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#terremotogranada, el ‘hashtag’ que no preocupa a los sismólogos, pero inquieta a los granadinos

La ciudad andaluza y su área metropolitana han sentido 15 seísmos en un mes

#terremotogranada, el ‘hashtag’ que no preocupa a los sismólogos, pero inquieta a los granadinos

María L. vive en Granada. No tenía que levantarse temprano el pasado martes así que, tras despertarse, cuenta, se quedó remoloneando en la cama y se durmió de nuevo. María relata que estaba en medio de una pesadilla de esas que enredan una cosa con otra, de las que te meten en un bucle sin salida que parece ahogarte, cuando el meneo de la cama y de la mesita de noche la despertó, liberándola de su mal sueño. “Un terremoto que te libra de una pesadilla, no sé qué es peor”, concluye.

Realmente, María ha vivido la descripción misma que el Instituto Geográfico Nacional (ING) hace de un seísmo de magnitud 4: “Un terremoto ampliamente observado, sentido en el interior de los edificios y menos en el exterior… Se despiertan algunas personas…Golpeteo de vajillas, cristalerías, ventanas y puertas. Los objetos colgados oscilan. En algunos casos los muebles ligeros tiemblan visiblemente. En algunos casos chasquidos de la carpintería…”.

El martes se vivió en Granada el, hasta ahora, punto álgido de una serie de terremotos que se vienen percibiendo en la capital y su área metropolitana desde hace algo más de un mes. El 4 de septiembre, a las 9.19 de la noche, un temblor de magnitud 2,9 en Alhendín, a apenas 10 minutos de la capital, inició esa racha que a día de hoy se mantiene activa. Entonces, fueron dos o tres segundos de un vaivén que hacía tiempo no se sentía en Granada. El martes, en las cinco horas que siguieron al terremoto que despertó a María, se produjeron cinco temblores más. Dos de ellos perceptibles en superficie y otros tres solo perceptibles por los sismógrafos.

Exactamente lo que está ocurriendo en el último mes. Desde aquel 4 de septiembre, Granada ha sido escenario de una treintena de terremotos, según datos del Instituto Geográfico Nacional (ING). De ellos, la mitad únicamente han quedado registrados por los aparatos de medición, sin que los ciudadanos los percibieran. Los otros 15, en cambio, sí han hecho vibrar las copas en las vitrinas. Una cifra nada desdeñable, y que tiene un poco en vilo a los granadinos.

Eso que inquieta a estos, por otro lado, en absoluto extraña a los sismólogos. “No consideramos la situación como nada que deba alertarnos”, explica un portavoz del ING, “es conocido que Granada es una de las zonas de mayor actividad sísmica de la Península y estos episodios ocurren”. El portavoz explica que existe un sistema de fallas en la zona que son culpables de este “enjambre de terremotos”. Sobre el futuro no puede predecir: “La sismicidad no es periódica”, sentencia. En este ámbito, lo ocurrido no sirve para predecir el futuro o, al menos, no con la exactitud que un terremoto requeriría.

El de este martes ha sido el más fuerte de toda la serie. Magnitud e intensidad 4 en la zona más cercana al epicentro, entre Pinos Puente y Santa Fe, a pocos kilómetros de la capital. Magnitud e intensidad son, por otra parte, dos medidas que no representan lo mismo. La magnitud es una escala objetiva que mide la energía liberada en el terremoto. La escala de Richter es la más utilizada. Cuatro califica a un temblor ligero. La intensidad es una escala subjetiva que se basa en la percepción de las personas sobre el movimiento y en sus efectos sobre un área determinada, sus viviendas y los objetos en el interior de estos.

La pregunta “¿Has sentido el terremoto?” va camino de convertirse en una frase habitual. Tanto como la etiqueta #terremotogranada en Twitter, el termómetro de la intensidad con la que se perciben los seísmos. En general, los tuiteros reflejan más sorpresa que miedo en sus comentarios. Y así es, porque en esta serie de 15 temblores percibidos en superficie, los daños materiales han sido nulos. Nadie ha reportado un solo cristal roto.

En cualquier caso, si sirve de tranquilidad para los granadinos, los enjambres sísmicos no son algo excepcional en la zona. Apenas hace unos meses, en marzo de este mismo año, la localidad jiennense de Jódar vivió una situación similar, solo que concentrados en apenas tres días. En Granada, la situación se prolonga ya más allá del mes, y mientras los sismólogos están libres de preocupación, a la tuitera granadina @consuvalp ya le parece que “la vida es eso que pasa entre #terremoto y #terremoto”.

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