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Dos de cada tres catalanes no ven posible la secesión

La idea de una Cataluña independiente en un futuro cercano se desinfla

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Carles Puigdemont, durante un acto en Bélgica. AFP

El procés, ese desafío a la Constitución en forma de declaraciones políticas, actos administrativos y decisiones legislativas, llegó a crear entre muchos ciudadanos catalanes una percepción distorsionada de la realidad que les indujo a pensar que la independencia de Cataluña estaba a la vuelta de la esquina. El momento culminante de ese fulgor soberanista tuvo lugar en los días posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre. Las urnas habían aparecido, muchos colegios electorales pudieron abrir y más de dos millones de ciudadanos participaron en una consulta ilegal que, a pesar de lo anunciado, el Gobierno no pudo evitar por completo. En ese clima de euforia para el movimiento secesionista, Metroscopia reflejó en un sondeo del 3 de octubre que una exigua mayoría —pero mayoría, aun así— de catalanes pensaba que podía rozar la independencia con la punta de los dedos. Un 51% veía la secesión de Cataluña como una posibilidad real en un futuro más o menos cercano.

Los acontecimientos posteriores se han convertido en una ducha fría que ha rebajado drásticamente las esperanzas del independentismo. La aplicación del artículo 155 de la Constitución y la convocatoria inmediata de elecciones autonómicas que conlleva, la huida masiva de empresas de Cataluña y la dureza de los procesos penales emprendidos contra los principales líderes del movimiento independentista —a la que es necesario añadir como elemento desconcertante la fuga del president destituido, Carles Puigdemont, a Bélgica con parte de sus consellers— han dado un giro drástico a las expectativas de una mayoría de catalanes. Dos de cada tres de ellos (66%) descartan ahora la idea de que esa comunidad autónoma pueda llegar a separarse de España y convertirse en un Estado independiente en un futuro más o menos cercano.

Ese vaivén de emociones no se ha dado en absoluto en el resto de España, donde ha permanecido sólida la convicción, antes y después del referéndum ilegal, de que no era posible la secesión de Cataluña. Un 80% de los españoles rechaza esta idea en el sondeo, una cifra que apenas difiere del 78% que se manifestaba con la misma rotundidad 48 horas después del 1 de octubre. Ese convencimiento se extiende a la mayoría de todos los votantes de las cuatro principales formaciones políticas de ámbito nacional. Es rotundo en el caso de los seguidores del Partido Popular (88%), PSOE (86%) y Ciudadanos (86%), pero se muestra igual de contundente, aunque las cifras sean algo inferiores, en el caso de los electores de Podemos (74%). Apenas un testimonial 15% de españoles ve posible una Cataluña independiente.

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