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El PSOE defiende el uso del término ‘portavoza’

El partido considera que el léxico ayuda a la reivindicación feminista y pide a la RAE "impulso propio"

FOTO: Carmen Calvo, en una imagen de archivo. / VÍDEO: Montero dice "portavozas" en el Congreso, el martes pasado.

El PSOE defiende que pueda usarse el término portavoza si se quiere porque el lenguaje puede utilizarse como un instrumento más de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y debe revisarse por sexista. Así lo argumentó ayer la secretaria de Igualdad socialista, Carmen Calvo, quien lamentó la polémica causada por la portavoz de Podemos, Irene Montero, al usar esa palabra. Entre los lingüistas consultados no hay unanimidad de criterio.

La secretaria de Igualdad del PSOE y exministra de Cultura socialista Carmen Calvo dio validez ayer al uso de términos como portavoza -utilizado por la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero- o el de miembra -que popularizó la exministra socialista Bibiana Aido- porque las mujeres tienen derecho a utilizar el lenguaje para reivindicar la igualdad. "Las mujeres tenemos derecho a que la revisión del lenguaje sexista nos ayude en la reivindicación de todos y cada uno de nuestros derechos y de la igualad", dijo Calvo preguntada por la polémica por el uso de portavoza . A renglón seguido, defendió: "Las mujeres necesitamos nombrar como consideremos oportuno, y la Academia [la Real Academia de la Lengua] irá depurando".

La RAE, en su opinión, debería hacer más por acabar con el lenguaje sexista. "Las instituciones deberían tener un impulso propio para todas las cuestiones de lenguaje sexista", pidió Calvo. La secretaria de Igualdad lamentó después en conversación con EL PAÍS que la "polémica desmedida" sobre el uso de l a palabra portavoza en concreto tenga como trasfondo "la contestación constante al feminismo por parte de quienes se acogen a cualquier circunstancia para abrir polémicas desmesuradas y en cambio nunca los vemos aportar algo a la lucha necesaria contra el sexismo en el lenguaje".

Algunos dirigentes del PSOE evidenciaron, sin embargo, sus reservas sobre esta cuestión, como el portavoz de la ejecutiva, Óscar Puente, quien el jueves en una entrevista en TVE consideró que el uso de portavoza retorcía el lenguaje y que una exageración así hacía un flaco favor a la lucha por la igualdad. "Con el lenguaje hay que intentar ser un poquito más cuidadoso, para evitar que se perciba a veces como una cierta exageración esa búsqueda de la igualdad, retorciéndolo como se retuerce al hablar de portavoza , porque voz es un vocablo femenino. No se debe llevar el lenguaje a esos extremos y no beneficia nada a la lucha por una causa que es una causa crucial", señaló Puente. El secretario de Empleo del PSOE, Toni Ferrer, que compareció junto a Carmen Calvo ayer en Ferraz, mostró también sus dudas al respecto. "No sería partidario de hacer un fundamentalismo sobre algo que es más natural", afirmó. En cambio, la vicesecretaria general, Adriana Lastra, sí se mostró nítidamente a favor de usar el término portavozas .

Ante estas discrepancias, Calvo afirmó que la que ella había manifestado era la posición oficial del partido.

Los lingüistas también discrepan sobre el asunto. Portavoza, nadie lo discute, es gramaticalmente incorrecto, pero el debate va más allá. "El problema es que el masculino intenta representar a toda la humanidad y el femenino, no. Todo eso no ha surgido de la nada", reflexiona la sociolingüista y catedrática en Filología de la Universidad de Alcalá Mercedes Bengoechea. "Toda nuestra concepción del mundo pasa a través del lenguaje. De mitos y narraciones tan antiguas como que la mujer proviene de la costilla de Adán, surge y se perpetúa la idea de que las mujeres son inferiores al hombre. Lingüísticamente se nos trata diferente, y no es solo una cosa del castellano, sino de todas las lenguas del mundo, que corresponden a sociedades patriarcales", explica.

Eulàlia Lledó, doctora en Filología Románica por la Universidad de Barcelona y autora de un diccionario sobre oficios, cargos y profesiones, recuerda cómo la feminización de algunas profesiones prestigiosas -jueza, presidenta, arquitecta, médica- genera resistencias. Nadie se escandalizó, sin embargo, cuando el término modisto -"un engendro que no tiene ningún sentido", como no lo tendría "periodisto" o "taxisto"-, entró en el diccionario.

José A. Martínez, catedrático de la Universidad de Oviedo, considera el uso de portavoza un error de Montero. Pero incluso si hubiese empleado a propósito lo que llama "fuegos artificiales lingüísticos", cree que habría cometido un error de comunicación, que distrae del contenido de su mensaje. El autor de El lenguaje de género y el género lingüístico sostiene que "el lenguaje del feminismo está en parte fracasado", porque sus reivindicaciones se quedan en una "jerga" que no llega a la población.

Para Martínez, la lengua española sería además "terriblemente cansina si siempre tuviésemos que diferenciar entre masculino y femenino" y "la concordancia es imposible de seguir". Bengoechea aclara "que nadie ha dicho que haya que doblar todo el rato", pero sí "vigilar el lenguaje" para hacerlo inclusivo.

Al argumento de Martínez se suele unir el principio de economía del lenguaje, "una excusa banal", según Lledó, porque antes van las necesidades comunicativas. Lo importante es visibilizar a las mujeres, mencionarlas para que existan y estén incluidas, insiste. "Estamos buscando un nuevo sujeto histórico y no hemos encontrado el modelo perfecto. Bendita sea la inconsistencia y el debate", dice Bengoechea, que añade con orgullo: "Ahora queremos una sociedad más justa, y llegaremos siendo incoherentes e inconsistentes".

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