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Bárcenas da detalles sobre el origen de sus fondos en Suiza, pero no aporta documentos

El extesorero del PP dice que tenía cuentas en el país helvético “a modo de fondo de pensiones”

Luis Bárcenas durante su declaración, este martes. Jaime Villanueva

El extesorero del PP Luis Bárcenas accedió este martes por primera vez, ocho años después de iniciarse la investigación, a ofrecer detalles sobre el origen de su fortuna en Suiza, que llegó a alcanzar los 48,2 millones de euros en el año 2007. Bárcenas afirmó que entre 2003 y 2008 realizó inversiones de diferente naturaleza, como un aserradero de madera en Costa Rica, compraventa de obras de arte con su amigo Rosendo Naseiro, la venta de una finca de soja en Santa Fe (Argentina) o la negociación de acciones de Endesa en la época en la que la eléctrica iba a ser objeto de una OPA. Sin embargo, estos novedosos datos, que expuso en su declaración como acusado en el juicio del caso Gürtel, no están respaldados por documentos como contratos o facturas.

Bárcenas aseguró, ante una asombrada fiscal Concepción Sabadell, que ha estado “hasta el domingo pasado” recabando y ordenando datos sobre estos supuestos movimientos, especialmente ante los bancos suizos donde tenía las cuentas. También afirmó que esta labor de recopilación de fechas y cifras, realizada, según él, por vía telefónica con los bancos y con su abogado en Argentina, Edgardo Patricio Bel, se vio interrumpida por su ingreso en prisión —entre junio de 2013 y enero de 2015— por orden del juez instructor Pablo Ruz.

La 31ª sesión del juicio —la segunda de declaración de Bárcenas— se centró desde el inicio en las cuentas suizas del extesorero popular. Estos depósitos en el país helvético son la clave de bóveda de la acusación por delito contra la Hacienda Pública contra Bárcenas, que se enfrenta a una petición de la fiscalía de 42 años y medio de cárcel y 88,8 millones de euros de multa.

En un momento del interrogatorio, la fiscal Sabadell preguntó a Bárcenas sobre “el origen de los fondos” de las cuentas suizas. En ese momento, el extesorero, que respondía las preguntas como quien canta los temas de una oposición que lleva años preparándose, dio la sorpresa de la jornada. Bárcenas, que hasta ahora no había dado apenas explicaciones, sacó un portafolios amarillo y dijo que iba a ofrecer una “visión genérica” y “sin mucho nivel de detalle” de la procedencia de su fortuna.

En ese momento, el acusado inició una enumeración, en algunos casos precisa hasta el céntimo, de supuestas operaciones empresariales e inversiones que le hicieron ganar 8,5 millones de euros entre 2003 y 2008. Según él, ganó 928.425,22 euros con su socio Francisco Yáñez —ya fallecido— con un aserradero en Costa Rica y 942.840 euros del grupo uruguayo Centenary. Su contacto con el grupo Serena Digital le reportó un ingreso de 50.000 euros, y una operación inmobiliaria en Argentina le permitió cobrar 621.515,55 euros.

También relató que la venta de obras de arte con su antecesor en la tesorería popular y ya examigo Rosendo Naseiro le supuso un beneficio de 1,84 millones de euros. O que la devolución, con intereses, de un préstamo que dio a su “hermano” Luis Fraga Eguzquiaguirre, sobrino del fundador del PP, el fallecido Manuel Fraga, para la compra de un piso cerca del estadio Santiago Bernabéu le permitió ganar 174.000 euros.

Tras un primer momento de confusión por lo concienzudo del trabajo de Bárcenas, la fiscal volvió al ataque y le pidió los documentos que justifican esos ingresos. “Lo que tengo es información y datos, no documentación (…) Las operaciones mías no consisten en comprar y vender, sino que son operaciones en las que yo recibía remuneración por intermediar, y eso genera unos honorarios”, explicó el extesorero. Según él, no existen ni contratos de intermediación ni facturas en papel, solo los recuerdos de los pagos que ha ido recogiendo por teléfono con los bancos y algunos participantes en estas supuestas operaciones.

La fiscal apreció algunas contradicciones e incongruencias en el relato de Bárcenas. El extesorero dijo que el préstamo a Luis Fraga —compañero de carrera, de escaño en el Senado y de apertura de cuentas suizas— fue en el año 1993 o 1994. Sin embargo, Sabadell le hizo notar que en la fase de instrucción situó esta ayuda a su amigo entre 2005 y 2006. “Me confundí”, señaló Bárcenas.

También subrayó la fiscal el hecho de que pese a que todos los ingresos en Suiza, según él, corresponden a trabajos con ciudadanos no españoles que le pagaban las cantidades en el país helvético, los ingresos anteriores a la entrada en vigor del euro se realizaban en pesetas. Según el propio Bárcenas de los "siete u ocho millones" de euros que ingresó en Suiza, solo dos millones se ingresaron por transferencia y el resto en efectivo.

Al explicar su fortuna, Bárcenas volvió a alardear de olfato inversor. Según él, en 2007 obtuvo unos dividendos de siete millones de euros con la venta de acciones de Endesa. La fiscal le preguntó de dónde sacó la información que le llevó a una inversión tan exitosa. “Era información pública, uno aplica el sentido común, ve el valor de la compañía, y la insistencia que había en el mercado era que era una empresa opable con el interés de muchísimas compañías. Vi una buena posibilidad y gané”, aseguró.

En la sesión vespertina, Bárcenas se negó a responder a las pregunta de la fiscal sobre las cajas b en las sedes provinciales del PP, a las que hizo referencia en su declaración de abril de 2014, ya que forman parte de otro procedimiento judicial, el de los papeles de Bárcenas. También rechazó contestar a si su esposa, Rosalía Iglesias, asistió en marzo de 2010 a una supuesta reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el entonces secretario general Javier Arenas, en la que se pactaron las condiciones de la salida de Bárcenas del cargo de tesorero. Dicho encuentro fue referido por Iglesias en fase de instrucción. “De eso no le voy a hablar, pertenece al ámbito privado”, zanjó el extesorero.

"Sinequanon era una sociedad visillo"

El resto de su declaración matinal ha servido para que Bárcenas vuelva a sacar a su esposa, Rosalía Iglesias, del foco, hasta hacerla pasar casi por una ignorante. “Mi esposa firmaba donde yo decía que firmase (…) Conocimiento de a qué iba yo al banco en Suiza con ella, no tenía ninguno. Allí no es como las sucursales de bancos en España. En un banco suizo, entras en un coche por el garaje, subes en un ascensor con un conserje de librea, no tienes ni idea de dónde estás”, aseguró.

En el inicio de la declaración Bárcenas ha reconocido que no declaró al fisco español las cuentas en Suiza. "No lo declaraba, no tenía otra explicación, eran para operaciones fuera de España con residentes no españoles y lo tenía a modo de fondo de pensiones fuera de España", afirmó.

Sin embargo, negó que se tratara de una operativa opaca. “Entre 1988 y 2005 la cuenta en Suiza estaba a mi nombre personal, ni fundación ni nada de nada, y el beneficial owner [el dueño real de los fondos] lo firmaba yo; estaba identificado ante los bancos, no me ocultaba de nadie. A partir de 2005 decido que se constituya una fundación, pero nadie se oculta detrás de nada, no es una sociedad pantalla ni nada por el estilo, sería sociedad visillo, porque se me veía perfectamente”, dijo.

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