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Un petrolero con 100.000 barriles de hidrocarburos abordo encalla en Alaska

El buque, de doble casco, estaba siendo cargado cuando un bloque de hielo ha impactado contra él y ha roto sus amarres

Un petrolero de 174 metros de eslora, el "Seabulk Pride", ha encallado hoy en las costas de Alaska mientras se procedía a su llenado con hidrocarburos frente a una refinería. En el momento del accidente, el barco, que está dotado de doble casco, tenía ya en sus bodegas 100.000 barriles, cuando se ha roto su amarre por el impacto de un bloque de hielo. Buena parte de su carga son derivados pesados del crudo, como asfaltos.

La deriva tras el impacto ha llevado al buque, alquilado por la empresa Tesoro Corp a Sea Bulk International, a encallar a menos de un kilómetro al norte del muelle desde el que cargaba. "No sabemos si hay algo en el agua o no", ha afirmado Lynda Giguere, del departamento de Conservación del Medio Ambiente del estado ártico de Alaska. La representante del gobierno estatal ha afirmado que el petrolero estaba cargando hidrocarburos pesados, los residuos del proceso de refino del crudo, en una instalación de Nikiski, en la península de Kenai.

Los datos de Seabulk indican que el barco navega bajo bandera estadounidense, con base en el puerto de Everglades, en Florida, y fue construido en 1998, con un peso en vacío de 46.000 toneladas. Los navíos de ese tonelaje se utilizan conforme a la legislación estadounidense para el tráfico interno de productos derivados del petróleo crudo. Sus dimensiones son así muy inferiores a las de los petroleros más grandes, que superan las 250.000 toneladas en seco y que pueden cargar unos dos millones de barriles.

El ordenamiento jurídico de EE UU es muy restrictivo respecto a las condiciones para el transporte de hidrocarburos entre puertos de ese país, y requiere que los buques destinados a estas tareas sean de construcción, tripulación, propiedad y bandera estadounidenses.

Sobre el incidente planea, inevitablemente, la sombra de la catástrofe ecológica que causó el naufragio en 1989 del petrolero Exxon Valdex, que llevaba 40.000 toneladas de crudo en sus bodegas. Ese accidente dañó gravemente 150 kilómetros de costas, aunque la polución afectó a unos 500 kilómetros de riberas.