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Los vientres de alquiler, tendencia del 2017

Un informe de la Universidad de Comillas subraya el protagonismo de la maternidad subrogada en el debate social y político

Elsa Saint y su marido Juan González, con su hija Cayetana, nacida por gestación subrogada, en Aranjuez (Madrid).

"La familia es el mayor milagro económico y social que tiene España". Con esta contundencia se pronuncia el sociólogo Fernando Vidal en la presentación esta mañana del 'Informe Familia 2017', elaborado por el Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Comillas a impulsos del Arzobispado de Madrid y el patrocinio de la Fundación Casa de la Familia. Pero el milagro tiene muchos matices. Por ejemplo, aunque el 70,4% de los españoles tiene pareja estable y el matrimonio civil o eclesiástico es la forma mayoritaria de convivencia, incluidas las parejas de hecho legalmente formalizadas, la crisis o el cuidado de familiares obliga a cuatro de cada diez personas a renunciar a formar un hogar. Entre las tendencias que reclaman un protagonismo especial este año se subraya el debate público sobre la maternidad subrogada, también llamada gestación subrogada o, ya sin eufemismos, vientres de alquiler.

"La geografía política del debate es transversal", dice el informe. Efectivamente, las protestas contra esa forma de 'hacer' una familia han unido en una misma causa a distintos partidos, distintas ideologías, distintas creencias religiosas y a feministas teóricamente de izquierdas con expertos bioéticos de derechas e, incluso, con la Conferencia Episcopal Española y el Vaticano.

El informe/encuesta señala tendencias que, aunque observadas en la región de Madrid, parecen indicar características compartidas por la sociedad española, en la que las dificultades económicas del hogar claramente empeoran la vida familiar, tanto las dificultades educativas como el pesimismo, y aumentan el descontento con los hijos, reducen la actividad social y hacen más desigual la toma de decisiones.

Los problemas económicos también impiden que dos tercios de los jóvenes menores de 35 años que viven con sus padres puedan formar un hogar propio. El impacto de esta situación también se ve claramente tanto en la formación de los hogares como en grado de satisfacción con la relación con los hijos. "En las familias con dificultades económicas para llegar a final de mes se quintuplica el descontento con los hijos", destaca Rosalía Mota, profesora de Sociología y Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de Comillas ICAI-ICADE y coautora del informe.

Los datos de la investigación, mediante una encuesta realizada a casi 1.600 personas mayores de edad residentes en la Comunidad de Madrid, muestra que la sociedad madrileña es "intensamente familista", en palabras de Vidal, director del Instituto de Familia de Comillas ICAI-ICADE y del Informe Familia 2017.

El 'Informe Familia 2017' también desvela el impacto dramático que tienen las rupturas conyugales. Hay malas relaciones con las parejas anteriores (68,7%) y pesimismo (88,8%) sobre la posibilidad de que algo les hubiera ayudado a continuar. El 46,1% de los separados o divorciados con hijos piensa que su expareja cohíbe la relación con los hijos. Consecuencia: el 18,3% de los padres separados y el 7,4% de los divorciados están descontentos con la relación con sus hijos. Sin embargo, una vez se constituye una nueva familia, los padrastros y madrastras ejercen un papel parental muy positivo para los hijos de sus parejas.

Otras conclusiones del estudio pueden resumirse en las siguientes cifras: Tres de cada cuatro familias son deliberativas, y es habitual que se sienten a hablar todos juntos cuando suceden cosas importantes; la mitad de las parejas ha sufrido una crisis conyugal grave en su historia. El 14,6% de los encuestados admite haberse separado temporalmente y el 9% pensó en la separación definitiva; el 78,5% de los padres y madres con hijos menores de 18 años les ayudan en sus estudios todos o casi todos los días; poco más del 10% no les ayudan nunca.

Tema aparte son los abuelos. La mitad convive con alguno de sus nietos, pero su 'abuelidad' es insatisfactoria. Uno de cada diez (el 9,2%) siente que no puede ejercer como tal con sus nietos por motivos ideológicos o religiosos. "Conforme la posición ideológica se derechiza, parece más insatisfactoria la percepción del ejercicio de la abuelidad", dice el informe.

El reto ante las nuevas tecnologías también es objeto de estudio, sobre todo como materia que requiere una gran atención por parte de los padres. "El 42,6% reconoce que para que los hijos no hagan un uso indebido de las tecnologías deben ser constantemente vigilados", se afirma. Más de la mitad de ese porcentaje se dice incapaz de llegar a un acuerdo con sus hijos y el 12,3% se ha rendido. "Para no tener más problemas de relación, dejan que los hijos hagan lo que quieran con sus teléfonos móviles, videojuegos e Internet en general".