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LOTERÍA DE NAVIDAD

Madrid prevé vender menos lotería

Los loteros confirman las previsiones que anunciaban una contracción del consumo por la crisis

Cola para la lotería de Navidad, en agosto, en Doña Manolita.
Cola para la lotería de Navidad, en agosto, en Doña Manolita.

Este año la tendencia en la Puerta del Sol de Madrid son los mimos elevados del suelo sobre un pedestal invisible. Monjes budistas y estatuas que parece que vuelen. También se han multiplicado los compradores de oro con chalequillos reflectantes que se confunden con los de la Policía Municipal, y los imitadores de Bob Esponja cada día son más numerosos y da más miedo el vigor con que okupan el centro de la plaza. El resto de atracciones siguen siendo las de siempre, como la cola frente a la administración de lotería de Doña Manolita. Hoy le daba una vuelta a la manzana, y algunas tardes recorre toda la calle del Carmen custodiada por vigilantes con cordones de seguridad que la dividen en trozos para que no bloquee la entrada de los comercios vecinos. Y eso que, a pesar de semejante exhibición, la eterna primavera de la lotería resulta ser una impresión errónea que los expertos en la materia se encargan de desmentir.

“Pero mira: si no hay nadie”, señala un lotero independiente la fila de compradores. El señor, que no quiere identificarse, vende números a los impacientes que no son capaces de esperar a que les llegue el turno en la pequeña administración del Carmen. Él va elegantemente vestido con una boina; le acompaña otro lotero con un sentido diferente de la etiqueta: jersey cubierto de lamparones, gorro de Papá Noel y un puro masticado. “Se vende mucho menos”, prosigue el señor. “A lo mejor la cola te parece larga, pero es que otros años tenía que venir a despejarla la Policía a la noche porque era eterna”, dice. “Y yo no estoy vendiendo nada”.

Cuesta creerlo teniendo en cuenta que en agosto ya se produjeron colas para comprar la lotería (basta con ver la fotografía que acompaña esta información), pero las estimaciones oficiales le dan la razón. Según las que difundió la semana pasada el Barómetro de Consumo del Ayuntamiento de Madrid, pese a que estas navidades comprará lotería el 85% de los madrileños (un punto más que el año pasado y ocho por encima de las cifras del inicio de la crisis), se gastará menos. El reparto es desigual: ocho de cada diez dicen que jugarán la misma cantidad, pero un 16% planea reducirla. La media que arrojan estas previsiones es de 81,4 euros por cabeza, un recorte del 15% respecto a lo presupuestado en 2011.

Para contrariar a la estadística, Jorge Escribano y Tatiana Vasco, que salen con sus números de Doña Manolita, invertirán más que otros años, pero su gasto medio se ajusta a la norma. “Yo es la primera vez que compro”, dice Jorge: “me he llevado un número por 20 euros, y me va a tocar”. Tatiana ha pasado de gastar 60 euros en 2011 a 150 este año, “por la crisis”. Entre los dos son 85 euros: trampas matemáticas.

Aumento 'on line'

A Ivonne, que vende décimos unos metros más abajo en la calle, estas componendas estadísticas no le convencen: “Claro que estoy vendiendo menos. Al día coloco tres o cuatro billetes como mucho. La media es de 60 euros”. Además de números comprados a Doña Manolita, también los tiene de la leridana Bruixa d’Or. “Los compramos por correo”, cuenta. Esta clase de negocios han encontrado efectivamente en la venta por correspondencia un filón: las webs especializadas en juegos de azar aseguran que aumenta la facturación on line de cara al sorteo del 23 de diciembre, y para testimoniarlo la administración de Sort tiene una página web en chino mandarín, aunque asegure que es solo para proveer a los 124.000 chinos afincados en España porque en China está prohibido importar juegos de azar.

Por el momento, para hacerse una idea del descalabro de la venta presencial, Ivonne propone pasearse entre las vendedoras de Sol, frente a la pastelería Mallorquina, apostadas desde hace 20 años en el lugar. Allí, efectivamente, el ambiente es flácido. Se pregonan los décimos con el entusiasmo del que vende calcetines y la agitación es menor que otros años.

La situación tampoco sorprende a nadie. Los madrileños gastarán una media de 590 euros estas fiestas, lo que supone un descenso del 4,8% con respecto a 2011 y renvía a cifras propias de 2004, según la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI). Las encuestas de esta misma asociación, sin embargo, son más optimistas con la lotería y estiman que se invertirán en ella 100 euros (20 menos que el año pasado). Desde los de escuelas de negocios como ESADE a los de la Confederación Española de Comercio (CEC), la mayoría de estudios presentados de cara a las fiestas van en la misma dirección, anunciando una contracción del consumo.

Ante todos estos presagios conviene recordar que Madrid es la localidad que más veces ha sido premiada con el Gordo, probablemente porque también es la que más números vende. Hasta en 73 ocasiones, la última en 2010, ha recaído el primer premio en la Comunidad, según datos de Loterías y Apuestas del Estado que colocan a la zaga a Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao y Zaragoza. En otro puesto callejero del centro están Maider Pérez y Olatz García, las dos de 19 años. Van a jugar por primera vez. La segunda se llevará un número y la primera, por dictado familiar, invertirá 60 euros, “menos que otros años”, asegura. Mientras esperan frente a la mesa cubierta de décimos, una señora se marcha hablando por teléfono: “Aquí tampoco tienen el número ese. Me voy a buscar a otro lado”.

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