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Trece grados en 30 minutos: así fue el ‘reventón cálido’ en Almería

La ciudad andaluza batió el sábado su récord absoluto de temperatura al subir a 41,6°C

calor almeria
Nubes en el parque Nicolás Salmerón de Almería, el domingo pasado.

Sobre las cinco de la tarde del sábado pasado, el tiempo se volvió loco a las afueras de Almería. En la zona del aeropuerto, que se encuentra en el barrio de Costacabana, a unos 10 kilómetros al este del centro de la ciudad, pasados Ciudad Jardín, el Zapillo, la Vega de Acá y la Vega de Allá y el Quinto Pino, las temperaturas subieron 13 grados en menos de media hora y la estación que tiene la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el aeródromo marcó su récord absoluto de temperatura, 41,6°C. Hasta ahora, la cota estaba cuatro décimas por debajo, que se alcanzaron en julio de 1981.

"Debió de ser como abrir la puerta de un horno", imagina Delia Gutiérrez, portavoz de la Aemet, a lo que vecinos de la zona replican que la puerta se abrió, pero la del infierno. "Fue un día horroroso de mucho, mucho bochorno, con el cielo encapotado y plomizo, había muchísima humedad y no se secaban las toallas en la piscina", cuenta un habitante de la Vega de Allá, que no sintió lo peor del episodio porque decidió resguardarse en el aire acondicionado.

Nada hacía presagiar que Almería pudiera vivir el día más cálido de su historia y que semejante calor fuera a durar tan solo 10 minutos. La provincia tenía aviso naranja o riesgo importante por tormentas y viento y amarillo por calor, pero ninguno de ellos afectaba a la costa ni al aeropuerto. En concreto, el aviso amarillo se circunscribía al valle del Almanzora y a Los Vélez entre las 14.00 y las 20.00 por temperaturas máximas que podían alcanzar los 38 grados. El naranja, por tormentas y vientos, estaba en vigor en las mismas zonas y hasta las 21.00. 

En las horas previas a dispararse las temperaturas, detalla Gutiérrez, hacía entre 27 y 29 grados y mucha humedad, del 70% al 80%. Pero sobre las cinco de la tarde los termómetros se dispararon. "En menos de media hora el ascenso fue de unos 13 grados", precisa la portavoz, que añade que la bajada fue inmediata y todavía más brusca, al volver a 30 grados 10 minutoshttps://twitter.com/AEMET_Esp/status/114 8159409853517824 después. "Luego siguió bajando pero ya más suavemente, hasta los 25 en un par de horas", remacha. Al tiempo que los termómetros marcaban 41,6 grados, la humedad caía a entre el 18% y 16%, un aire completamente seco, "como del desierto", y se registraron rachas de viento de 71 kilómetros por hora.

Según la Aemet, se trató de un fenómeno de escala local conocido como reventón cálido, que se produce en extensiones de no más de 10 kilómetros. Si es inferior a cuatro kilómetros se llama microrreventón. "Es un tercer tipo de reventón, junto con el húmedo y el seco", explica Gutiérrez.  "Un reventón consiste en una corriente de viento que baja verticalmente dentro de una nube de tormenta. Ocurre cuando la precipitación comienza a caer desde las capas altas y, en lugar de más humedad, lo que se encuentra son unas capas bajas muy secas. La precipitación se evapora, y al hacerlo absorbe el calor del aire, que se enfría. El aire enfriado es más denso y más pesado, por lo que se acelera y cae más rápido, y al llegar al suelo produce el reventón. Al chocar contra el suelo es como un golpe de viento muy brusco, que puede llegar a tener la intensidad de un tornado, con la diferencia de que no es aire que gira sino que se desploma y desparrama contra el suelo como una bofetada", describe la portavoz.

Cuando el reventón es húmedo llega acompañado de viento y lluvia. Sin embargo, cuando ya se ha evaporado toda la precipitación es seco, mientras que el cálido ocurre "cuando junto al suelo hay, por condiciones locales, una franja de aire más frío y más húmedo", lo que provoca un "salto de temperatura y de humedad muy brusco". Según Gutiérrez, son fenómenos que ocurren con relativa frecuencia, lo que sí es raro es que los registren los observatorios al ser muy locales. "En el núcleo de Almería y en el resto de la comarca ni se enteraron", recalca. Para la meteoróloga, también resulta curioso que la temperatura más alta de Almería se haya alcanzado en un día que en su conjunto no fue ni por asomo el más caluroso vivido en la ciudad, donde la media de las máximas de julio está en 30,5ºC y la humedad promedio del 60%.

La Aemet considera que el sábado pudieron producirse otros reventones cálidos en el interior y las zonas montañosas de la mitad oriental y cerca del Mediterráneo. De hecho, hay uno más registrado en Miramar (Valencia), donde se alcanzaron los 36 grados y la humedad quedó entre el 20 y el 30% a las siete de la tarde. "Era un día propicio para reventones, granizadas fuertes y tormentas intensas, por eso había también avisos naranjas en Granada, Jaén, Murcia, Albacete, Alicante y Valencia", recuerda la experta. "Teníamos en niveles bajos un flujo de aire del sureste, que llegaba húmedo y cálido, pero que se resecaba mucho a medida que entraba en el interior. En las capas altas había una DANA o depresión aislada en niveles altos, situada al oeste de Portugal y que favorecía la formación de tormentas en la zona oriental de la Península", explica.

Este lunes, la situación se generaliza en la mitad norte y el este y hay 31 provincias en alerta por granizadas, tormentas y precipitaciones intensas, a los que se suman los avisos por calor y por rissagas (fenómeno meteorológico que provoca una variación muy fuerte de la pleamar) en Baleares y polvo en suspensión en la mitad oriental. De los avisos, 13 son naranjas —Teruel, Zaragoza, Albacete, Cuenca, Burgos, Palencia, Soria, Valladolid, Zamora, Castelló, Valencia, Ourense y La Rioja— por hasta 30 litros en una hora. "El problema es que caen en mucho menos tiempo y que llevan asociado granizo grande o abundante", concluye Gutiérrez.

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