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Podemos cierra filas en torno al plan de entrar en el Ejecutivo mientras IU mantiene la cautela

Alberto Garzón aboga por la diplomacia y respetar los tiempos de una posible negociación. "Sánchez debe dar el primer paso", asegura

Iglesias, tras conocerse los resultados del 10-N.

Unidas Podemos cierra filas en torno a la propuesta de Pablo Iglesias de intentar, por tercera vez, formar un Gobierno de coalición con el PSOE. La única voz crítica que se alzó fue la de la delegación andaluza, dominada por la corriente anticapitalista. Alberto Garzón, el otro pilar de la coalición, se ha vuelto a convertir en el contrapunto a Iglesias. “Estamos de acuerdo con una coalición, pero hablar de composiciones de Gobierno es precipitado”, dijo este lunes el líder de IU.

Garzón apuesta de nuevo, como hizo tras las elecciones del 28-A, por respetar los tiempos de la negociación antes de exigir una coalición. “Pedro Sánchez debe dar el primer paso como ganador de las elecciones”, afirmó. Iglesias, desde la noche del domingo, ha vuelto a la casilla del 29 de abril: Ejecutivo compartido de acuerdo con la cuota de poder obtenida y con el secretario general de Podemos dentro de ese Gobierno.

Así lo ratificó el lunes la dirección del partido en una reunión en la que, según explican fuentes presentes en el encuentro, se estableció como primera premisa negociar un acuerdo integral, es decir, de programa y cargos. En la ejecutiva no se habló, aseguran las mismas fuentes, de líneas rojas. Pero Iglesias dejó claro el domingo que “la coalición es una necesidad”. Es decir, que, como en julio y septiembre, no cederá a un pacto sólo de programa. Tampoco a quedarse fuera del Gobierno. “No me presentaría a las elecciones si fuera a aceptar un veto”, dijo antes de las elecciones en una entrevista en EL PAÍS.

“Somos un espacio de unidad, no homogéneo”, reiteró Garzón para defender su posición. No es la primera vez que IU se sale del camino marcado por la dirección de Podemos. En julio, en pleno debate de investidura de Sánchez, los diputados de IU comunicaron que su voto era la abstención antes de que el grupo confederal acordara una postura conjunta. En esta ocasión, el dirigente es consciente de que la celeridad marcará los tiempos de una futura negociación por el hartazgo del electorado progresista y la urgencia de la izquierda de responder a la llegada de 52 diputados de Vox. Aun así, respetará los tiempos del proceso. “A codazos no se consigue nada”, plantean voces de IU.

Falta de autocrítica

Los líderes de Podemos en distintos territorios de España amanecieron el 11-N inundando las redes sociales con mensajes de apoyo a la propuesta de Iglesias. Los portavoces de Galicia en Común instaron a Sánchez a aclarar con “urgencia y claridad” si apostará por un Gobierno de izquierdas. Jaume Asens, líder de En Comú Podem, la marca catalana, reclamó “un compromiso antifascista” al PSOE frente a Vox.

Quedan pocas grietas en Podemos tras la marcha de Íñigo Errejón. Iglesias ha construido un muro de fieles a su alrededor. La delegación andaluza, crítica con la dirección de su partido, se mantiene inamovible en su rechazo a un Consejo de Ministros con el PSOE. Pero siguió reclamando unidad. Tampoco Nacho Escartín, líder en Aragón y uno de los pocos que se enfrenta a Iglesias, quiso ser verso libre. “No hay excusas, la suma de las izquierdas es mayoritaria y tienen que ponerse de acuerdo”, dijo.

Ninguno de ellos, como tampoco lo hizo Iglesias la noche electoral, planteó algún tipo de autocrítica. Asumen parte de la responsabilidad de la caída en votos del bloque progresista, pero en la balanza de las culpas siempre pesa más la bandeja del PSOE. El otro nombre propio que se coló en el discurso de UP fue Errejón, a quien atribuye la fragmentación del voto progresista. De la pérdida de tres millones de votos en cuatro años no hubo explicación. Iglesias anunció el 10-N un consejo ciudadano estatal, máximo órgano entre asambleas de Podemos, para estudiar los resultados. Por ahora, no hay fecha para esa valoración electoral.

Errejón guarda silencio tras la decepción en las urnas

Silencio en la sede de Más País. Íñigo Errejón y su equipo dedicaron el lunes a la reflexión tras fracasar en su objetivo de formar grupo propio en el Congreso el 10-N. La plataforma con la que el que fuera fundador de Podemos dio el salto a la política nacional se reunirá esta semana, aseguran fuentes de la formación, para valorar los resultados electorales y decidir qué pasos dar a partir de ahora.

Errejón adelantó el domingo que, pese “al modesto resultado”, Más País “entra en el Congreso para ayudar” a la formación de un Gobierno progresista. Los números son tozudos y sus tres escaños (algo más de medio millón de votos) no son suficientes para que el bloque progresista alcance la mayoría parlamentaria necesaria para que Pedro Sánchez se asegure la investidura previa negociación con Más País y Unidas Podemos (UP).

Carolina Bescansa, candidata por A Coruña, fue la única cara visible de Más País que reconoció los malos resultados. “En Galicia esperábamos unos datos mejores, pero de lo que se trata es de desbloquear”, dijo en la línea del discurso de Errejón. “Vamos a intentar ser útiles, que es lo que necesita el país”, subrayó Bescansa, defendiendo el “peso cualitativo” y “no cuantitativo” de los tres representantes que sumó Más País: dos por Madrid, incluido Errejón, y uno por Valencia, donde concurrían en alianza con Compromís.

Más Madrid, el partido regional desde el que Errejón dio el salto al tablero nacional, reconoció las dificultades que podría afrontar el bloque de la izquierda para llegar a acuerdos. “No fue una buena idea llevarnos a esta repetición”, afirmó Eduardo Fernández Rubiño, diputado en Madrid y una de las personas más cercanas a Errejón. “Ahora es más difícil llegar a un Gobierno progresista”.

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