La Iglesia española tiene más de 13.000 misioneros repartidos por el mundo y 100.000 catequistas en las 23.000 parroquias a las que asisten más de 10 millones de fieles, 2.600 centros educativos y 15 universidades, 9.000 centros sociales que ayudan a personas empobrecidas especialmente durante la crisis, a inmigrantes, drogodependientes, mujeres maltratadas…
Por eso decía el Papa Francisco: “Algunas veces hablé de la Iglesia como un hospital de campaña… ¡Es verdad! ¡Cuánta gente necesita que sus heridas sean curadas!”.
Esta ingente tarea social y espiritual no se sostiene sola. A su vez necesita ayuda de la sociedad para disponer de una economía sana. Así es desde hace muchos años, gracias a los convenios firmados con el Estado y a un modelo de financiación transparente, similar al de las oenegés y sin ninguna asignación de los Presupuestos Generales.
Sin embargo, esta colaboración y sus beneficios corren peligro por la difusión de numerosos mitos injustos. Veamos.
¿Cuántos millones paga el Estado a la Iglesia? La Iglesia no tiene ninguna asignación en los Presupuestos Generales del Estado y aunque unos dicen que 11.000 millones y otros, incluso, que 13.000 millones, en realidad la Iglesia recibe el 0,7% de los impuestos de aquellos que marcan la casilla correspondiente en la Declaración de la Renta.
La Iglesia no tiene ninguna asignación en los Presupuestos Generales del Estado y aunque unos dicen que 11.000 millones y otros, incluso, que 13.000 millones, en realidad la Iglesia recibe el 0,7% de los impuestos de aquellos que marcan la casilla correspondiente en la Declaración de la Renta.
La realidad: 250 millones de euros (dato de 2015) que no “paga el Estado” porque proceden en su totalidad de la casilla de apoyo a la Iglesia en la Declaración de la Renta, que destina el 0,7%. Es decir, supone una aportación libre y voluntaria de los ciudadanos, que crece o decrece solo en función de la coyuntura económica. Ni más ni menos.
Es así desde 2007, cualquier persona puede acceder a las cuentas, auditadas por empresas externas y detalladas cada año en la Memoria de Actividades.
¿Quieres comprobar por ti mismo estos datos? Aquí puedes hacerlo: www.portantos.es
¿Y el dinero que va a colegios concertados? Reciben esa financiación por ser colegios, no por ser instituciones de la Iglesia. ¿Hay colegios con otros idearios? Por supuesto. También reciben dinero por cada plaza porque ofrecen a la sociedad su propuesta educativa. Y quien quiere, la elige. Es una situación definida en la Constitución: la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.
¿Por qué la Iglesia no paga el IBI? Suele decirse que esto es un privilegio. También que los ratones se pirran por el queso, sin embargo siempre preferirán una fruta o cualquier alimento azucarado.
La realidad: La Ley de Mecenazgo regula esa exención para oenegés y otras asociaciones, fundaciones e instituciones que realizan labores beneficiosas para la sociedad. Por eso el Estado les echa una mano. Pero la Iglesia no es la única que no paga el IBI.
¿Otras entidades exentas de pagar el IBI? Federaciones deportivas, sedes de partidos políticos, las comunidades hebreas y musulmanas, el Museo del Prado, los sindicados, la SGAE…
¿La Iglesia paga IVA? Por supuesto, en cualquiera de sus compras.
La modificación en el sistema de asignación tributaria y los acuerdos que se firmaron a finales de 2006 ya recogían que la Iglesia pagaría el IVA de todas sus compras. Así viene siendo desde entonces.
¿Solo el 2% del dinero de la Iglesia va a Cáritas? Otro rumor sin ninguna base, como aquello de que Einstein suspendía matemáticas cuando era joven.
La verdad: Para empezar, Cáritas y la Iglesia son lo mismo, por eso no se puede decir que le dé más o menos dinero. Cerca del 65% de la financiación de Cáritas viene de la Iglesia a través de colectas en parroquias, donativos y suscripciones. En otras palabras, de los bolsillos de los católicos.
De los fondos procedentes de la casilla “Fines sociales” de la Declaración de la Renta, solo le llegan a Cáritas los destinados a los proyectos concretos que presenta.
¿Todo el dinero de la casilla de la Renta se lo llevan "los curas"? Así se escucha a menudo. Pero nada más lejos de la realidad.
Esa financiación libre y voluntaria de los ciudadanos la reparte la Conferencia Episcopal entre las 69 diócesis, según su extensión, parroquias, número de habitantes… Las más necesitadas reciben un porcentaje mayor.
Aún así, esta generosa aportación solo cubre el 25% de esas necesidades. El resto procede de donativos y colectas organizadas por cada parroquia. Hablamos de una media entre todas las diócesis.
Se habla mucho pero con poco conocimiento de causa, aunque durante siglos nadie puso en cuestión la propiedad de muchos edificios porque era evidente a quién pertenecía la catedral de Burgos o la pequeña ermita de cualquier pueblo.
Lo mismo sucedía con los ayuntamientos y los edificios públicos que también estaban sin registrar. Nadie duda de quién son. En el caso de los edificios religiosos, la evidencia es la misma: pertenecían y pertenecen al pueblo cristiano en su conjunto, y a los cristianos del mañana.
Solo tienes que marcar la X en la casilla de la Iglesia de tu próxima Declaración de la Renta. Así destinarás el 0,7% de tus impuestos a sostener su labor pastoral y social.
No implica ningún coste extra ni te devolverán menos en caso de que la Declaración resulte negativa.
Además de marcar la casilla de la Iglesia, se puede marcar también la casilla de Otros Fines de Interés Social. No son dos casillas excluyentes. Tú decides.
Puedes hacer un donativo a tu parroquia, tu diócesis o a la Conferencia Episcopal.