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Iglesias comienza una nueva campaña

Tras su papel en los debates, el líder de Unidas Podemos multiplica sus actos para remontar en las encuestas

Pie de Foto: Pablo Iglesias junto a Ada Colau en un acto electoral este miércoles en Barcelona. En vídeo, declaraciones del líder de Unidas Podemos. Europa Press | Vídeo: Atlas

Al día siguiente del segundo debate era obligatorio escuchar la voz de Pablo Iglesias para entender que empezaba otra campaña. Los detalles estaban en el tono, no en la letra pequeña del mitin del día, aunque fuera en Barcelona donde buscaba revalidar la victoria de las pasadas generales. Iglesias salió de Atresmedia sonriente y relajado. El candidato de Unidas Podemos ya no es ese verbo imperativo —casi enfadado— del 23 de marzo, cuando regresó a la política activa para denunciar a “los poderosos y contar la puñetera verdad”. Ahora es el que, en medio de un plató, al lado de sus adversarios, no aguanta la emoción, se abraza a su equipo, aplaude, sonríe. Y se permite una cerveza para brindar con la militancia, aunque sea a distancia, a través de su cuenta de Instagram. “Graba esto, que esto es bueno”, le pidió la noche del martes a uno de sus compañeros de equipo. Se sentía victorioso.

A esta sensación efímera que da la adrenalina de la victoria se aferra Unidas Podemos para afrontar el final de la campaña. Iglesias amaneció este miércoles con ganas de carretera. El líder del partido pide actos, no los tacha de la agenda. A apenas cuatro días del 28-A sus intervenciones se han multiplicado. Este jueves presenciará la subasta de pescado en la lonja de A Coruña a las seis de la mañana. A las 9.30 acompañará a los trabajadores de Navantia en una manifestación en Ferrol, y al mediodía llegará a Vigo para intervenir en el mitin central del día. El viernes, antes de cerrar la campaña en Madrid, estará en Valladolid y León en una comida con la militancia.

Hay ambiente de remontada en el partido. No han hecho cálculos de cuántos indecisos pudieron aclarar su voto tras la intervención de Iglesias en el debate, aunque sus encuestas internas les transmiten esta esperanza. El sorpasso es cosa del pasado, pero Podemos considera que después del debate es posible remontar esa cuarta o quinta posición que les dan las encuestas, y que podría costarles la pérdida de la mitad de la representación parlamentaria (71 diputados). Escalar hasta un 16% de voto y alejarse del abismo al que sistema electoral arroja a quienes se quedan en el 13%, la cifra que aparece en los sondeos, es el objetivo.

“Las sensaciones de campaña nos dicen que la sorpresa está cerca”, le dijo Iglesias este miércoles a Julia Otero en Onda Cero. “Quien entra Papa en el cónclave, sale cardenal”, afirmó en el debate. Su objetivo no es vencer, dice, sino convencer para sumar los suficientes diputados para que a Pedro Sánchez no le quede otra alternativa que incluir a Unidas Podemos en un posible Gobierno de coalición de la izquierda. El candidato no quiere darle ninguna excusa al presidente para que vuelva a mirar a Ciudadanos. A pesar de que Sánchez ha asegurado que no pactará con quienes le han puesto un cordón sanitario, Iglesias no termina de fiarse.

No ha sido fácil ver sonreír al candidato en esta campaña. Ha hecho de la discreción un hábito en actos con un aforo de unas 500 personas de media, en los que a veces tenían más protagonismo los colectivos sociales que el propio candidato. Su experiencia le han enseñado a controlar las emociones. “Con el tiempo he aprendido que un tono educado es más efectivo”, explicó en la radio.

Desde la noche del martes se parece un poco más al candidato a las elecciones de 2015 y 2016, según sus compañeros de partido. En aquellos años blandía el lema: “La sonrisa de un país”. Ahora pide una oportunidad para gobernar. “Si no cumplimos, no volváis a votarnos”, repite con obstinación. Al final del debate y en Instagram volvió a hacer el gesto de golpearse el corazón: otra señal de que Iglesias ha vuelto.

Iglesias defiende un diálogo en Cataluña que no deje “nada fuera de la mesa”

Pablo Iglesias llegó ayer a Barcelona en la que fue su única visita a una de las dos regiones, junto al País Vasco, donde ganó las pasadas elecciones generales. Ahora las encuestas sitúan a En Comú Podem, la marca catalana de Podemos, en tercera posición, por detrás del PSC y ERC. En 2015 consiguieron 12 escaños; el CIS les otorga siete el 28 de abril.

El candidato de Unidas Podemos habló unos 20 minutos y se fue a coger un avión camino a Galicia. En su intervención defendió la plurinacionalidad y el derecho a decidir (derecho a la autodeterminación) de los catalanes. “La solución es dialogar sin dejar nada fuera de la mesa”, dijo afeando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que descarte un referéndum.

Iglesias fue tan breve que no le dio tiempo a escuchar ni a Ada Colau. La alcaldesa se convirtió así en protagonista del acto y aprovechó para transformar un mitin en clave nacional en un acto de campaña municipalista a un mes de que se celebre esa segunda cita electoral el 26 de mayo. Colau defendió su gestión. De Iglesias habló en un par de ocasiones. Denunció la supuesta trama de espionaje ideada por el Ministerio del Interior para que Podemos no llegara al Gobierno. Alertó de que Pedro Sánchez “volverá a pactar con Ciudadanos si le dan los números”. Y terminó con otra defensa férrea de su trabajo en el Ayuntamiento.

Jaume Asens, número 1 por Barcelona, no asistió al acto porque, como explicó el propio Iglesias, estaba “estudiando” para el debate de TV3. El cabeza de lista de En Comú Podem cuenta con el apoyo de Colau, con la que ha trabajado los últimos cuatro años en el Ayuntamiento de Barcelona, y de Iglesias. Asens, abogado experto en derechos humanos, es más cercano al independentismo que Xavier Domènech, el anterior líder de los comunes.

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