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Los niños presos del CIE

Nueve menores pasan entre tres y siete semanas en el centro de internamiento para extranjeros de Tarifa

Un joven ghanés, que pasó 49 días internado en el CIE de Aluche (Madrid), observando el centro desde el exterior.
Un joven ghanés, que pasó 49 días internado en el CIE de Aluche (Madrid), observando el centro desde el exterior.

Nazir salió en patera de Argelia en busca de una oportunidad en España, pero tres días después estaba entre rejas. A pesar de que según la partida de nacimiento que le enviaron sus padres tiene 14 años, ha pasado 48 días en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Tarifa. “Han sido los peores días de mi vida”, relata asustado por teléfono. “Yo solo quiero vivir tranquilo. Trabajar y salir adelante”, subraya el chico, que tiene miedo a salir a la calle y de que se publique su verdadero nombre.

Por ley, los menores extranjeros no pueden, en ningún caso, ingresar en estos centros, sino que deben ser trasladados a un centro de protección de específico a su edad. Pero Nazir no ha sido el único. Otros ocho chicos argelinos, que dicen tener entre 14 y 16 años, han pasado de tres a siete semanas en el CIE gaditano entre octubre y noviembre, según denuncian las abogadas Ángela Álvarez y Montserrat Perea. Ambas atendieron a principios de octubre a siete de ellos como parte del turno de oficio del Colegio de Abogados de Málaga. Otros juristas atendieron a dos más.

Los nueve jóvenes, Nazir incluido, fueron sometidos poco después de desembarcar a unas pruebas osométricas para determinar su edad. Los exámenes arrojaron que los chicos no eran menores y tenían entre 18 y 19 años y un juez ordenó su internamiento en el CIE, donde aseguran que comenzaron un largo calvario. Ellos mismos lo relataron a la jueza de control del centro en una carta. En el texto insistían en su corta edad y contaban que solo buscaban una oportunidad en España.

La única prueba para determinar que estos nueve chicos eran mayores de edad fue una radiografía de su muñeca izquierda, un examen que, según varios estudios sobre la materia, puede arrojar márgenes de error superiores a los dos años,pese a estas dudas es uno de los métodos más usados para este fin. A Nazir, con 14 años, las pruebas le calcularon 19.

Durante 2017, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), con un intenso trabajo en los CIE, detectó en estos centro al menos 48 menores que fueron reconocidos oficialmente como tales por el Ministerio del Interior.

El propio Congreso de los Diputados instó al Gobierno el pasado mes de febrero a que cesara el internamiento de menores en los CIE y exigió que se realizaran las gestiones necesarias para su traslado a centros de protección.

La asociación Andalucía Acoge solicita que la protección del menor sea lo primero, tal y como indica la Convención de Derechos del Niño, donde se subraya que ante la más mínima duda de que una persona sea menor, debe ser tratada como tal. En este caso no se tuvo en cuenta ese principio, según denunciaron las dos abogadas ante la Fiscalía, la jueza de control del CIE de Tarifa y del Defensor del Pueblo Andaluz. El equipo de juristas y trabajadores sociales de su filial, Algeciras Acoge, que visita semanalmente los CIE de Tarifa y Algeciras mantienen que encontrar menores en los centros es una realidad “demasiado habitual”, asegura Jesús Mancilla, presidente de la entidad.

Para trasladar a cualquier persona a un CIE se exige un decreto del Fiscal previo al internamiento que corrobore la mayoría de edad, un papel que nunca llegó, relata la letrada Ángela Álvarez, que destaca cómo en el procedimiento “se vulneraron leyes nacionales e internacionales” desde el primer momento. Y da un ejemplo. Los adolescentes no pudieron llamar a sus familias para pedir su documentación porque la policía así lo determinó. “Tuvieron menos derechos incluso que una persona arrestada”, lamenta Montserrat Perea.

La carrera de obstáculos de las juristas para lograr demostrar la minoría de edad fue larga e incluyó la petición de medidas cautelares avalada por el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Solo acabó cuando las familias enviaron desde Argelia los certificados de nacimiento de sus hijos con una fotografía actual compulsada. Gracias a ello, los nueve adolescentes fueron liberados de manera escalonada según se iba validando su documentación. Los primeros tras pasar alrededor de 20 días en el CIE de Tarifa y los últimos hace apenas unas semanas tras un internamiento de hasta 48 días—casi el límite legal para un mayor de edad— entre medio centenar de adultos.

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