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Así fue el “trágico accidente” de la piscina de Mijas, según la reconstrucción de la Guardia Civil

La pequeña de la familia resbaló a la zona profunda de la pileta desde la parte en la que hacía pie

Vista de la piscina de Mijas en la que se produjo la tragedia.

La Guardia Civil ha asegurado este viernes que la muerte de tres personas de una misma familia el pasado 24 de diciembre en una piscina del Club La Costa World de Mijas (Málaga) “apunta a un trágico accidente”. Es la conclusión a la que llegan sus investigadores “tras realizar distintas pruebas” y escuchar el relato de trabajadores, testigos y los propios familiares de los fallecidos. Además, señalan que la causa es “la falta de pericia de las víctimas al nadar”. No sabían y, como consecuencia, no pudieron salir de la parte más honda, cuya profundidad ronda los dos metros.

La reconstrucción del suceso efectuada por la Guardia Civil arranca a las 13.30 del pasado martes. En ese momento, la familia Diya, de nacionalidad británica, disfrutaba de sus vacaciones en el Club La Costa Word. Habían llegado dos días antes, el 22. El padre –que trabajaba de pastor en una iglesia de Londres-, la madre y sus tres hijos –de 16, 14 y 9 años- estaban tomando el sol en una de las piscinas del complejo. La temperatura rondaba los 20 grados y los tres menores decidieron darse un chapuzón mientras sus progenitores permanecían en las hamacas.

Unos minutos después, la hermana mediana decidió salir del agua. Vio entonces, desde fuera, cómo su hermana pequeña se adentraba en la zona más profunda de la piscina, según fuentes de la investigación, por un traspié que la impulsó hasta esa parte. Desde allí no podía salir por sus propios medios y, por ello, su hermano de 16 años acudió en su ayuda. Él tuvo los mismos problemas y no podía salir. Tampoco sabía nadar.

La chica de 14 entonces empezó a gritar y dar la voz de alarma a sus padres. La madre pidió ayuda a otros turistas mientras que su padre se lanzaba a la piscina a rescatar a sus hijos. “No le fue posible realizarlo debido a que no sabía nadar”, ha explicado la Guardia Civil. Ninguno de ellos tenía conocimientos de natación, según aseguró la hija a los investigadores.

Personal del complejo turístico se lanzó a por los cuerpos, que estaban en el fondo de la piscina. Tras el rescate, les practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar. “También se usó el desfibrilador con los consejos del médico de la empresa, cuya consulta está justo al lado”, afirmaron fuentes de la empresa. No sirvió de nada. Cuando el personal sanitario de emergencias llegó al lugar, solo pudo certificar la muerte de las tres personas: Gabriel Diya, su hija Comfort y su hijo Praise Emmanuel.

Esa misma tarde, agentes del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) hicieron pruebas en el sistema de depuración y reciclaje del agua de la piscina. Revisaron cuidadosamente motores y válvulas. También realizaron una inmersión para recoger posibles vestigios de los hechos. Según ha informado el instituto armado, no hallaron ninguna irregularidad en las citadas inspecciones y sí que recuperaron un gorro de baño propiedad de la menor de las víctimas. Estaba en el vaso de la piscina. Los agentes, igualmente, recogieron muestras de agua, que aún se están analizando en el Centro de Toxicología ubicado en Sevilla.

La autopsia de los cuerpos -realizada el día de Navidad- indica que el padre y los dos menores fallecieron por ahogamiento, como informaron desde el Instituto de Medicina Legal de Málaga y ahora confirma la Guardia Civil. Descartan así, “en principio” la existencia de “algún tipo de intoxicación química”. Los cuerpos tampoco presentaban ningún signo que indique muestras de golpes o arañazos producidos por alguno de los elementos que componen el sistema de funcionamiento de la piscina.

Por todo ello, la Guardia Civil ha concluido que lo sucedido en el día de Nochebuena fue “un trágico accidente”, la misma versión que ha defendido la empresa administradora del complejo turístico desde el pasado 24 de diciembre. La causa por la que ocurrió, según la investigación dirigida por el equipo de Policía Judicial de Mijas y dirigida por la titular del Juzgado número 2 de Fuengirola, es “la falta de pericia de las víctimas al nadar cuando se introdujeron en una zona profunda de la piscina donde no hacían pie”. Según trabajadores del complejo, esa parte tiene alrededor de dos metros de profundidad.

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