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El juez abrirá una veintena de piezas más en el ‘caso Villarejo’ tras desbloquear el CNI nuevos archivos

El servicio secreto logra desencriptar cerca de la mitad de los 32 terabytes de documentos informáticos intervenidos al comisario jubilado y su socio

caso villarejo
El comisario Villarejo en una imagen de 2017.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha conseguido desencriptar cerca de la mitad de los archivos informáticos intervenidos al comisario jubilado José Manuel Villarejo y su socio, el abogado Rafael Redondo, cuando ambos fueron detenidos en noviembre de 2017 y que hasta ahora habían sido inaccesibles para los investigadores. El análisis que la policía ha iniciado sobre estos documentos llevará al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón a abrir una veintena de nuevas piezas separadas en un sumario, el del caso Villarejo, que cuenta ya con 13, según confirman fuentes judiciales. Muchas de las víctimas que están saliendo a la luz aún no saben que fueron espiados por el comisario jubilado.

La investigación de las actividades presuntamente delictivas del comisario Villarejo se encontró, desde el primer momento, con un obstáculo: la encriptación de una ingente cantidad de material informático que, supuestamente, contenía los detalles de los trabajos ilegales realizados por el policía a cambio de importantes cantidades de dinero. Se trata de 32 terabytes contenidos en 14 discos duros y 47 pendrives que la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional localizó en los diferentes domicilios y oficinas de Villarejo y su socio. Un volumen de documentación que pasada a papel permitiría llenar “hasta el techo” la sede en Madrid del Ministerio del Interior, describen fuentes policiales.

En un primer momento, la labor de acceder al contenido de dichos archivos se encargó a la Unidad de Investigaciones Tecnológicas (UIT) de la Policía Nacional que, sin embargo, solo consiguió desencriptar un 1% de los que se intervino a Villarejo y un 10% de los que estaban en poder del abogado Redondo. Un volumen mínimo que, sin embargo, permitió abrir en los primeros meses de investigación hasta ocho piezas separadas. Para dar un impulso a la causa, el primer juez instructor de la causa, Diego de Egea –que dejó la Audiencia Nacional el pasado 31 de diciembre decidió remitir todo el material que permanecía encriptado al Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), un organismo con sede en León y que depende del Ministerio de Economía.

Sin embargo, la falta de avances significativos del Incibe hizo que, finalmente, el juez Garcia-Castellón, que se hizo cargo de la instrucción del sumario en enero, encargara al CNI y, en concreto, al Centro Criptológico Nacional (CCN) la misión de abrir para los investigadores los archivos encriptados. En los meses que han transcurrido hasta entonces, los avances han sido significativos, según destacan fuentes cercanas a la investigación, que cifran en “algo más del 40%” el volumen de documentos a los que se ha podido acceder. Los resultados ya se han dejado ver en forma de informes policiales. El pasado 22 de mayo, la Unidad de Asuntos Internos remitía al magistrado uno en el que detallaba el contenido de varios archivos localizados en los equipos informáticos que el abogado Rafael Redondo tenía en su domicilio de la localidad madrileña de Galapagar (Madrid) y que hasta ahora habían sido inaccesibles.

Se trataba, en concreto, de diferentes carpetas que contienen cadenas de mensajes de correo electrónico, alguno de los cuales tenían archivos adjuntos. Del análisis de aquellos documentos, los investigadores identificaron a una quincena de víctimas de los espionajes ilegales del comisario jubilado, entre ellos varios periodistas, que no se conocían. Había empresarios, abogados, un informático, un cirujano, una actriz y un jubilado. De todos ellos, la trama de Villarejo había elaborado lo que denominaban “informes de actividad” en los que recogían datos personales y otros que solo figuran en bases de datos policiales a los que la trama accedía gracias a la colaboración de agentes en activo, la mayoría en la lucha antiterrorista.

Con estos datos y los que recojan los próximos informes que elabore la policía con los documentos ahora desencriptados por el CNI, el juez García-Castellón estudia ya la apertura de nuevas piezas separadas en el sumario. Hasta ahora hay 13, después de que recientemente el magistrado abriera una sobre los supuestos delitos fiscales del comisario jubilado y su socio. Fuentes cercanas a la investigación apuntan que en los próximos meses el número de investigaciones independientes abiertas dentro del ‘caso Villarejo’ se situará “entre las 30 y las 40”. Una veintena más de las actuales en un sumario que fuentes judiciales no dudan en tildar de "expansivo".

Las “siete copias” de los audios

La existencia de copias de los archivos de audio que atesoraba el comisario Villarejo se confirmó cuando, a partir de septiembre de 2018, comenzaron a difundirse en diferentes medios grabaciones a las que la policía no había podido acceder precisamente porque buena parte del material intervenido estaba encriptado. Además, el propio policía se jactaba en sus conversaciones privadas tener hasta siete copias de estas, “tres de ellas en el extranjero”. Según se recoge en un informe policial incorporado al sumario, en febrero de 2017 –nueve meses antes de su arresto- Villarejo grabó la conversación que mantuvo con un periodista en el que el comisario jubilado mostraba su convencimiento de que en cualquier momento un juez iba a ordenar el registro de su vivienda: “A ver qué encuentran (...). Dos o tres cosas para que las encuentren y no las tengan que buscar ya las tengo preparadas. Le diré al secretario: tome nota, que se llevan esto, una declaración jurada de una señora que se llama Corinna [en referencia a la amiga íntima del rey Juan Carlos] no sé qué dice esto, aquí está”, se escucha a Villarejo. En ese mismo audio el comisario se jacta de tener varias copias de los audios, algo que ha negado en sus declaraciones ante el juez: “No se preocupe porque la rompa porque tengo muchas copias (...) ¡Pero tonto, si tengo siete copias! obviamente. Tengo siete copias y tres de ellas en el extranjero”, detallaba ufano.

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