PubliEspecial Cartier

Cuatro imprescindibles para añadir a nuestra lista de deseos

Llega la Navidad. Con ella, los buenos propósitos, los reencuentros con nuestros seres queridos, el deseo de lucir nuestras mejores galas y de elegir la joya más adecuada para brillar como se merece.

Ir al contenido

Como cantaban Bing Crosby y Frank Sinatra en su famoso White Christmas, todos soñamos con la blanca Navidad. Porque estas son las fechas perfectas para reunirnos con aquellos a los que amamos, hacer algo especial con quienes tenemos más cerca, elegir en nuestro armario looks más elegantes y sofisticados, intercambiar regalos que nos sorprendan… o para premiarnos a nosotros mismos con algún que otro detalle que nos haga felices. Estos días tan mágicos nos devuelven la ilusión que vivimos cuando éramos niños, nos hacen despertar nuestro instinto de ser mejores personas y, por supuesto, también nuestro anhelo de brillar.


Ocasiones para convertirnos en el centro de todas las miradas no van a faltar: cenas familiares, comidas de empresa, noches de fiesta con amigos… Da igual que seamos los anfitriones o que acudamos a los eventos en calidad de invitados: estas fiestas nos permiten (e incluso, nos exigen) mostrar nuestra mejor versión. Eso sí, sin excesos ni estridencias, concediendo protagonismo a outfits que nos hagan sentir especiales, pero que mantengan nuestra esencia. Basta con añadir elementos que marquen la diferencia y aporten el toque de exclusividad: pañuelos, corbatas, zapatos, cinturones y, por supuesto, joyas. En este sentido, la maison Cartier sabe mejor que nadie cómo hacer de cada instante algo único a través de piezas inspiradoras que todos desearíamos incluir en nuestra A-List: auténticos iconos por su diseño, su creación artesanal y su espíritu savoir faire. Entre todos, destacamos cuatro que se convertirán en el objeto más ansiado de nuestra lista de deseos. Les aseguramos que, con ellos, no necesitaremos mucho más para brillar esta Navidad.

Cuando lo ordinario se convierte en precioso

¿A quién se le ocurriría que un clavo curvado se convirtiera en un must en la Historia de la Joyería? Por supuesto, a Cartier. Creada en los años setenta, el brazalete Juste un Clou representa una energía única. Una joya que combina con los estilos más desenfadados, pero también con los más clásicos. Sus líneas minimalistas permiten llevarla en un afterwork navideño y lucirla después en una cena familiar con ciertas dosis de formalismo. Disponible en oro amarillo, oro rosa y oro blanco con pavé de diamantes, será el único toque necesario para mantener tu toque audaz, también en estas fiestas.

¿Hasta dónde llegarías por amor?

Cuando el diseñador Aldo Cipullo creó el brazalete Love, en 1969, no dudó en proclamarlo como “las esposas modernas del amor”. Un amor, eso sí, basado en la libertad, el compromiso y el buen gusto. Como otras de las piezas firmadas por Cartier, esta también revolucionó el mundo de las joyas y su manera de lucirlas, porque ¿quién dijo que solo se pueden exhibir en las grandes ocasiones? Con sus inconfundibles tornillos grabados, pegada a la muñeca del ser amado, día y noche, como si fuera una parte de él, no importa si es hombre o mujer: sus líneas puras y discretas resultan ideales para ambos, ya sea en oro rosa, blanco o amarillo engastado con diamantes. Elizabeth Taylor y Richard Burton, que sellaron su amor con ella, no se la quitarían en Navidad…

Más que un reloj, una joya

Los ochenta fueron años de excesos estéticos que marcaron la diferencia. La fiebre animal llegó a la moda causando furor; también a la alta joyería, de la mano de Cartier y su reloj Panthère. Ha pasado el tiempo, pero este must sigue marcando las horas de las mujeres contemporáneas, de gusto impecable y que saben lo que quieren. No hace falta llevar más joyas para brillar en cualquier ocasión. ¿Un brindis inesperado después de trabajar? ¿Una velada familiar en casa en torno a la mesa? En oro blanco, oro amarillo, con pavé de brillantes… y para un toque más felino, con manchas de esmalte negro.

Mucho más que tiempo

Empieza la cuenta atrás para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo. El reloj Tank –que acaba de cumplir un siglo– se reinventa para convertirse en el regalo perfecto bajo el árbol de Navidad. Por algo lo eligieron personajes como Gary Cooper, Madonna, Catherine Deneuve, Yves Saint Laurent, Alain Delon o el mismísimo Andy Warhol que, por cierto, nunca le daba cuerda. “En realidad, no lo llevo para leer la hora”, dijo el creador de The Factory en un alarde de esnobismo. En oro rosa, amarillo o platino, su icónica esfera (con números romanos y un diseño gráfico que evoca los raíles de un ferrocarril) y con su corona perlada o poliédrica, engastada con un zafiro, resulta ideal para aquellos hombres o mujeres empeñados en dar una lección de estilo en cualquier ocasión.