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Casado dispone de 20 días para corregir el rumbo del PP aunque con recetas contradictorias

La actual dirección del partido navega entre el desconcierto de los que abogan por reivindicar los orígenes y herencia recibida y los que no saben qué hacer con Vox

Sede del PP en la calle Génova de Madrid.En vídeo, declaraciones del presidente de la Xunta, Nuñez Feijóo.

Esta crisis del PP es de votos, liderazgo e identidad. Y sus responsables están en una encrucijada, lidiando con diagnósticos y recetas en ocasiones contradictorias. La mayoría, incluso en el entorno de Pablo Casado, coincide en que de aquí al 26 de mayo, un margen de solo 20 días, “no hay tiempo suficiente para corregir el rumbo”. Como mucho, dicen, podrá moderar algo el mensaje. Unos le piden reivindicar la herencia de los mejores gestores del PP. Otros, que combata sobre todo a Ciudadanos. Varios, que ignore a Vox o, por el contrario, les trate sin miramientos.

Pablo Casado ha aprovechado estos días, tras los resultados del 28-A, para hablar con muchos responsables de su partido. Y escucha soluciones diversas, a veces incompatibles. Lo confesaba él mismo la semana pasada a los periodistas en la fiesta del Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid. El caso más evidente de visiones contrapuestas es cómo abordar qué tipo de relación debe mantener el PP, sobre todo en campaña, con Ciudadanos y Vox, sus teóricos socios, que le dieron el Gobierno andaluz al popular Juan Manuel Moreno.

Algunos líderes, como el gallego Alberto Núñez Feijóo, son capaces de introducir el mismo día y en el mismo discurso las dos opciones. Insultado por la cúpula de Vox por algunas de sus políticas contemplativas con apuestas del nacionalismo, como la compatibilidad de los distintos idiomas oficiales, Feijóo ataca a los partidos de Santiago Abascal (“juguete de Pedro Sánchez”) y de Albert Rivera. El líder del PP gallego presume de que en su comunidad no lograrán ningún alcalde y luego apela a sus votantes moderados. “En el PP cabemos todos, no sobra nadie, falta mucha gente, no hay puerta de salida sino de entrada, los 10 millones que en conjunto han votado a la derecha”, soltó Feijóo el sábado en la romería popular de O Pino (A Coruña).

Fue en el mismo acto de sublimación de la unidad del PP, delante de Casado, donde el líder gallego abogó por un PP “moderado, moderno, amplio, con diferentes sensibilidades y en el que no cabe el pensamiento único e intransigente”. Desde el mismo atril, el presidente del PP de A Coruña, Diego Calvo, pareció que exhortaba a otra cosa cuando propugnó que “cuando las cosas van mal hay que volver a los orígenes”. Feijóo y Casado aplaudieron a rabiar también.

"No contemplamos ni un ERE ni vender la sede de Génova 13, por ahora"

J. Casqueiro, Madrid

Desde la dirección nacional del PP se asegura, de manera “irrefutable”, que “no se contempla” un ERE o despidos masivos entre las 451 personas que componían en 2018 la plantilla del personal del partido, según el último informe entregado al Tribunal de Cuentas. Y se ratifica, con la misma contundencia, que nadie de la cúpula actual se ha planteado en ninguna conversación la venta de la actual sede central, en la calle de Génova de Madrid. Al menos por ahora. No se tomará ninguna decisión hasta comprobar cómo se plasman los resultados de las elecciones locales del 26-M y también hasta que se asimilen o resuelva la situación de las muchas personas que han disfrutado en estos años de algún tipo de excedencia en cargos oficiales.

Se han analizado las fluctuaciones de votos a la baja de otras ocasiones y se piensa que, al menos por ahora, se podrá ajustar la situación. El PP ha bajado en estas elecciones generales de 137 a 66 escaños en el Congreso (con la pérdida de 3,6 millones de votos) y de 130 a 56 senadores. La ley electoral premia con 21,67 euros cada acta y con 0,81 euros cada papeleta en la Cámara baja y 0,32 euros en la Cámara alta.

El PP estima que perderá por esos conceptos casi diez millones de euros (de los 18 que percibió en los anteriores comicios a los 7,8 de ahora). En el último balance auditado por el Tribunal de Cuentas los populares reconocían unos ingresos totales de origen público de 37,3 millones, de los que 17,5 provenían de aportaciones de los grupos institucionales. Los ingresos privados sumaban 6,6 millones (4,1 de afiliados y 2,4 de cargos). El PP gastó así en su último presupuesto 20,9 millones en personal (17 millones para las nóminas de los 451 trabajadores en plantilla). Tienen una deuda reconocida de 24,8 millones.

