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El País Vasco rechaza el calendario vacunal del Ministerio de Sanidad

La propuesta sobre hepatitis B carece de base científica, afirma la consejería

La fórmula con la que se pretende homogeneizar el calendario de vacunaciones en España no contenta a todos. El Departamento vasco de Sanidad rechaza el planteamiento del Ministerio de Sanidad atendiendo al análisis del Consejo asesor de Vacunaciones de Euskadi ante la propuesta realizada por el equipo de Ana Mato. El consejo, compuesto por personal técnico, censura en un contundente escrito al que ha tenido acceso este periódico el calendario vacunal unificado en cuanto a la hepatitis B se refiere.

Aunque el consejo defiende la pertinencia de unificar los calendarios de toda España –el del ministerio recoge las vacunas, pero también las dosis y las edades en las que se deben aplicar a los niños-, las propuestas del ministerio están hechas “sin bases científicas sólidas” y harían que comunidades como el País Vasco sean “penalizadas con volver a un esquema de vacunación ya superado” para embarcarse en un planteamiento que “no supone ningún beneficio en términos de protección clínica” en comunidades con programas de cribado de recién nacidos.

Euskadi pone la vacuna contra la hepatitis B en tres dosis a los dos, cuatro y seis meses desde el año 2000, frente a los cero, dos y seis meses que plantea el ministerio. La opción vasca ha permitido que desde ese año no se hayan registrado casos de recién nacidos con hepatitis B. Entre 2000 y 2004 en menores de 15 años Salud Pública detectó siete casos, “la mayoría en población inmigrante”, y desde 2004 no se han registrado nuevos casos.

El sistema empleado por Euskadi supone una “importante mejora técnica y una reducción en el número de pinchazos”, destaca el consejo, que no ve ninguna ventaja al esquema “inadecuado” del ministerio, que añade una inyección más.

Retrasar la vacuna al momento de nacimiento supone para el consejo, “importantes dificultades logísticas” al tener que poner la vacuna en el hospital y no en los centros de salud, como hasta ahora. Es, además, un “gasto innecesario” y aboca a una “regresión en la calidad del programa vacunal” con riesgo de que caiga el cumplimiento del calendario vacunal por las familias.

Si se llevara a cabo el cambio, coexistirían dos tipos de vacunas, lo que “aumentaría el riesgo de generar errores de administración”. En cuanto a los profesionales, pone en duda que el esquema del ministerio vaya a ser aceptado por los sanitarios y el consejo añade que las modificaciones “pueden producir desconfianza en la población”.