros alimentos, y las pequeñas familias consiguieron sus tierras. Pudieron contribuir al progreso del país. Hoy la república de Corea está en el puesto 12 de Índice de Desarrollo Humano”, ha dicho el secretario general de Naciones Unidas. “Eso muestra el ejemplo de que el hambre y la desnutrición pueden ser erradicada con buenas políticas e inversión”.

Pero además de más presupuestos e incluir la lucha contra la pobreza y la desnutrición en la agenda de todos los países, hay otros elementos que pueden ayudar. Como potenciar la producción local. “Hay que aprovechar los cultivos infrautilizados. Ahora mismo, 30 especies proporcionan el 90% de la alimentación calórica y tan solo tres proporcionan más de la mitad: arroz, trigo y patatas”, ha recordado el ministro de Agricultura y Alimentación, Miguel Arias Cañete. “Los cultivos locales son fundamentales. Hay que trabajar sobre ellos potenciando sus cualidades por su capacidad de adaptación, sus aspectos ecológicos”, ha dicho. También, ha insistido, reducir las pérdidas y los desperdicios que se producen a lo largo de la cadena alimentaria. “Solo reduciendo la mitad esos desperdicios se reduciría a la mitad el problema del hambre y de la desnutrición”, ha asegurado. “El hambre es la mayor pandemia de la humanidad y para las poblaciones más desfavorecidas”, ha añadido.

Esa potenciación de las producciones locales —los envíos de ayuda no cubren las necesidades básicas nutricionales de la población de los países en vías de desarrollo—y también la gobernanza serán dos de las claves que se recogerán en los nuevos objetivos post 2015. Metas que se plasmarán en un documento el año que viene, y que también incidirán en la importancia de impulsar los programas destinados a las mujeres y la infancia. La nueva hoja de ruta será elaborada, a diferencia de los ocho objetivos actuales, redactados por la ONU, junto a los expertos y las organizaciones sociales. Su amplitud, sin embargo, ha reconocido Amina Mohammed, asesora especial para la planificación del periodo post 2015, puede dificultar su cumplimiento. “Debemos perseguir objetivos concretos”, ha pedido.

Que todo lo debatido llegue finalmente a algo fructífero es una de las principales preocupaciones de las ONG. "Que 870 millones de personas sufran desnutrición no es fruto del azar sino de causas políticas y económicas concretas que hacen que, a dos años de cumplirse el plazo marcado para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio no podamos hablar de grandes éxitos en la reducción del hambre y la pobreza", ha denunciado la presidenta de la Coordinadora de ONG de ayuda al desarrollo, Mercedes Ruiz-Giménez.

Jose Graziano da Silva, director general de la FAO, ha asegurado que los recortes de los países en su ayuda al desarrollo no está poniendo en peligro, de momento, los proyectos. Graziano da Silva ha incidido en que, a pesar de la reducción de España ninguno de los programas puestos en marcha se ha suspendido.

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