Casado ya no sabe muy bien a qué atenerse, por ejemplo, al referirse a Vox. Durante la campaña del 28-A no le pareció relevante aclararlo; el martes, tras el autocrítico comité ejecutivo nacional, les llamó “ultraderecha”; el jueves, ante las reconvenciones de su mentora Esperanza Aguirre, optó por denominarles “derecha radical”; y el sábado, ante Feijóo, precisó: “En España no hay tres derechas, solo un partido de centroderecha (PP) y el resto que se definan ellos”.

Uno de los barones regionales con más poder reivindica girar el partido en todo caso hacia el centro izquierda: “El PP es un partido de Gobierno, de poder, para transformar la sociedad y debemos estar posicionados desde el centro derecha de Manuel Fraga a las tesis más moderadas y reformistas y diferenciarnos claramente de Vox”.

Los aspirantes populares en Madrid también contemplan esa demanda de manera opuesta. La cabeza de lista para la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, no quiere saber nada de Vox y quiere enfocar su campaña hacia el electorado más progresista exponiendo un perfil, hasta ahora oculto, como sus encuentros con el colectivo LGTBI o con la transexual Topacio Fresh. Su compañero para el Ayuntamiento, José Luis Martínez Almeida, se concentrará en canalizar sus mensajes hacia los 235.000 votantes de la capital que se fugaron a Vox.

Centrar y moderar

Un presidente regional de una de las autonomías con más pedigrí de poder del PP exige "más caña" tanto hacia la derecha como hacia el centro: “Pablo tiene que acabar con las contemplaciones y dejar de contemporizar y confraternizar con Vox llamando 'mi amigo Santi' a su líder o dejar de decir cuando habla con Albert. Porque a nuestras bases les genera confusión y pueden pensar que todo es igual y no lo es. Y claro que es fundamental apelar a las raíces y a la herencia de Rajoy, aunque tuviera puntos negros, porque en esa responsabilidad se hizo lo que se pudo y uno no elige los momentos sino el camino y los compañeros de viaje”.

Sobre Ciudadanos, hay barones como Feijóo que se dirigen directamente a los partidarios emigrados a esa formación para ensalzar su propia trayectoria: “Si quieren gobiernos con experiencia solo los pueden encontrar en el PP”. Y luego se arroga que en Galicia no hay ni habrá alcaldes de Vox y Ciudadanos. En esa idea sí coinciden otros presidentes autonómicos en ejercicio: “Tenemos que sacar más nuestra capacidad de gestión, en sanidad, educación o dependencia, porque la tenemos y porque es precisamente lo que más nos diferencia de Ciudadanos, que no la tienen”.

Uno de los responsables del comité de campaña para el 26-M precisa: “El mensaje ahora se puede centrar y moderar, territorializándolo, con un discurso reforzado de centro con más matices, con soluciones más concretas a los problemas de la gente”.

Desde la cúpula actual del PP más cercana a Casado se asume que en apenas tres semanas no hay tiempo para corregir mucho, que su proyecto necesita más recorrido y que estos nueve meses desde que ganó el congreso a Soraya Sáenz de Santamaría “no se ha podido reconstruir un partido nuevo”. Durante las tres semanas que faltan para el 26-M Casado recorrerá las 17 autonomías, aunque en muchos casos en caravanas diferentes a los líderes locales y no para protagonizar los grandes mítines.

Y sus discursos, según la dirección del PP, se concentrarán en lo importante: “Hay que utilizar estos 20 días de forma neta y hacer más hincapié y explicar mejor lo que han hecho nuestros ayuntamientos y comunidades, y en especial ahora la Junta de Andalucía, para confrontarlo, por ejemplo, con la imprevista subida de impuestos de Sánchez de 26.000 millones”. [En realidad, como publicó EL PAÍS, el Plan de Estabilidad 2019-2022 que el Gobierno de Pedro Sánchez ha enviado a la Comisión Europea contiene una subida de impuestos de 5.654 millones de euros para 2020]. ¿Y Vox?: “No son el centro del mundo, tienen que responder ellos al PP pero ni una agresión se quedará sin respuesta”.

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