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PP

Casado insiste en una alianza electoral con Cs y Vox en caso de elecciones

El líder del PP argumenta que la fragmentación de la derecha en las generales de abril, en las que su partido se desplomó de 137 a 66 diputados, "fue letal"

Pablo Casado, en la toma de posesión de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de Madrid.

Pablo Casado está convencido de que la única posibilidad de que la derecha pueda gobernar España en caso de una repetición electoral el 10 de noviembre pasa por que el PP, Ciudadanos y Vox se presenten juntos a las urnas. Una propuesta que Albert Rivera y Santiago Abascal no contemplan. El líder de la oposición insistió este lunes en que “lo inteligente sería llegar a algún tipo de alianza electoral” para evitar la fragmentación “letal” del electorado conservador en las generales del 28-A. El PP ha registrado la marca España Suma, basada en la coalición con Ciudadanos y UPN que ganó las elecciones autonómicas en Navarra.

Cuatro meses después de firmar el peor resultado del PP en unas elecciones generales tras caer a plomo de 137 a 66 diputados y perder 3,6 millones de votantes, evitando por apenas 200.000 papeletas y nueve escaños el sorpasso de Ciudadanos, los estudios demoscópicos que manejan en Génova dibujan un escenario más favorable para sus intereses. Pero seguirían muy lejos de cuestionar la hegemonía actual del PSOE. “Percibimos que hay un retorno de quienes se fueron a otras fuerzas y quieren apostar por un valor seguro como el nuestro”, aseguró Casado, que acto seguido reclamó un “esfuerzo conjunto” a las demás partidos de la derecha. De lo contrario, entienden en el PP, la mejora que podrían experimentar en unos nuevos comicios sería insuficiente para desbancar a los socialistas.

Según los cálculos que manejan en Génova, el 28-A habrían obtenido 21 escaños en las circunscripciones menos pobladas si Vox no se hubiera presentado a las elecciones. El impacto de la presencia del partido nacionalpopulista, sobre todo en últimos escaños en juego en las provincias más despobladas, recrudeció la debacle de los populares. En la cúpula del PP añaden que con una coalición electoral la derecha habría obtenido 40 senadores más —el PP pasó de 130 a 56 asientos y Ciudadanos logró cuatro—, de los que dos tercios serían de Ciudadanos. El PSOE, con 121, logró la mayoría absoluta en la Cámara Alta, donde desde 1993 no era el partido más votado.

El ofrecimiento de una gran coalición a Ciudadanos no convence a Rivera. En su partido se niegan a “diluirse” con el PP al tiempo que hacen equilibrismos para diferenciarse de los populares pese a haber cerrado acuerdos de gobierno en Andalucía, Castilla y León, Madrid y Murcia. En todos esos casos con presidentes del PP. En su intento de vencer la resistencia de Ciudadanos y el recelo que pueda provocar dentro de su partido —el PP gallego descarta un proyecto como Galicia Suma—, Casado aclaró que la fórmula elegida sería una plataforma electoral “puntual”. “El centro y la derecha, si quieren ganar y gobernar, tienen que ir unidos, lo que no implica que perdamos nuestras siglas, personalidad, trayectoria o programa”, incidió.

Al igual que en Ciudadanos, tampoco se muestran a favor en Vox. Las direcciones de PP y PSOE pronostican una bajada relevante de la formación que dirige Santiago Abascal respecto a los 24 escaños con los que se estrenaron en el Congreso el 28-A, si finalmente Pedro Sánchez no logra los apoyos necesarios para ser investido y se repiten las elecciones. Casado coincidió en la recepción en la sede del Gobierno de Madrid con Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, portavoces respectivos de Vox en el Congreso y la Asamblea de Madrid. El presidente del PP departió durante 15 minutos con los dirigentes del partido al que, tras obtener el 28 de abril el resultado más discreto del PP en unas generales, él mismo definió como “ultraderecha”. La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, sostiene que Vox “ha tocado techo” y que muchos de sus votantes volverán al PP. La alianza propuesta, recalcaban en la dirección del PP, no se debe interpretar como un “desafío”, en especial en Ciudadanos. Pero invitan a Rivera a “decidir si es compatible con sus estrategias”.

Los planes de Casado pasan por la “refundición del centroderecha”. Esto es, volver a aglutinar al electorado de sus flancos que ha optado por Ciudadanos y Vox. De ahí el registro de la marca España Suma y de otras 17 en las comunidades autónomas, basadas en la coalición con Ciudadanos y UPN que ganó las autonómicas en Navarra. “Esa plataforma llevaba muchos meses de conversaciones. Fue una apuesta audaz y responsable y un éxito pese a que el PSOE, con PNV y Bildu, no le permitiera gobernar”, dijo Casado. Los pactos postelectorales hicieron posible el Gobierno de la socialista María Chivite con Geroa Bai y Podemos, apoyado por Izquierda-Ezkerra. La abstención de cinco de los siete diputados de EH Bildu fue decisiva.

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