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El hallazgo de los cuerpos de un matrimonio alemán eleva a 12 las muertes en Mallorca

El Gobierno balear negó cualquier responsabilidad, pero los bomberos denunciaron problemas de coordinación y falta de medios en un enclave con alto riesgo de inundaciones

Sant Llorenç des Cardassar
Vecinos de Sant Llorenc des Cardassar limpian su vivienda tras el paso del torrento que ha asolado la localidad.

Un paisaje desolador; un reguero de destrucción y muerte a apenas 60 kilómetros de Palma de Mallorca, a la vera del habitualmente apacible Mediterráneo. El lodo aún inundaba la noche del miércoles Sant Llorenç des Cardassar tras la tormenta que el martes por la tarde provocó el desbordamiento de dos torrentes que arrasaron la zona baja del pueblo. La tragedia se ha cobrado la vida de al menos 12 personas. Este jueves se ha recuperado el cuerpo de una mujer y un hombre en la zona de Artá, posiblemente el matrimonio alemán que los equipos de rescate buscaban, según ha informado el 112. Además, un menor está en paradero desconocido después de ser arrastrado por la corriente, que lo destruyó todo a su paso dejando un paisaje desolador.

El Gobierno balear (PSOE en coalición con los ecosoberanistas de Més per Mallorca) negó cualquier responsabilidad y atribuyó la tragedia a una “catástrofe” natural: más de 220 litros por metro cuadrado en unas horas, según la Agencia Estatal de Meteorología. Pero los bomberos del Consell de Mallorca denunciaron problemas de coordinación y falta de medios para combatir el agua en una zona de alto riesgo de inundación. Y los expertos consultados subrayan que uno de los torrentes estaba canalizado desde los años 80 en un cajón de hormigón que aumentó la velocidad del agua y su efecto destructivo: ese tipo de soluciones urbanísticas acabaron contribuyendo a la tragedia, según los análisis preliminares.

No es la primera vez que se desborda la riera que cruza el municipio, de 8.300 habitantes, situado al Este de la isla. Los vecinos recuerdan cómo otra riada, en 1989, anegó también el pueblo, aunque las consecuencias no fueron tan graves. El miércoles había división de opiniones entre quienes consideraban que no estaban suficientes limpios los márgenes de las torrenteras, lo que ocasionó tapones que provocaron la tromba de lodo, y quienes creen que la tragedia no se podía evitar. “Ahora que nos ayuden a arreglarlo”, pedía una de las afectadas, Bárbara Servera, de 48 años.

La dotación inicial de efectivos fue escasa, según explicaron fuentes de los bomberos del Consell. Eso se corrigió después: más de 500 miembros de los servicios de rescate y de la Unidad Militar de Emergencias desplazados desde la península trabajaron por la tarde para encontrar al menor desaparecido y ayudar a los vecinos en las tareas de limpieza y desescombro. En esos trabajos participaron excavadoras, helicópteros y decenas de voluntarios. Pero los bomberos denunciaron también falta de medios: al menos en la fase inicial no había, por ejemplo, vehículos 4x4. Los expertos consultados apuntan también a fallos en la planificación urbanística y en las soluciones hidrográficas para canalizar las rieras: no es habitual que una tromba de agua siegue 10 vidas en un país occidental con las infraestructuras adecuadas sin mediar ese tipo de fallos.

Fuentes de la Guardia Civil confirmaron que uno de los fallecidos es una mujer que estaba con su hijo de seis años y su hija de cinco en el interior de un vehículo. La riada les sorprendió y la madre pudo sacar a su hija con la ayuda de un vecino antes de que la corriente la arrastrara en el coche. El niño sigue desaparecido.

Otra de las víctimas es un hombre de movilidad reducida que fue encontrado en el sótano de su casa. La Guardia Civil también confirmó la muerte de dos ciudadanos británicos. El agua se cobró la vida de otros seis vecinos de Sant Llorenç y de la vecina Artà. Un total de 37 personas fueron atendidas por los servicios médicos y al menos dos permanecían ingresadas en el hospital a última hora del miércoles, aunque su estado no es grave. El agua alcanzó dos metros de altura en las viviendas más cercanas al torrente principal que atraviesa el pueblo.

Tres días de luto

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó a la zona para conocer de primera mano los estragos causados por la tromba de agua y anunció que el Consejo de Ministros elevará hoy dos informes para declarar el municipio como zona catastrófica. “El Gobierno volcará los recursos necesarios para que los vecinos puedan recuperar su día a día. Lo importante es que puedan tener acceso a determinados recursos” señaló Sánchez, quien quiso trasladar su “empatía y solidaridad” a los familiares de las víctimas.

El Gobierno balear decretó tres días de luto. La presidenta autonómica, Francina Armengol, pidió “medidas extraordinarias” para paliar los efectos de una de las mayores tragedias ocurridas en las islas en los últimos años. El líder de la oposición, Pablo Casado, también se desplazó a la zona para valorar los daños, aunque no pudo acceder al centro de la localidad. De forma más discreta se pudo ver al tenista Rafael Nadal junto a un grupo de personas que limpiaban los restos de un garaje de coches.

La tormenta comenzó a las tres del mediodía. Unas horas después, una pared de agua arrasó el centro del pueblo con una altura que alcanzó los dos metros en las casas más cercanas a la riera, según los vecinos. “Lo hemos perdido todo” afirmó el propietario de una cristalería. “Tenemos suerte de estar vivos” afirmó Pedro Femenías, que junto a su familia se afanó durante toda la jornada en sacar el barro de su vivienda.

El Gobierno balear aprobó el año pasado una partida de 2,4 millones para la limpieza de torrentes hasta 2019, lo que suponía duplicar la partida existente. El Ejecutivo de Armengol autorizó la activación del expediente de contratación para el servicio de limpieza, adecuación y mejora de varios tramos de los torrentes, priorizando los trabajos en muchos de los tramos situados en zonas consideradas como inundables.

Fe de errores

En una versión anterior de esta noticia, se informó erróneamente de la edad de los menores debido a una equivocación de la fuente informante.

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