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La llegada de migrantes colapsa los centros canarios de acogida

La inmigración en el archipiélago se incrementa tras el reforzamiento de la seguridad al norte de Marruecos

Supervivientes de la patera que naufragó el miércoles en Mauritania.
Supervivientes de la patera que naufragó el miércoles en Mauritania. AFP

El aumento de las llegadas de inmigrantes a Canarias ha llevado al colapso a los centros de acogida en Canarias. La falta de plazas en los albergues, de la Secretaría de Estado de Migraciones, ha llevado a tal punto que se han tenido que habilitar habitaciones en un hotel en Las Palmas para mujeres embarazadas y con niños pequeños. En 2019, 1.470 inmigrantes han llegado a las islas. La media en los últimas cuatro meses se sitúa en 400 llegadas cada mes, muchas de ellas en pateras en condiciones precarias. El aumento, muy lejos de los casi 40.000 entre 2005 y 2006 en la llamada crisis de los cayucos, se debe al reforzamiento de la seguridad en el norte de Marruecos, que ha provocado una nueva ruta.

No se contaba en el archipiélago con un aumento tan drástico, un 57,3% más que en 2018, según datos del Ministerio del Interior. Las más de 200 plazas de acogida, en albergues temporales de Tenerife y Gran Canaria, no esperaban a los cerca de 1.000 extranjeros que han arribado en cuestión de semanas (solo en octubre, 469 personas). Por eso las ONG en las islas han tenido que alojar a cerca de 16 mujeres, muchas de ellas embarazadas o con hijos pequeños, en un hotel de Las Palmas.

Para la Delegación del Gobierno, aunque la situación ha sido complicada por tratarse de tan poco tiempo, se encuentra bajo control: nadie ha tenido que dormir en la calle. Juan Carlos Lorenzo, presidente del Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Canarias, discrepa: “Estas semanas han demostrado el colapso en los dispositivos de acogida”, señala al teléfono.

Muchos de quienes llegan a Canarias solo miran al archipiélago como un lugar de paso para llegar a la Europa continental, lo que supone un problema mayor por los períodos de espera. “Ya no solo es que pasen muchos meses para ser acogidos, algunos lo que necesitan es salir lo más pronto posible y reencontrarse con sus familias”, explican fuentes cercanas a los centros y conocedoras del proceso.

La crisis contrasta con los datos de España en su conjunto, que ha reducido la entrada irregular en un 50%. Este fenómeno se debe a los operativos de seguridad en el norte de Marruecos, que han abierto nuevas rutas migratorias. El viaje a Canarias se ha cobrado este año la vida de 150 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones. Las muerte de los 63 inmigrantes que naufragaron en una patera anteayer en aguas del Atlántico a la altura de Nuadibú (470 kilómetros al norte de Nuakchot), en Mauritania, refleja la otra pata del problema. No todos pueden llegar a Canarias, y quienes lo logran, continúan con un nuevo calvario. 

 

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