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Detenido el profesor universitario que apoyó a la Manada por agredir a dos policías en Santiago

El docente asegura que denunciará a los agentes y vincula el arresto con su postura "disonante con el feminismo mayoritario"

Luciano Méndez Naya, en un fotograma de uno de sus vídeos.
Luciano Méndez Naya, en un fotograma de uno de sus vídeos.

Luciano Méndez Naya, el profesor de Matemáticas de la Facultad de Económicas de Santiago de Compostela (USC) sancionado hace dos años por realizar comentarios machistas hacia una alumna y actualmente investigado por la Fiscalía por denigrar públicamete a la víctima de la Manada, de la que pidió en Youtube la absolución, está inmerso en un nuevo procedimiento judicial. Tras pasar la noche del miércoles en los calabozos de la capital gallega acusado de haber agredido a dos agentes de policía, Méndez compareció el jueves ante la titular de Juzgado de Instrucción 1 de Santiago, Ana López-Suevos, que lo dejó en libertad, acusado de atentado contra la autoridad y lesiones.

El docente ha vuelto a acudir a las redes sociales para contar su versión de los hechos. Ha colgado un vídeo en su cuenta de Facebook en el que sostiene que su detención está relacionada con su postura “disonante con el feminismo mayoritario” sobre la Manada y acusa a la policía de haberle dado “unas hostias gratuitamete”, si bien puntualiza que no fueron gravísimas “para que no dejasen secuelas" sino que pretendían asustarle.

Méndez no se arruga ni se apea de sus actitudes. Según el relato de los policías agredidos, el profesor acudió hacia las nueve del miércoles a la Comisaría compostelana para denunciar a una mujer por el robo de su coche después de haberse apeado de él para hacer unos recados y dejarla a ella dentro. Al tratarse de una zona monumental, en el casco histórico, en la que está prohibido aparcar, la acompañante movió el coche y cuando el profesor regresó y no lo vio acudió a la Comisaría a denunciar el robo.

Los agentes sostienen que le sugirieron que antes de denunciar se cerciorarse de que no se lo había llevado la grúa. No obstante, el docente sospecha que o bien su acompañante “estaba compinchada con la policía o la policía sabía lo que pasaba con el coche” y quisieron fastidiarlo teniéndolo “en torno a hora y media esperando”. Asegura que lo llamaron transcurrido ese tiempo y apareció la mujer con las llaves del coche en la mano “echando chispas" contra él, actitud que ratifica a Méndez en su sospecha de que “estaba compinchada con la policía”.

El profesor de a Universidad de Santiago sostiene que le pidió las llaves a la acompañante, dispuesto a poner fin al episodio, mientras la dejaba “que se fuera ladrando por ahí”. “Y solté un improperio”, reconoce. Lejos de calmarse, las cosas se complicaron para Méndez al intentar abrir el coche y no conseguirlo. Ante su nerviosismo, se acercó un policía, “el más chulo que tenían”, destaca en su relato, para darle indicaciones. La reacción del profesor fue responder a gritos que ya sabía bien él lo que tenía que hacer. Inmediatamente, según la versión del investigado, se produjo un forcejeo entre el agente y él, que culminó con un portazo por parte del policía y, a modo de respuesta por parte del docente, con “un pequeño golpe en la cara” que justifica precisando que fue una respuesta “minúscula a una agresión" que se le hizo.

En el relato policial consta, no obstante, que tras propinar el golpe en la cara al policía, este se apoyó en un compañero al que Méndez golpeó en la nariz, tras lo cual acudieron más compañeros siendo necesaria la intervención de cinco agentes para reducirlo. Méndez reconoce la participación de “cinco individuos": "Me sacan del coche y empiezan a insultarme, me tiran al suelo con los brazos cogidos por la espalda". Acaban, asegura, pateándolo, si bien reconoce que no le dejaron marcas.

Una vez detenido, Médez volvió a sorprender a todos cuando, al acercarse una abogada de oficio para estar presente en su declaración policial, le advirtió: “Yo soy el que apoya a la Manada, lo digo por si no quieres defenderme”. Tras pasar la noche en los calabozos, la magistrada le tomó declaración y lo dejó en libertad, investigado por los delitos de atentado contra la autoridad y lesiones.

Una vez libre, el profesor asegura que fue objeto una “jugada de un pequeño grupo de gente” a la que no les gustan sus opiniones sobre la Manada. Asegura que denunciará el “trato vejatorio” que afirma haber padecido por parte de los agentes. Méndez Naya, para quien organizaciones estudiantiles han pedido en varias ocasiones la inhabilitación, fue sancionado en 2016 con dos meses de suspensión de empleo y sueldo por realizar comentarios machistas en el aula.

La pasada semana se reafirmó en sus declaraciones anteriores de apoyo a La Manada: "A mí no me da un tirón de orejas nadie. Yo tengo la razón". De este modo, en un nuevo vídeo colgado en redes sociales, hizo referencia al expediente informativo abierto por la USC y que la institución remitió a Fiscalía para averiguar si de sus declaraciones pueden derivarse actuaciones penales. No obstante, no se impuso al docente ninguna sanción, ya que las consideraciones fueron hechas en un marco privado.

Del mismo modo, se reafirmó en su apoyo a La Manada y cargó contra la víctima. "Me niego a llamarla víctima", dice en el vídeo, en el que asegura que no tiene "nada de machista" ni va "contra la dignidad de las mujeres". "Yo tengo empatía con todas esas mujeres que fueron violadas y son violadas a diario", ha dicho el docente, para quien esas mujeres tienen que comparar su situación con la de "esta tipa, que iba buscando marcha, y resulta que ahora tiene a toda esa masa defendiendo sus posturas".

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