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Un Gobierno paritario en el que la mujer gana poder

Sánchez tendrá una vicepresidenta única y responsable de Igualdad, Carmen Calvo. Y ministras en Economía (Nadia Calviño) y de Hacienda (María Jesús Montero)

El Gobierno de Pedro Sánchez será paritario y concentrará todas las carteras tradicionales de poder en manos de mujeres. Habrá una vicepresidenta única y responsable de Igualdad, Carmen Calvo. Y mujeres al frente de Economía (Nadia Calviño) y de Hacienda (María Jesús Montero). A falta de que se conozcan todos los puestos, se prevén al menos ocho de 16, incluido el presidente. Trabajarán con un margen temporal estrecho para cerrar políticas de calado.

Carmen Calvo, futura vicepresidenta primera y ministra de Igualdad del Ejecutivo de Pedro Sánchez. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

El PSOE ha confirmado que habrá equilibrio entre hombres y mujeres —no menos de un 40% de representación en cada caso—. Será el tercer Gobierno con representación paritaria de la democracia, un compromiso que inició el socialista José Luis Zapatero en 2004 y que Mariano Rajoy ha obviado en las dos últimas legislaturas, en las que las políticas sociales y feministas han quedado arrinconadas. Las movilizaciones de los pensionistas y de las mujeres que exigían 200 millones comprometidos para el Pacto de Estado contra la Violencia de Género fueron las últimas que reclamaron cambios en las calles tras una movilización del 8 de Marzo que hizo historia.

Zapatero ha sido el único mandatario español que ha impulsado hasta ahora Gobiernos paritarios con una clara apuesta por las políticas de igualdad y con leyes pioneras. Nombró una vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. En la segunda legislatura puso al frente de Defensa a Carme Chacón, cuyo paso de revista a las tropas embarazada de siete meses quedó como una imagen icónica. Incorporó también como vicepresidenta y con dos carteras de peso (Economía y Hacienda) a Elena Salgado. Y en 2008 Bibiana Aido, que accedió al cargo con 31 años, fue la primera ministra de Igualdad de la democracia española. Blanco de críticas furibundas, permaneció dos años en el puesto hasta que el PSOE arrinconó la cartera tras Sanidad y Políticas Sociales, donde el PP la ha mantenido sin peso específico desde entonces.

Pedro Sánchez, autodeclarado feminista y a la cabeza de un partido que tradicionalmente votan más mujeres que hombres, se ha comprometido a cerrar una ley de igualdad salarial, otra de las cuentas pendientes. Y ha prometido un plan de dependencia, un área que ha quedado bajo mínimos con los Ejecutivos de Rajoy. En los Presupuestos de 2017, el PP dejó sin desembolsar 44 millones de los 100 comprometidos para la dependencia.

El nuevo presidente promete impulsar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género que toma el relevo de la Ley Orgánica que aprobó el PSOE en 2004 y que se ha cumplido solo a medias. Una de las impulsoras de aquella normativa, Soledad Murillo, reivindica que la paridad no es solo un gesto sino “una obligación para democratizar el poder” en una sociedad donde las mujeres son mayoría (51% de la población española, según datos del Instituto Nacional de Estadística). Solo un Gobierno equilibrado, defiende la exsecretaria general de Políticas de Igualdad, puede incidir en la agenda política con medidas sobre el cuidado de enfermos y dependientes que recae mayoritariamente en las mujeres. O revisar los permisos de paternidad para que sean iguales e intransferibles sin necesidad de que las parejas se los tomen de manera simultánea, como reclama Podemos a los socialistas tras dar su apoyo en la moción.

Políticas de fondo

Pero el nuevo Ejecutivo dispone de escaso margen de acción en el presupuesto y tendrá limitación temporal. Gobernará, como máximo, hasta 2020. Es difícil afrontar cambios políticos y sociales de calado en un plazo tan corto, como subraya María Ángeles Durán, catedrática de Sociología y profesora de investigación emérita del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “Este Gobierno arranca con muchos condicionantes e incertidumbres y las políticas de igualdad son de fondo. Para ser eficaces requieren mucha interconexión entre los ministerios y entre las comunidades”, señala Durán.

Desde la Universidad Autónoma de Barcelona, la doctora en Sociología Sara Moreno añade no obstante que los gestos importan. Reivindica mujeres en puestos de poder que se conviertan en nuevos referentes en un espacio “de monopolio masculino”.

Gobiernos de traje y corbata

A la espera de que se confirmen los últimos nombres, el Ejecutivo de al menos ocho mujeres que encabeza Sánchez dará una imagen de modernidad muy alejada de esas primeras legislaturas con fotografías en blanco y negro de señores con traje y corbata. Ocurrió en el primer Gobierno de Suárez hasta que, ya con Leopoldo Calvo Sotelo, se incorporó Soledad Becerril al frente de Cultura en 1981. Tampoco hubo mujeres en el primer Gobierno de Felipe González y nunca alcanzaron paridad en los Ejecutivos de Aznar —cuyo hito fueron cinco ministras, menos de un tercio de su Gabinete—. Ni en los de Rajoy, que se despide con un Gobierno en el que tenía mucho peso la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y que contaba solo con un 35% de representación femenina.

La asignatura pendiente

El equipo del que se ha rodeado Sánchez es el más femenino de la política nacional. Pero España nunca ha tenido una presidenta del Gobierno, no ha habido aún mujeres al frente del Tribunal Supremo y solo una, María Emilia Casas, ha presidido el Constitucional en toda su historia. Tampoco ha habido secretarias generales en los grandes sindicatos, ni gobernadoras al frente del Banco de España. El porcentaje femenino en los consejos del Ibex35 no llega al 25%. Puestos de mando que, apunta Soledad Murillo, siguen siendo la “asignatura pendiente”.

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