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Eliminar carreras con pocos alumnos y adaptar las clases a Bolonia ahorraría 2.100 millones, según un estudio

El informe CyD de 2010 reclama más apoyo a las universidades, pero también acabar con sus ineficiencias

La crisis económica ha acabado con muchos años de bonanza para la Universidad española, durante los cuales ha mejorado enormemente el sistema. Y, aunque siempre se puede discutir si la financiación ha sido suficiente (o si la mejora ha sido suficiente), lo cierto es que lo ha hecho de la mano, entre otras cosas, de un aumento sostenido de su presupuesto. Así, la disminución ahora de los recursos públicos (aún difícil de cuantificar) y privados (un 6,5% menos de inversión en la I+D universitaria en 2009, 9,5% menos de fondos contratados con la red Otri), se tradujo, por ejemplo, en un 3,3% menos de publicaciones científicas. Así lo señala el último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CyD), presentado ayer en Madrid, sobre la contribución de las universidades españolas al desarrollo.

Y todo esto, destacaron ayer sus responsables, se produce justo cuando ha vuelto a crecer el número de alumnos después de una década de caída (en 2010-2011, el alumnado de nuevo ingreso creció un 10%). Por eso, reclaman más recursos para que la Universidad sea un verdadero motor para salir de la crisis cambiando el modelo productivo. España tiene por delante casi una "segunda transición" económica, en la que la Universidad tiene que desempeñar un papel mucho mayor que en la primera, dijo ayer el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, que presentó el documento junto al presidente de CyD, Ana Patricia Botín, y al presidente de la Conferencia de Rectores, Federico Gutiérrez Solana, informa Efe.

Pero la Universidad pública española (la base del sistema) también debe poner remedio a ineficiencias que se vienen señalando largo tiempo, insiste el informe. Por ejemplo, el texto incluye un trabajo que asegura que si se redujera al mínimo la oferta de carreras con baja demanda (en el curso 2008-2009 el 42% de la titulaciones tenía menos de 50 alumnos nuevos) y se abordase una mejor adaptación de las clases en las facultades al nuevo esquema europeo (Bolonia), se podrían ahorrar 2.100 millones de euros, asegura un texto firmado por los especialistas Juan Hernández Armenteros y José A. Pérez García, que aclaran que eso no se puede hacer de un día para otro, sino que se tiene que planificar a largo plazo.

La reducción de las carreras con pocos alumnos (no se trataría de eliminarlas, sino de concentrarlas solo en unas pocas facultades) se viene reclamando, con escaso éxito, desde hace años. Sobre la nueva docencia, el artículo dice que se trataría de reducir la presencialidad (unas 600 horas anuales de media en España frente a una horquilla de 280 a 400 en "las mejores universidades europeas") y de reordenar el trabajo de un conjunto de profesores más nutrido, también, que en otros países, asegura el estudio. En España hay nueve docentes por cada 100 alumnos, mientras que la media europea es seis. Asimismo, el texto habla de emplear mejor el tiempo de los profesores universitarios, que tienen reservada una tercera parte de su jornada a la investigación. Sin embargo, casi un cuarto de los docentes de mayor categoría o no presentan resultados de sus investigaciones o no logran reconocimiento por ello, por lo que "deberían complementar su actividad docente hasta alcanzar una jornada laboral completa", señalan.

No obstante, el arranque de la Universidad también requeriría el apoyo de toda la sociedad, sobre todo de las empresas. Unas compañías que, según el estudio La universidad y la empresa española 2010, no confían en los campus. El 55% de las empresas encuestadas considera que la Universidad no dispone de una organización apropiada para ejercer de motor de desarrollo económico. Este porcentaje es superior al 43% detectado en 2004.

Por eso, el presidente de los rectores Gutiérrez Solana reclama un "marco de confianza" para que las empresas colaboren e inviertan más en la I+D+i universitaria, para ganar competitividad y no ser "cautivos" de decisiones tomadas en otros lugares. Ana Patricia Botín, presidente de CyD (que agrupa a 23 compañías españolas), pidió más excelencia en capital humano y empresas más competitivas y con mayor presencia fuera de España, lo que no será posible sin la colaboración de una universidad cada vez más internacional, capaz de atraer alumnos y profesores de otros países, aseguró.

Más paro, pero menos que el resto

El paro entre los titulados superiores en España es del 10%, cinco puntos por encima que la media europea, señala el informe de CyD. Sin embargo, supone la mitad que el paro global, lo que deja en evidencia con claridad que, en tiempos de crisis, la formación es un buen seguro. La sobrecualificación (los titulados universitarios que tienen trabajos por debajo de su cualificación) está en el 30%, según datos de la Seguridad Social de 2009, lo que supone tres puntos menos que hace una década. La razón es que durante la crisis se han perdido más trabajos no cualificados que cualificados.

En cualquier caso, la cifra vuelve a dejar en evidencia la necesidad de un cambio de modelo productivo, pues el mercado laboral no ofrece suficientes puestos de alta cualificación. "Nuestra burbuja inmobiliaria tuvo algunas ventajas, nos hizo vivir a todos bien, incluso demasiado bien, incluso por encima de lo que realmente teníamos que haberlo hecho, y ha tenido consecuencias desastrosas para muchas cosas. Sacó a gente de la educación antes de tiempo", dijo Rubalcaba en referencia al alto índice de abandono escolar temprano que ha sufrido España durante toda la década, en torno al 30% (aunque durante la crisis ha bajado a su nivel más bajo: 28,4%).