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Villarejo acumuló un patrimonio en España valorado en 20 millones

Ante la difícil gestión de la larga lista de bienes embargados se estudia pedir la administración judicial

El comisario jubilado José Manuel Villarejo acumuló una gran fortuna con sus negocios, según acreditan las pesquisas judiciales. El valor de los bienes, acciones y dinero embargado por la Justicia al policía asciende a 20 millones de euros, según señalan a EL PAÍS fuentes de la investigación. Ante la gran cantidad y volumen de los bienes confiscados —solo en propiedades inmobiliarias son 22 pisos, chalés, locales y plazas de garaje—, la Fiscalía Anticorrupción estudia solicitar al juzgado la administración judicial de todo su patrimonio.

En foto, el comisario Villarejo, a su llegada a los juzgados de la plaza de Castilla en junio de 2017. En video, declaración de Villarejo ante la Audiencia Nacional.

Si se aprueba la administración judicial de los bienes del comisario jubilado, el juez Manuel García-Castellón, actual instructor del caso, nombrará un administrador que se encargará de la gestión, protección y asistencia del patrimonio bloqueado. Esta figura jurídica de carácter temporal constituye un medio de garantía, control y protección de los derechos de las partes en un procedimiento. La defensa de Villarejo ha solicitado sin éxito el levantamiento del embargo preventivo de sus bienes.

Catorce meses después de su detención, los investigadores han logrado bloquear un ingente patrimonio difícil de manejar. Las propiedades inmobiliarias en Madrid y Málaga fueron trabadas el pasado mes de agosto y están valoradas en unos diez millones de euros. La lista de inmuebles es larga. En Madrid, un chalé de 285 metros en Boadilla del Monte, un piso de 127 metros y dos garajes en Las Rozas. En Estepona (Málaga), dos casas de 136 y 118 metros cuadrados, un local comercial de 1.000 metros y una docena de trasteros y garajes.

En su casa de Estepona se le incautaron 199.000 euros en metálico. Lo justificó diciendo que tiene "pánico" a los bancos

A las acciones confiscadas provisionalmente de diferentes sociedades patrimoniales del policía jubilado se les otorga un valor aproximado de cinco millones; los otros cinco corresponden a lo acumulado en cuentas bancarias en España. En total alrededor de veinte millones, según una estimación inicial de los investigadores, un patrimonio tan grande que aconseja una administración judicial, según fuentes de la investigación. El comisario jubilado está en prisión acusado de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales.

Villarejo es propietario de un grupo de sociedades denominado Cenyt que está en la Torre Picasso de Madrid. Desde 1993 compaginaba su trabajo de detective privado con el de agente encubierto para el Ministerio del Interior con los sucesivos Gobiernos de PP y PSOE. Como ha demostrado la investigación, el comisario cobraba minutas millonarias para sus clientes en apuros facilitándoles información confidencial de sus competidores o enemigos.

La fortuna del exagente procede de las elevadas minutas que cobraba a sus clientes. El BBVA le abonó cinco millones durante varios años por supuestos trabajos de espionaje para evitar la toma del banco por un grupo de accionistas liderado por Sacyr. Para esta entidad llevó cabo otras pesquisas. Una investigación que Villarejo bautizó como Proyecto King y cuyo objetivo era desacreditar a Gabriel Mbega Lima, Gabry, ministro de Minas e Hidrocarburos de Guinea Ecuatorial e hijo del presidente Teodoro Obiang, le reportó otros 5,3 millones.

Los investigadores sospechan que Villarejo controla presuntamente otra ingente fortuna fuera de España. Se sigue la pista de 10 a 15 millones de euros en Uruguay que se cree están ocultos en un complejo entramado societario. Diego de Egea, el juez de la Audiencia Nacional que inició el caso, envió una comisión rogatoria a Montevideo para seguir el rastro dejado por Villarejo en ese país, donde tiene negocios como el hotel Don Pepe en Punta del Este (hoy Saint-Pierre) que dirige un familiar. La petición de auxilio judicial todavía no ha sido respondida y se teme que haya tenido tiempo suficiente para ejecutar un presunto alzamiento de bienes.

Uruguay es un país en el que Villarejo se mueve como pez en el agua. Tras su detención, en noviembre de 2017, cuando los fiscales Ignacio Stampa y Miguel Serrano le preguntaron por sus sociedades e inversiones en Uruguay, se remontó a 1989 y relató cómo Manuel Ballesteros, el entonces comisario general de Información, le envió a Punta del Este a investigar a varios etarras que se habían refugiado en ese país y abierto un restaurante.

El rastro del dinero y propiedades conduce a otros siete países. "Será difícil recuperar lo que escondió fuera", reconoce un investigador

El expolicía afirmó que Ballesteros le pidió que creara esas sociedades para que se infiltrara en ETA y afirmó que mediante esas empresas contactó con los terroristas vendiéndoles bebidas en su local. Los miembros del comando etarra fueron detenidos, pero las sociedades del comisario jubilado han seguido activas. Durante su excedencia en el Cuerpo Nacional de Policía constituyó en Uruguay la sociedad Financiera Omeran, SA, una firma que mantuvo viva hasta 2011, año en el que la trasladó a España coincidiendo con la salida de Uruguay de la lista negra de paraísos fiscales.

 

Dinero en Latinoamérica

Panamá es otro país familiar para el comisario jubilado. A diferencia de Uruguay sus autoridades sí han respondido a la comisión rogatoria de la Audiencia Nacional. Allí han aflorado otros 600.000 euros. Cuando los fiscales le preguntaron por este país, Villarejo respondió: “No he constituido ninguna sociedad en Panamá. En ocasiones sí me han pedido [el Centro Nacional de Inteligencia] que les ayudara a pagar cosas”. ¿Y su socio Rafael Redondo?, inquirió el fiscal. “Si nos lo pidieron sí. Probablemente lo ha hecho”. “¿Qué sociedades?”, preguntó el representante de la acusación. “Tengo muy mala memoria”, respondió el exagente. EL CNI niega haber mantenido relación con él.

Una investigación de este periódico publicada en 2015, dos años y medio antes de su detención, reveló que el policía jubilado tenía 12 sociedades con 16 millones de capital. Entonces declinó dar explicaciones y se escudó en que estaba autorizado por el Ministerio del Interior. El rastro de la fortuna oculta de Villarejo se dispersa en múltiples direcciones y países: desde Reino Unido, Suiza y Hong Kong hasta la isla de Man y República Dominicana. “Va a ser difícil recuperar todo lo que escondió fuera”, reconoce uno de los investigadores.

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