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El debate de los decretos de Sánchez en el Congreso encona la precampaña

La sesión de este miércoles de la Diputación Permanente del Congreso acentuará las hostilidades entre los partidos

Desde la izquierda: las ministras María Jesús Montero, Isabel Celáa y Meritxell Batet, en el Consejo de Ministros del pasado viernes. En vídeo, retransmisión en directo de la Diputación Permanente.

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Los decretos sociales del Gobierno obtendrán este miércoles suficiente respaldo para su convalidación en la Diputación Permanente del Congreso. El debate examina los últimos coletazos de la mayoría que dio a Pedro Sánchez las riendas del Ejecutivo, y a la vez hará visible la estrategia de todos los grupos políticos, que enconarán notablemente la precampaña a partir de ahora. PP y Ciudadanos denuncian desde hace semanas al Gobierno por usar los decretos con objetivos electoralistas, aunque el partido de Albert Rivera apoyará alguno de ellos. Los partidos en los que se ha sostenido el Gobierno tienen previsto dar un sí envuelto en reproches.

Las alianzas están rotas: el todos contra todos empezó desde el momento en el que las Cortes se disolvieron y comenzó la precampaña electoral, a pesar de que hasta ahora el equipo del presidente Sánchez ha logrado mantener un tono suave. Esa tregua se acaba. La temperatura política ha empezado a subir, y no dejará de hacerlo hasta después de las elecciones del próximo 28 de abril: cuando arranque la negociación para formar una mayoría parlamentaria que pueda investir a un presidente. Ese trayecto se interrumpe este miércoles con la convocatoria de la Diputación Permanente del Congreso para convalidar seis decretos leyes del Gobierno. Si por la oposición fuera, esa sesión no se hubiera celebrado nunca: el debate político se enconará a raíz de esa reunión del órgano que representa al Congreso en tiempo electoral.

Toda la oposición se mostrará este miércoles sumamente crítica con el Gobierno, según las fuentes consultadas. PP y Cs temen que el Gobierno pueda verse favorecido al exhibir varios proyectos de fuerte impacto social, que protagonizan tres de los seis decretos en discusión: el aumento de los permisos de paternidad; las ayudas a los desempleados de más de 52 años, y los retoques a la ley del alquiler.

El resto de los partidos —Unidas Podemos, Compromís, ERC, PDeCAT, PNV y Bildu— no tenían previsto verse obligados a apoyar con sus votos iniciativas del Gobierno en plena campaña electoral, pero el adelanto de los comicios les aboca a votar a favor o tener que explicarse ante su electorado. Así, los partidos que apoyaron la moción de censura de Sánchez frente a Mariano Rajoy, tendrán que repetir públicamente ese apoyo una vez más esta legislatura. Los matices entre ellos son sustanciales. Pero la naturaleza y contenido de los seis decretos harán que el voto sea favorable y se reedite así el bloque de la moción de censura, según se vislumbraba anoche, a falta de cerrar los últimos flecos de la negociación.

¿Qué argumentos utilizarán quienes se opongan a los decretos sobre la protección a los españoles ante un Brexit sin acuerdo, o al pacto con los sindicatos sobre el sector de la estiba, o la reinversión del superávit de los Ayuntamientos? El Gobierno lanzaba este martes esa pregunta retórica para sugerir las dificultades de Unidas Podemos y los grupos independentistas y nacionalistas para votar en contra.

Los primeros, no obstante, serán muy críticos con el Ejecutivo. En línea con su campaña, reprocharán a Pedro Sánchez haberse quedado corto en todo. El grupo que dirige Pablo Iglesias hubiera querido ir más lejos: será especialmente duro al abordar el decreto de medidas del alquiler, que finalmente no limitará el alza de precios. Su incomodidad viene también de tener que apoyar con sus votos iniciativas del Gobierno en plena competición electoral y cuando la intención es distanciarse de Sánchez hasta después de las elecciones: Iglesias apuntó este martes que Podemos debería entrar en el Gobierno para apoyar una futura coalición con los socialistas.

Las mismas dificultades para oponerse aparecen en las filas del centro derecha. Ciudadanos anunció este martes que su voto sobre el Brexit será favorable, y que también votará a favor de la ampliación de los permisos de paternidad, aunque pretende que se tramite como proyecto de ley “para mejorarlo a través de enmiendas”, según un portavoz. En otras normativas —como la del alquiler— dudarán entre el no y la abstención hasta el último minuto.

Muchas menos dudas alberga el PP: votará no a todo. El hilo conductor de las intervenciones del PP será denunciar al Gobierno por hacer electoralismo sin importarle los costes de las medidas, a pesar del elevado déficit (del 2,6% del PIB) que el Ejecutivo de Sánchez deja como legado. El Gobierno sostiene que sabe cómo financiarlos; el PSOE ha anunciado subidas de impuestos a las grandes empresas y las rentas altas si gana las elecciones. Lejos de quedarse a la defensiva, los socialistas pasarán al ataque contra quienes se opongan a esos seis decretos. El PP considera inconstitucional aprobar decretos cuando las Cortes están disueltas; el Ejecutivo ha plantado cara a esa afirmación con informes de los letrados del Congreso.

A la ofensiva

También Cs planteó dudas constitucionales sobre la aprobación de medidas de igualdad, como la ampliación de los permisos de paternidad, al tratarse de la reforma de una ley orgánica, de Igualdad, que no puede modificarse por decreto. Sin embargo, esa norma tiene partes no orgánicas en las que entra la regulación de los permisos de paternidad y maternidad.

El PNV no tiene previsto desvelar el sentido de su voto hasta última hora. Un portavoz de los nacionalistas vascos aseguró a EL PAÍS que la negociación “sigue abierta”, informa Mikel Ormazabal. EH Bildu sí adelantó que votará a favor de los decretos porque suponen “pequeños pasos en la buena dirección", según dijo su coordinador, Arnaldo Otegi. El resultado de las votaciones y las posiciones de cada grupo quizá no hubieran sido las mismas sin un horizonte electoral tan próximo, a apenas 25 días. Los del no habrían tenido tanta necesidad de justificar su voto, en especial Podemos, que pugna con el PSOE por una parte del espacio electoral. PDeCAT y ERC también tienen que mostrar el máximo alejamiento de un Gobierno que, a su juicio, no ha hecho nada para aliviar la situación de los presos catalanes. El inconfundible aroma a elecciones marca el énfasis en todas esas posturas.

33 contra 32 para aprobar los decretos

No hay razones aún para la celebración en las filas del Gobierno. Esa es la actitud con la que el Ejecutivo afronta este miércoles la convalidación de los seis decretos leyes, aunque oficiosamente creen que tendrán los apoyos imprescindibles para sacarlos adelante. La Diputación Permanente cuenta con 65 miembros, por lo que se necesitan 33 votos para aprobarlos: los que suman el PSOE (15); Unidas Podemos (12); ERC (dos), y PNV, PDeCAT, Compromís y Bildu (uno por partido). Esos votos permitirían dar luz verde al plan de contingencia ante un posible Brexit sin acuerdo; a la ampliación de los permisos de paternidad, a las medidas para el alquiler y los subsidios para los parados mayores de 52 años, y al decreto para prorrogar el permiso a ayuntamientos y comunidades autónomas para utilizar sus superávit sin destinarlos a amortizar deuda. En juego está también la norma que regula la actividad de los estibadores, negociada con los sindicatos. CC OO y UGT presentaron este martes las 10 propuestas que hacen a los partidos para permitir “un giro social” en la política económica, que incluyen la derogación de las dos reformas laborales (del PSOE y del PP), de las pensiones y medidas fiscales.

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