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El fuego de Toledo y Madrid arrasa 3.300 hectáreas

Los agentes forestales han rescatado este lunes un nido de águila imperial amenazado por las llamas

Un helicóptero, sobre el incendio que afecta a Toledo y la Comunidad de Madrid. En vídeo, trabajo de los equipos de extinción. FOTO: REUTERS | VÍDEO: ATLAS

El incendio que se declaró la tarde del pasado viernes en Almorox (Toledo) y que se propagó hasta las localidades madrileñas de Cenicientos y Cadalso de los Vidrios ha arrasado un total de 3.500 hectáreas de bosques y monte bajo. 

La incidencia del incendio ha sido muy irregular, con zonas arrasadas por completo y otras en las que el fuego apenas ha tenido incidencia. Así lo han confirmado este lunes el presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán.

"Estamos viendo una zona en la que no ha tenido impacto de ningún tipo", ha comentado Rollán. El titular del Ejecutivo regional ha informado de que aunque esté perimetrado "el incendio todavía no se da por ni por estabilizado, ni por controlado, ya que queda un foco muy activo en la falda norte de Peña Cenicientos". 

Rollán ha recordado ha aclarado que las labores de investigación del incendio le corresponden a la Guardia Civil de Toledo. "Para mi conciencia será agradable que el factor humano no tuviera incidencia de ningún tipo, porque las consecuencias han sido terribles".

Unos 450 efectivos de bomberos, retenes forestales y la Unidad Militar de Emergencias (UME) han trabajado durante todo el día para evitar que las llamas alcanzaran las poblaciones. Fuentes de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, que están trabajando en la extinción, han informado de que en la mañana de este lunes "se han controlado los sectores este y oeste del fuego y se ha asegurado un nido de águila imperial que se encontraba amenazado por las llamas". 

El director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, Carlos Novillo, ha asegurado que persisten "focos bastante activos" en el incendio que afecta a Cenicientos, donde las labores de extinción continúan. "Esperamos que se pueda contener para que las brigadas hagan trabajos de remate", ha apuntado.

El fuego se inició hacia las seis de la tarde por causas aun no esclarecidas en Almorox y en menos de dos horas había alcanzado la Comunidad de Madrid, a través de un barranco, tras recorrer unos 15 kilómetros. El viento que rolaba a gran velocidad junto con la sequedad del terreno y las altas temperaturas propiciaron ese rápido avance.

La Comunidad de Madrid elevó el pasado sábado a nivel 2 el plan de incendios forestales (Infoma), lo que supone aumentar los efectivos y los recursos disponibles para la extinción. El incendio se abrió en dos frentes bien diferenciados. El este, situado junto a Cadalso de los Vidrios, se quedó perimetrado ayer por la tarde junto a la N-403 (Ávila-Toledo). La maquinaria pesada hizo un amplio cortafuegos para evitar que las llamas saltaran la vía y afectaran a la población. Esta zona estuvo controlada por los bomberos y las brigadas forestales de la Comunidad de Madrid y de Castilla-La Mancha. El ejecutivo regional movilizó efectivos de todos los parques, dada las dimensiones que había alcanzado el siniestro.

El sector oeste, situado en Cenicientos, era responsabilidad de la UME. Este contó con un amplio dispositivo aéreo formado por cuatro hidroaviones del Ministerio de Medio Ambiente y nueve helicópteros. Dos de estas unidades continuaron una hora después del ocaso trabajando, para ayudar a las labores de la UME. Esta unidad militar desplegó 296 efectivos, procedentes de Madrid y Sevilla. “Si las condiciones meteorológicas cambian y durante la noche podemos avanzar, mañana [por hoy], podríamos ser más optimistas”, explicó el teniente coronel de la UME, Juan Esteban Rodas.

Las viviendas de la urbanización Encinar del Alberche en la carretera fueron desalojadas en prevención. Parte de los vecinos se marcharon a sus primeras residencias en Madrid y el resto se quedaron en el polideportivo del municipio de Villa del Prado.

Novillo ha destacado que uno de los principales problemas era el viento, el cual llegó a superar los 40 kilómetros por hora con dirección suroeste y oeste. Esto facilitó el avance de las llamas. La zona del incendio se caracteriza por una gran riqueza ecológica, con pinos, encinas y alcornoques, entre otras especies. Según Novillo, esa velocidad del viento que hizo correr a gran velocidad las llamas hizo que estas no afectaran a las copas de los árboles, por lo que el daño ecológico puede ser menor. Todo ello se comprobará cuando se extinga el incendio y se pueda entrar en la zona devastada.

Este lunes, la Agencia Estatal de Meteorología ha anunciado una bajada de temperaturas de cerca de dos grados. También una menor incidencia del viento, aunque estos cambios no tendrán efectos notables en el control del fuego, según Emergencias.

De las 3.300 hectáreas afectadas, 2.500 corresponden a la Comunidad de Madrid y las 800 restantes a la provincia de Toledo. Para hoy está previsto que se mantengan las altas temperaturas en la zona, pero se espera que pueda reducirse la velocidad del viento en un 10%, lo que podría facilitar la extinción. Esta se ha visto complicada por el hecho de que surgían las llamadas chimeneas (pequeños focos) en zonas ya extinguidas, por lo que se reavivaba el incendio. En su propagación también ha influido la sequedad de la zona, ante la escasez de lluvias en la pasada primavera. Todo ello ha causado el llamado “estrés hídrico” o la falta de agua de la vegetación.

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