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La Manada admite solo un robo en la violación múltiple de San Fermín

Los cinco acusados de violar a una joven rechazan los cargos. Solo uno de ellos ha reconocido el robo del teléfono de la víctima

FOTO: Los cinco acusados de agredir sexualmente en 2016 a una joven en Pamplona. / VÍDEO: Los acusados llegan al Palacio de Justicia de Pamplona.

La sala de vistas de la primera planta del Palacio de Justicia de Pamplona acoge desde este lunes la vista oral por la supuesta violación en grupo de una joven durante los Sanfermines de 2016. Los cinco acusados rechazaron los cargos, salvo uno de ellos que reconoció el robo del teléfono móvil de la chica. Se sientan en el banquillo acusados de un delito continuado de agresión sexual, robo con intimidación y delito contra la intimidad.

Los acusados, cinco jóvenes sevillanos de entre 27 y 29 años, abrieron este lunes la vista oral con una breve declaración en la que podían reconocer o no las imputaciones. Todos se declararon no culpables de los delitos de los que se les acusa.

A preguntas del presidente del tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, los cinco procesados manifestaron ser inocentes del delito de agresión sexual a una joven madrileña. Solo uno de los acusados se reconoció culpable del robo del móvil de la joven. robo del móvil de la joven. “Todos han reconocido que son inocentes y a partir de ahí se iniciará el procedimiento”, señaló el abogado defensor de tres de los hombres, Agustín Martínez Becerra, al acabar la vista.

Durante este lunes se dilucidaron además las cuestiones previas. Por una parte, el abogado de uno de los acusados pretendía que el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona fueran retirados como acusación popular ya que considera que son instituciones y no colectivos populares y no se juzga un caso de violencia machista que es la que ampara esta posibilidad. La Sala, formada por tres magistrados, rechazó la petición. Tampoco prosperó la petición de la fiscalía de que las declaraciones de los cinco acusados se realicen al comienzo de la fase testifical y no al final, después de escuchar a la denunciante, los testigos y los peritos, como se había establecido en el guion del juicio.

La vista oral por la supuesta violación en grupo de la mujer finalizará el 24 de noviembre. La fiscalía pide 22 años y 10 meses de prisión por delito continuado de agresión sexual, robo con intimidación y delito contra la intimidad para cada uno de ellos. El caso conocido como el de “La Manada” toma el nombre del chat de la red social Whatsapp al que los acusados enviaron el vídeo del suceso, principal prueba de cargo durante la instrucción.

10 años de libertad vigilada

El fiscal, en su escrito de acusación, reclama, por el delito continuado de agresión sexual, la pena de 18 años de prisión, así como la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima y la prohibición de comunicación con la mujer durante 20 años. Además solicita 10 años de libertad vigilada tras la pena de prisión. Por su parte, por un delito contra la intimidad reclama la pena de dos años y 10 meses de prisión y una multa de 5.409 euros. Mientras que por el delito de robo con intimidación el fiscal pide dos años de prisión. También solicita 100.000 euros de indemnización por el daño moral ocasionado a la víctima. Igualmente reclama una indemnización al Servicio Navarro de Salud de 1.531,37 euros.

La vista oral se extenderá durante 10 sesiones, todas ellas a puerta cerrada para proteger la intimidad de la denunciante, una joven madrileña que en el momento del suceso tenía 18 años. A la sala solo pueden acceder los abogados de las partes, los testigos cuando sean llamados y los cinco acusados, que llegaron al recinto judicial una hora antes del inicio del juicio, sobre las nueve de la mañana, desde la cárcel de Pamplona donde se encuentran encarcelados en prisión provisional. La pasada semana dos de ellos fueron trasladados al centro penitenciario navarro desde la prisión militar de Alcalá de Henares, donde estaban ingresados por su condición de miembros del Ejército uno y de la Guardia Civil el otro.

Hoy se iniciará la fase testifical del juicio con la declaración de la víctima, para la que el tribunal ha solicitado una protección especial. Será trasladada por la Policía Foral de manera que se impida que pueda tener cualquier tipo de contacto con los medios de comunicación, más de 30 acreditados pese a que no se puede acceder a la sala. También se instalará un biombo para evitar el contacto visual con los cinco acusados durante la declaración. Durante el resto de sesiones declararán 17 testigos citados por las acusaciones y las defensas además de 12 agentes de la Policía Municipal de Pamplona y siete policías forales que participaron en la investigación, además de 10 peritos.

El suceso por el que se juzga a los cinco jóvenes sevillanos supuso la movilización de la sociedad de Pamplona y la apertura de un debate a nivel nacional sobre el trato a las mujeres en fiestas masivas como los Sanfermines.

Arresto tras el encierro

Los hechos se produjeron la madrugada del 7 de julio de 2016 en el portal del número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona. Allí, según el relato de la instrucción judicial, los cinco introdujeron a su víctima, a la fuerza, en el portal y la agredieron sexualmente de manera grupal mientras grababan el acto en vídeo en dos teléfonos móviles. Posteriormente enviaron ese vídeo al grupo de Whatsapp con mensajes en los que se jactaban con frases como “follándonos a una entre los cinco”. A la chica, además, le sustrajeron el teléfono móvil, por lo que fue una pareja que la encontró llorando en un banco cerca del portal la que avisó a la Policía Foral. El cuerpo autonómico, tras recibir el testimonio de la joven, inició un dispositivo de búsqueda para tratar de localizarlos cuanto antes, algo que lograron cuando una agente los identificó entre los corredores del encierro a las ocho de la mañana, cuatro horas después del suceso. Fue la Policía Municipal de Pamplona la que realizó el arresto en la Plaza de Toros, coincidiendo con la suelta de vaquillas tras el encierro.

El impacto de la noticia se reflejó en la manifestación de repulsa que llenó la Plaza del Ayuntamiento al día siguiente. Ese mismo año, el Consistorio había lanzado una campaña especial de rechazo a las agresiones sexistas durante las fiestas. Las denuncias por este tipo de sucesos se multiplicaron por cuatro en los Sanfermines de 2016 con respecto al año anterior.

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