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Cuatro años de cárcel para Alfonso Grau por aceptar relojes de un empresario

El exvicealcalde de Valencia recibió los regalos, valorados en 25.000 euros, de un concesionario municipal

Alfonso Grau, a la izquierda, en abril, ante la Audiencia de Valencia. En vídeo, comparecencia de Grau en noviembre de 2014, rechazando dimitir como vicealcalde de Valencia.

La Audiencia de Valencia ha condenado a cuatro años de cárcel a Alfonso Grau, mano derecha de  la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá, del PP, por aceptar dos relojes de lujo, valorados en 25.000 euros, que le regaló un empresario adjudicatorio de varios contratos municipales. Los jueces lo consideran autor de un delito de cohecho y de otro de blanqueo de capitales. Contra la sentencia cabe recurso ante el Tribunal Superior valenciano.

La Sección Segunda de la Audiencia considera probado que Grau, conocido por su inmenso poder como vicealcalde y su bajo nivel de tolerancia a la crítica, recibió un Breguet Classique adquirido en la joyería Rabat, situada en el centro de Valencia, por 13.520 euros el 30 de diciembre de 2010. Y un Piaget Polo 45mm, comprado en el mismo establecimiento, un año más tarde. En esa fecha, 28 de diciembre de 2011, el expresidente de la Generalitat Francisco Camps estaba siendo juzgado en el caso de los trajes —del que fue absuelto por un jurado— a unos cientos de metros de dicha joyería.

Si Grau solo hubiera aceptado los regalos que le entregó Urbano Catalán, propietario de Transvía, compañía de autobuses que había recibido 16 contratos del Ayuntamiento de Valencia en una década, el último, de 652.748 euros (sin IVA), el mismo día de la compra del segundo reloj, el exvicealcalde de Valencia habría sido condenado a una pena muy baja: nueve meses y un día de prisión, la misma que ha recaído sobre el empresario, ya que la sentencia no considera que las dádivas fueran a cambio de las adjudicaciones.

No se quedó ahí

Pero Grau, que fue juzgado y absuelto en el caso Nóos, no se quedó ahí. Tras recibir ambos relojes, el exdirigente del PP volvió a la joyería, los devolvió y se llevó otros mejores, pagando la diferencia en efectivo. El Breguet Classique lo cambió por un Lange de oro, que costaba 25.680 euros. Y el Piaget por un Vacheron, que valía 16.825. Los jueces concluyen, como la Fiscalía Anticorrupción, que la devolución de los artículos de lujo para comprar otros constituyó un delito de blanqueó de capitales al tratarse de "una maniobra tendente a vestir o cubrir de legalidad una transacción que de origen resultaba ilícita".

El tribunal basa su decisión en las explicaciones de los peritos de la Agencia Tributaria —que fue la que descubrió la operación durante una inspección a la joyería—; en las declaraciones de los empleados de Rabat y los códigos internos utilizados por el establecimiento, que permitieron identificar los relojes comprados por el empresario con los devueltos por Grau, y en el hecho de que la compañía de transportes solicitara, al comprar los artículos, "facturas en concepto de regalos de empresa".

La versión del familiar

Los magistrados no dan credibilidad a la versión de Grau, según la cual los relojes se los regaló un un familiar cuyo nombre se ha negado a revelar "para no someterlo a la presión mediática" que él ha sufrido. "De ser cierta la afirmación, la comparecencia del mismo (en referencia al familiar) ante la Agencia Tributaria o ante el órgano judicial seguramente hubiera evitado el procedimiento que ahora nos ocupa".

Grau también está imputado en otra causa, derivada del caso Taula, por cochecho, malversación y delito electoral. La Fiscalía Anticorrupción lo considera el ejecutor de la financiación ilegal que atribuye a varias campañas electorales de Rita Barberá, de la que fue concejal y hombre de confianza entre 1995 y 2015.

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