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El candidato del PP que quiso pactar con Bildu

El ganador de las elecciones en Labastida recula tras ofrecer carteras a la izquierda 'abertzale'

Vista general de Labastida (Álava).
Vista general de Labastida (Álava).

El PP de Álava ha sido implacable con su concejal Daniel García, el candidato más votado en el pueblo de Labastida (1.450 habitantes). El martes le reprendió públicamente por entablar conversaciones con EH Bildu y le prohibió llegar a acuerdo alguno con el partido abertzale para lograr ser alcalde. A García, un empleado de banca de 22 años, está muy tocado, le tiembla la voz al sincerarse: “Yo lo hice con la mejor intención, solo quería beneficiar a mis vecinos. Los miembros de la candidatura hemos acordado no tomar ninguna decisión hasta que se serenen los ánimos. Esto nos ha sobrepasado a todos”.

En el pueblo, la puerta de entrada a la Rioja alavesa, le conocen como Dani y hablan muy bien de él, incluso los nacionalistas. El 26-M ganó las elecciones por 20 votos. Su partido, el PP, obtuvo 326 papeletas y cuatro ediles, frente a los 306 del PNV (tres concejales) y los 160 votos de EH Bildu (dos). Daniel García había hecho bandera durante toda la campaña del diálogo entre diferentes y empleó como lema Las personas por encima de las siglas. Al día siguiente de resultar vencedor en las urnas proclamó: “Queremos dialogar con todos. Labastida se merece que nos entendamos”. “En todo momento he mantenido que quiero hablar con todos los partidos, y a partir de mañana nos ponemos a ello”, insistió entonces.

Dicho y hecho. García telefoneó a EH Bildu y se citó con sus representantes el pasado lunes, acompañado por otros tres miembros de la candidatura del PP. Les propuso hacerse cargo de dos concejalías, Deportes y Euskera, y del concejo Salinillas de Buradón. La coalición abertzale, que calificó la oferta de “muy generosa y detallada”, se encargó de hacerlo público pocas horas después, y se armó la marimorena. Un comunicado del PP alavés que dirige Iñaki Oyarzábal desautorizaba el martes “de forma tajante” la iniciativa de su concejal y advertía de que el PP “jamás dialogará, negociará, ni pactará” con EH Bildu.

Después de “la que se armó” con esta reacción del PP, afirma Daniel García a EL PAÍS, él se remite al comunicado del partido. “Es el momento de calmar los ánimos. Soy militante y no quiero perjudicar a mi partido”, añade en una conversación por teléfono. Confiesa que “todos los pasos” dados por él han tenido “el único interés de beneficiar a los vecinos”.

“Mi único compromiso es con el pueblo y va más allá de las siglas del partido. Lo primero es la gente. Por eso no me planteo dimitir”, asegura este joven empleado de banca que a los 16 años escribió el libro La crisis vista desde los 16 años y, un año después, publicó Mucho por hacer, ambos de temática económica. “Es un buen chaval”, señala Jesús, un jubilado que conversa en la plaza del pueblo, frente a la Casa Consistorial, con Inma, natural de Bermeo (Bizkaia), asidua en Labastida y peneuvista confesa: “Soy del PNV, pero Dani me encanta. Tiene ideas nuevas, regeneradoras, y merece una oportunidad”.

Dos carteras

Plaza principal de Labastida, con la iglesia de la Asunción al fondo.
Plaza principal de Labastida, con la iglesia de la Asunción al fondo.

El edil reprendido asegura que durante la reunión con EH Bildu no planteó formar un gobierno de coalición con los independentistas: “Hablamos de formar un equipo con todos los concejales que quieran sumar y aportar cosas nuevas para el pueblo”. Se declara víctima del turbulento ambiente político que se respira en España a cuenta de los pactos postelectorales, pero él matiza que “Labastida no es Pamplona, ni Barcelona. Es indudable que el juego político nacional y los pactos en España han influido” y provocado la reprimenda de su partido.

Entre los vecinos hay quienes asisten sorprendidos a la tormenta política que ha deparado el "contacto informal" del representante del PP con EH Bildu. En una mesa del hotel restaurante Jatorrena conversan un afiliado del PNV, una simpatizante del PP, una mujer que se declara apolítica y un amigo venido de Valladolid. “Es injusto, le han hecho una faena como una catedral. Estamos en un pueblo, no en una capital. Aquí votamos a las personas”, se queja la votante popular. El militante nacionalista discrepa: “Si vas con el PP, ya sabes que hay unas líneas rojas que no puedes traspasar. Le ha podido el ansia de ser alcalde. Ha pecado de novato y bienintencionado, porque no ha calculado que [Albert] Rivera puede acusar a [Pablo] Casado en el Congreso de pactar con los asesinos y los terroristas”.

La conversación discurre en tono cordial "entre gente del pueblo, entre cuatro personas de un padre y una madre", y hay coincidencia en que “Dani García es un buen chaval”. El votante del PNV asegura "de primera mano" que el candidato popular "no ha llamado al PNV, solo a EH Bildu" y que con este movimiento "se ha pasado porque en el PP le han ofrecido todo para hacer carrera política". Un paisano se extraña de la reacción del PP al recordar que este partido ha coincidido en el voto en numerosas ocasiones con EH Bildu y Podemos en el Parlamento. El lehendakari Urkullu afirmó a comienzos de mayo que estos tres partidos han votado juntos "130 veces" durante esta legislatura autonómica.

García dice estar “orgulloso” y tener “la conciencia tranquila”, porque cree haber actuado “según la palabra dada”. Pero concluye, resignado: “Las personas están por encima de las siglas”, agrega recordando su eslogan electoral. Su plan por el "acuerdo, acuerdo, acuerdo" se queda ahora en el dique seco: “No vamos a tomar decisiones en caliente. Hemos decidido parar todo”.

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