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El Rey abre la legislatura más incierta

Nadie espera que Unidas Podemos repita el desaire al Monarca de 2016

Pedro Sánchez recibe el aplauso de la bancada socialista tras ganar la votación de investidura.
Pedro Sánchez recibe el aplauso de la bancada socialista tras ganar la votación de investidura. EL PAÍS

Todo está previsto sin que haya razones para aventurar que en la apertura solemne de las Cortes de este mediodía haya sorpresas relevantes. Las presencias y las ausencias se conocen de antemano. Este conocimiento de cómo se desarrollará la apertura de la XIV Legislatura con el discurso de Felipe VI, tras el de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, es la única certeza de lo que acontecerá a partir de este día en el que se inaugura una legislatura con un Gobierno de coalición de izquierdas, inédito en España desde antes de la Guerra Civil. Un Gobierno que tendrá a la contra a una oposición de extrema dureza argumental.

Hoy las muestras de rechazo serán para el jefe del Estado con 49 parlamentarios, entre diputados y senadores, contrarios a la Monarquía y partidarios de la República. Ninguno de los parlamentarios de ERC, Junts per Catalunya, Bildu, CUP y BNG entrarán en el hemiciclo. Nunca antes había habido un número tan alto de ausencias para mostrar la discrepancia con la Monarquía que rige en España por la aprobación de la Constitución de 1978. En la anterior legislatura, que se remonta a noviembre de 2016, los diputados de Unidas Podemos sí asistieron a la sesión y su gesto diferencial con respecto a la mayoría que sí apoya a la jefatura del Estado en la persona del Rey, fue no aplaudir el discurso del Monarca. Ahora ese grupo se sienta en el banco azul y han prometido ante el Rey cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Antes de que los parlamentarios entren en el hemiciclo a las doce menos cuarto del mediodía, los políticos que no participarán en el acto leerán un manifiesto en el que explican el porqué de su ausencia en esta sesión. Gabriel Rufián, de ERC; Laura Borràs, de Junts; Oskar Matute, de EH Bildu; Mireia Vehí, de la CUP y Néstor Rego, del BNG expondrán sus razones. La novedad está en el grupo de Junts si solo se mira cinco años atrás dentro de los cuarenta años de la vigencia de la Constitución de 1978. El proceso secesionista ha conducido a la antigua Convergencia Democrática de Cataluña a situarse junto a partidos republicanos, algo impensable en sus antecesores cuando el grupo convergente estaba representado en el Congreso por Miquel Roca, Joaquim Molins o incluso Xavier Trias. El discurso del Monarca del 3 de octubre de 2017 sin contemplaciones con el incumplimiento de la ley de los independentistas abrió una brecha entre la Corona y los partidos secesionistas.

Aun así, la portavoz parlamentaria, Laura Borràs, ha acudido a Zarzuela en las dos ocasiones que ha tenido oportunidad tras las dos últimas elecciones. No hay contradicción, según su versión, porque quería contar al Monarca de viva voz cuáles son los anhelos independentistas, además de criticar “la represión del Estado”. Tras esas visitas, Borràs ha dado cuenta de las líneas generales de lo que ha dicho al Rey sin mucho detalle, pero jamás ha informado de las manifestaciones que le haya hecho Felipe VI, ni de su actitud, en respeto a la regla no escrita de que las conversaciones con el Rey no se divulgan. Esas visitas, según Junts, nada tienen que ver con su rechazo, y el de los otros partidos catalanes, vasco y gallego, a asistir a la sesión de las Cortes que protagoniza el Rey. Las otras formaciones, sin embargo, no acudieron a la ronda del Monarca en el proceso para la investidura de Pedro Sánchez.

Los gestos de Podemos

El rastro de los ausentes quedarán fuera del hemiciclo. Los portavoces contrarios al Rey abandonarán las zonas visibles del Congreso una vez leído su manifiesto y antes de que lleguen los monarcas. La expectación estará en los gestos y en la actitud de los parlamentarios de Unidas Podemos y de los miembros del Gobierno que pertenecen a esa formación: un vicepresidente, Pablo Iglesias, y cuatros ministros.

Desde luego, asistirán a la sesión y ocuparán el banco azul como sus compañeros de Consejo de Ministros, propuestos por el PSOE, sean o no de ese partido. En la anterior sesión de apertura un senador de Izquierda Unida, Ignacio Bernal, desplegó una bandera republicana mientras hablaba el Rey. La segunda actitud de rechazo ostensible la protagonizó Diego Cañamero —exsindicalista y representante de Unidos Podemos— al llevar una camiseta con un texto contra la monarquía. Además, Cañamero permaneció sentado cuando entraron los Reyes y sus hijas al hemiciclo.

Todo ha cambiado desde entonces en Unidas Podemos. No se espera ningún desaire ostentoso de este grupo y de los ministros del Gobierno, aunque está aún por ver si hay o no aplausos tras el discurso del Rey. En los acuerdos entre el PSOE y Unidas Podemos para formar el Gobierno de coalición no se incluye la renuncia a las ideas e ideales propios.

Los comienzos de la andadura de este Gobierno no han supuesto, de momento, ningún encontronazo y contradicción visible. “Estamos incluso sorprendidos de lo bien que van las cosas”, señalan con sonrisas fuentes de Unidas Podemos. El arsenal de propuestas que el Gobierno tiene e irá desgranando cada semana, todas ellas pactadas entre ambas formaciones, les tiene de buen ánimo. Las complicaciones se mantienen en Cataluña y, hasta ahora, Unidas Podemos se ha situado al margen.

El episodio del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, que no ha sido recibido por Pedro Sánchez, o la escala en Madrid de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, se excluyen totalmente de una presunta acción o presión de Unidas Podemos, según fuentes socialistas. Ese episodio —con los motivos de la parada de Rodríguez en el aeropuerto de Madrid y las razones por las que el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, fue a su encuentro— está por aclarar y la oposición lo va a intentar a toda costa. El asunto va a entrar en la cartera de control al Gobierno de manera inmediata, señalan fuentes de la oposición, tanto del PP y Vox, como de Ciudadanos.

Las peticiones de comparecencia del jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, y de los ministros, por múltiples asuntos empiezan a llenar el registro de iniciativas en el Congreso. No hará falta la presión para que comparezcan ya que todos ellos lo van a hacer, uno a uno, para explicar los planes que tienen entre manos.

En esta sesión de apertura solemne de las Cortes, como en la anterior, el Rey pedirá el respeto a las instituciones y la defensa de la Constitución, como ya hizo en su discurso del 5 de enero en la Pascua Militar. Hace tres años Felipe VI elogió “la generosidad” de quienes habían hecho posible la investidura de Mariano Rajoy. Se refería al PSOE y a Ciudadanos, que lo propiciaron con su abstención. “La crisis de gobernabilidad se ha resuelto, finalmente, con diálogo”, se congratulaba entonces el Rey. Un diálogo que se presenta muy difícil en la legislatura que arranca este 3 de febrero.

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