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El PP teme una guerra interna por el cambio del liderazgo de Rajoy

Dirigentes del partido piden que no siga como líder de la oposición y que sopese ceder paso a otro presidente del partido

El PP teme que se desate una guerra interna para decidir si Mariano Rajoy sigue como líder de la oposición y de la formación después de salir de La Moncloa. Tras una jornada marcada por el debate sobre la conveniencia de que el presidente dimitiera —para que el Ejecutivo continuara en funciones hasta una nueva investidura—, la secretaria general de la formación, María Dolores de Cospedal, avanzó que “en su momento” se comunicará qué papel asume ahora su líder. En todo caso, dirigentes de peso reclaman que Rajoy abra una ronda de consultas para evaluar si cede el paso a otro dirigente.

Soraya Sáenz de Santamaría conversa con varios diputados del PP en el Congreso.
Soraya Sáenz de Santamaría conversa con varios diputados del PP en el Congreso. EFE

El debate sobre el futuro de Rajoy quedó abierto en cuanto el portavoz del PNV, Aitor Esteban, anunció su decisivo apoyo a la moción de censura del PSOE. No es habitual que un presidente continúe como líder de la oposición tras una derrota electoral. Aunque el caso de Rajoy es excepcional, porque nunca antes había triunfado una moción de censura, ya hay voces en el partido que desaconsejan que siga al frente del PP en el Congreso y que piden que abra un debate interno para ceder paso a otro líder. Esa minoría crítica, pero con peso específico, choca por ahora con la dirección nacional, que defiende que Rajoy es la mejor garantía de la unidad.

“Las bases y los cuadros intermedios consideran que no se le puede entregar el Gobierno a Sánchez, y que el presidente debe dimitir y propiciar un nuevo debate de investidura para ganar tiempo”, resumió un político con voz y voto en las decisiones del PP. “No hay que hacerle este regalo al PSOE, con un Presupuesto expansivo, que facilitará que Sánchez solo tenga que hacer algunos gestos para consolidarse”, añadió. “Nadie entendería que siguiera al frente del partido como líder de la oposición. Lo machacarían”.

“Éste no es el momento de cuestiones relativas a la situación personal de Mariano Rajoy”, apuntó la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

"Creo que él quiere seguir, y se lo merece porque salir así es injusto, pero está todo muy complejo", reconoció una fuente de la dirección nacional.

El PP no ha convocado ninguno de los órganos del partido desde que Sánchez registró su moción. Pese a las incipientes críticas internas —que ya el pasado fin de semana pedían la convocatoria de un congreso extraordinario—, no hubo comité de dirección el lunes, como es habitual.

Abordar la crisis

Nadie duda de que es necesario convocar un comité ejecutivo o una junta directiva nacional para abordar la crisis. Pero hay quienes aconsejan que no se celebren sin haber atado antes entre los barones la gran cuestión: si Rajoy continúa como líder de la oposición o cede paso y se encarga de pilotar una transición que acabe con otro político al frente del PP.

“Si se convoca una junta directiva sin pactar eso antes, podemos ir a una guerra civil”, resumió un interlocutor.

Por una vez, las críticas no provinieron únicamente de aquellos dolidos con Rajoy, como el exministro José Manuel García-Margallo — “Mi consejo sería ese”, dijo cuando le preguntaron si el presidente debía dimitir—. El PP se dividió entre quienes defendieron la continuidad de su líder y quienes abogaron porque dimitiera para así anular la moción, mantener a su Ejecutivo en funciones y ganar tiempo para presentar un candidato alternativo que fuera investido por PNV y Ciudadanos.

“Creo que debe dimitir con la condición de que haya estabilidad y otra investidura”, coincidieron dos líderes regionales.

Frente a ese panorama, los principales portavoces del partido y del Gobierno defendieron ayer la continuidad de Rajoy.

La dimisión, argumentaron, solo facilitaría la investidura de Sánchez tras un periodo de interinidad, porque en segunda vuelta solo necesitaría mayoría simple. En ningún caso, aventuraron, conseguiría otro candidato del PP los votos necesarios. Y, de lograrlo, aseguraron múltiples interlocutores, Sánchez siempre podría argumentar ante Felipe VI que él debe intentar primero la investidura, porque ya tiene el aval de los votos de su moción de censura.

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