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La ‘colmena’ urbana donde arrasa Ciudadanos

En Las Tablas, barrio reciente del norte de Madrid, poblado por jóvenes profesionales y familias, votaron a la formación de Rivera cuatro de cada diez electores

Barrio de Las Tablas, en la zona de la Avenida del Camino de Santiago, en Madrid.
Barrio de Las Tablas, en la zona de la Avenida del Camino de Santiago, en Madrid.
La ‘colmena’ urbana donde arrasa Ciudadanos

El piso de tres habitaciones más barato de Las Tablas roza los 400.000 euros en Idealista. Va a tener razón Sergio Encabo, 54 años, cuando subido al camión de reparto define así el barrio: “De lo más alto que hay. De categoría”. Él solo viene aquí a traer la fruta y la verdura del supermercado Ahorramás, centro neurálgico de la zona, pero dice que hay mucha familia joven, mucho niño y mucho oficinista “de esos que llevan la carterita y el portátil” a primera hora de la mañana. “Vamos, que no veo gente como yo”, dice, y se señala el uniforme azul de trabajo.

Estamos en el kilómetro cero de Ciudadanos, la sección censal que más apoyo dio al partido de Albert Rivera en las elecciones generales. Aquí no hay que pasear por varias calles para hacerse una idea del vecindario: la práctica totalidad de la mesa electoral que dio el 38,4% a Ciudadanos vive en un único número de la avenida del Camino de Santiago, entrada a una de esas urbanizaciones cerradas sobre sí mismas, con piscina y zona verde interior, a las que los propios vecinos se refieren como “colonia”, “colmena” o “comuna”. En esta viven casi 1.200 personas, informa el portero. Y si un piso se queda libre, no lo estará más de 20 días: “Vuelan”, sentencia.

La viva imagen de la descripción que pintaba Encabo frente al supermercado entra por la puerta de la urbanización: Andrés y Nuria, 33 y 34 años, y sus hijos de cinco, tres y casi dos años. Más otro en camino. “Es un barrio residencial, cómodo, con servicios, bien comunicado”, enumera Nuria, que no se sorprende al saber que vive en un bastión de Ciudadanos. “Me cuadra. Aquí vive gente joven que busca cambio y está cansada de lo de siempre. Rivera es una cara nueva, te convence”. Ellos, fisioterapeutas, con clínica propia en el centro, no han votado naranja. “Pero me gusta”, desliza Nuria, que prefiere mantener su opción en secreto.

A más de 40 minutos en metro de Sol (y con cambio de tren por medio), la estación de Las Tablas vertebra el barrio, de amplias avenidas, escasos locales comerciales y un aire desangelado que no se debe solamente a que es viernes de puente en Madrid. “Aquí vivimos mucho de puertas para adentro, en la comuna”, dice Celia González, 39 años, que sale del metro con sus hijas de ocho y cuatro años. Ella y su marido, documentalistas en una empresa de ingeniería con sede en Las Tablas, sí son votantes de Ciudadanos. “Yo iba a votar al PSOE y él al PP, y dijimos ‘vamos a encontrarnos en el medio”. Asegura que se decidió tras el segundo debate: “Me convenció Rivera porque fue el que dio más medidas concretas, el más realista, sin hablar de ideologías ni deseos”.

González es consciente de que también encarna el prototipo de habitante de Las Tablas: “Es un barrio muy uniforme: parejas de entre 30 y 45 con niños de máximo 15 años. Abuelos no ves, salvo cuando vienen a cuidar a los nietos”, dice sonriendo. El barrio, uno de los PAU (programa de actuación urbanística) que el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha a finales del siglo pasado como extensiones hacia el norte y el sur, se ha ido adaptando a sus habitantes: empezó sin colegios y ahora hay cuatro públicos, tres concertados y dos privados. El instituto público ha abierto este año después de una década de lucha vecinal.

Ciudadanos ha conseguido los porcentajes de voto más altos (hasta el 50%) en varios pueblos muy pequeños de provincias como Lleida, Zaragoza o Teruel, pero en ciudades sus mayores éxitos se registran en barrios de Madrid (Valdefuentes, Valverde, El Goloso, Corralejos, Ensanche de Vallecas) que albergan desarrollos urbanísticos recientes, con nivel de renta medio-alto y precios de la vivienda por encima de la media de la ciudad: Valdebebas, Sanchinarro, Montecarmelo… Las Tablas tiene la particularidad de que se han establecido muchas empresas. Desde la comuna de Ciudadanos se ve el edificio Vela de la ciudad del BBVA, el cuartel general de Telefónica, y muy cerca están las sedes de FCC, Dragados, Técnicas Reunidas y Huawei. “Hay tantas empresas que la entrada al barrio es difícil, hay atascos. Muchos nos hemos mudado aquí para tener cerca el trabajo”, dice González.

Enrique Caballero, 43 años, camiseta de Metallica a modo de vigilia del concierto del viernes, añade otra característica a la descripción de Las Tablas: “No hay mucha vida social, ni bares ni pubs. Solo hay restaurantes. Puede haber 50; no se abre otro tipo de local”. Los oficinistas y el menú de mediodía mandan. Él compró en el barrio hace más de 10 años y recuerda que aún tiene demasiadas carencias: no hay centro de salud, ni polideportivo público. “Ahí radica parte del descontento también. Es un barrio de gente con buenos trabajos, aquí no viven trabajadores de fábricas, de pensamiento social liberal, entre la derecha y la izquierda, que no se casan con nadie pero que sobre todo miran por su economía”.

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