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Una célula de captación de mujeres para combatientes del ISIS acepta la condena

El líder de la red cumplirá cinco años de cárcel y cuatro mujeres, cuatro años de prisión

Los acusados en el juicio por la red de captación de mujeres yihadistas, este lunes en la Audiencia Nacional. Ampliar foto
Los acusados en el juicio por la red de captación de mujeres yihadistas, este lunes en la Audiencia Nacional. EFE

Cuatro mujeres y un hombre que formaban una célula de captación de mujeres en Ceuta y Melilla, para convertirlas en combatientes, o en servidoras domésticas o sexuales de terroristas del Estado Islámico en Irak y Siria, han aceptado este lunes en la Audiencia Nacional una condena de prisión. El hombre, Yawad Mohamed, cumplirá una pena de cinco años de cárcel –la fiscalía pedía inicialmente ocho años para él- mientras que las mujeres –Fauzia Allal Mohamed, Woufila Mohand, Chimaa Boukhress y Francis Carolina Peña- pasarán en la cárcel cuatro años cada una, frente a los siete que reclamaba la acusación pública.

La red de envío de “voluntarias” a las zonas de combate del ISIS operaba en las ciudades autónomas españolas del norte de África y en Castillejos, localidad marroquí fronteriza con Ceuta. Según el escrito de acusación de la Fiscalía, cuyas conclusiones han sido aceptadas por los acusados para obtener una rebaja en la pena, Yawad, el cabecilla, captaba a través de las redes sociales a jóvenes y adolescentes “sensibles” al mensaje yihadista y las sometía a un “proceso de fanatización” para su posterior envío a las zonas de combate en Irak y Siria.

La trama fue desmantelada en agosto de 2014, cuando Fauzia Allal y una menor de edad, que ha actuado como testigo protegido, fueron interceptadas cuando iban a entrar en Marruecos a través de la frontera melillense de Beni Enzar. Según el escrito de acusación, que ahora, con la conformidad de los acusados, ha devenido sentencia firme, las mujeres seleccionadas eran “jóvenes, algunas menores de edad, estudiantes con resultados académicos mediocres, o desempleadas, con un nivel de conocimiento y uso de redes sociales avanzado y con una visión romántica de la hipotética vida que llevarían bajo la tutela del Estado Islámico”. Estas mujeres se imaginaban a sí mismas “tanto como verdaderas guerreras yihadistas” o como parejas de un “esposo muyahidin perfecto”.

Yawad abordó a Woufila, la primera de las mujeres captadas, en una oficina de Correos de Melilla. Este joven “barbudo y muy guapo”, según la descripción de la misma Woufila, le hizo una llamada al teléfono móvil cuando estaba a su lado en la cola, y cuando respondió, este colgó el teléfono mientras le sonreía. Posteriormente, el joven le abrió la puerta de la oficina, de la que salieron juntos.

Woufila y Yawad iniciaron así una “estrecha relación”, en la que el hombre enviaba a la mujer contenidos de adoctrinamiento yihadista. La joven se convirtió a partir de ese momento en captadora de otras chicas a través de la red social Facebook. “Wuafila manifestó sus intenciones de viajar, tenía conocimiento de las zonas de conflicto, explicaba las rutas destinadas al paso de personas por las fronteras turco-sirias, y distribuía propaganda del Estado Islámico”, señala el escrito del fiscal.

Wuafila convencía a las jóvenes para que realizaran el viaje a territorios en conflicto. Según el escrito de acusación medió para que Chimaa Boukhress contrajera matrimonio con un yihadista y le dio instrucciones sobre cómo debía preparar su viaje a Irak, al tiempo que le proporcionaba archivos de audio y vídeo con mensajes de la versión más rigorista del Islam. Chimaa estuvo a punto de realizar el viaje a Siria. Entre 2013 y 2014 recibió de las redes de transporte de combatientes tres giros postales. Cuando llegó a Bulgaria, sacó la maleta del autobús que debía llevarla a Turquía y aunque después intentó subirse, lo perdió. Se volvió a Ceuta.

Francis Carolina Peña, alias Nadia, también pertenecía a la red de captación, e intercambiaba con una menor ya condenada por estos hechos material yihadista. El día 2 de noviembre de 2014 esta mujer contrajo virtualmente matrimonio con el miembro del Estado Islámico Melidi Fadli, de nacionalidad francesa y que se encontraba en Siria. “Este matrimonio era el paso previo para emprender el viaje a zona sirio-iraki controlada por DAESH otorgándole legitimidad en la célula ante las chicas objeto de reclutamiento”, explica la fiscal Montserrat García en su escrito.

Las conversaciones intervenidas revelan que Nadia quería viajar con su hijo, pero sin que el padre lo supiera para que no la denunciase, pero necesitaba que el progenitor firmase los permisos porque ella no tenía la custodia. Cuando Fadli empezó a presionar para que hiciera el viaje, desechó finalmente la idea de llevarse al niño y se dispuso a viajar el 15 de diciembre, día en que fue detenida. En sus dispositivos electrónicos, los investigadores hallaron fotos del menor con una bandana negra del Estado Islámico alrededor de la cabeza, así como imágenes de decapitaciones de prisioneros de la red terrorista.

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