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Rajoy se declara dispuesto a agotar los cuatro años de legislatura

En su balance de fin de año, Rajoy ha mostrado su “optimismo realista”

Podemos pasar de un bloqueo histórico a una colaboración histórica”. Fue la fórmula que encontró ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para insistir en su cortejo a PSOE y Ciudadanos, sobre todo, para que le ayuden a enfocar algunos grandes pactos con los que terminar la legislatura al completo. “Mi voluntad es que la legislatura dure cuatro años, sea larga y fructífera”, dijo Rajoy ante los amagos de esos partidos y otros de derogar en el Parlamento algunas de las grandes leyes de su anterior mandato. Y sentenció: “No quiero adelantar porque lo mejor es la estabilidad”.

Rajoy, este viernes, durante la rueda de prensa.

El primer objetivo de la rueda de prensa que Rajoy suele convocar a final de año para hacer balance del curso político ha consistido en esta ocasión en mostrar su “optimismo realista” y despejar algo el horizonte. A Rajoy le gustan las elecciones por principio cuando tocan. Es decir, cada cuatro años. Todo lo demás, anticipos, repeticiones o negociaciones a varias bandas y sin límite de tiempo en busca de investiduras, le parecen “vicisitudes”, “filibusterismo parlamentario” y trastocar la determinación de los votantes en las urnas.

2016, año de la incertidumbre y los sobresaltos

Superado finalmente 2016 como “el año de la incertidumbre”, que fue como lo ha catalogado este viernes, y también “el año de las decisiones inesperadas, los hechos sin precedentes y los sobresaltos políticos”, Rajoy entiende que ahora todo debe volver a su cauce habitual, con sus métodos y su estilo. “El largo y pernicioso periodo de bloqueo político” ya ha pasado.

El dirigente del PP ha subrayado así que, pese a los previsibles problemas a la hora de negociar los próximos Presupuestos del Estado y pese a las intenciones de varios partidos de la oposición por derogar leyes del anterior mandato, su deseo es llevar la legislatura hasta el final: “Yo no quiero adelantar las elecciones, como no quería repetir las elecciones ni convocar unas terceras. No quiero adelantar porque lo mejor es la estabilidad”.

Esa permanente disposición al diálogo tiene para Rajoy algunos límites que, eso sí, tampoco quiere marcar como líneas rojas intocables. El jefe de Gobierno ha aclarado que no quiere de entrada derogar completamente sus reformas estrella de la anterior legislatura (la laboral, la de seguridad o la educativa), pero sí está a favor de retocar algunos aspectos. Fue así como ha destacado que no se guarda en el bolsillo la amenaza de anticipar otras elecciones generales si el PSOE, Ciudadanos, Podemos y otras formaciones se empeñan en desmantelar sus iniciativas del anterior mandato: “No quiero adelantar, lo mejor es la estabilidad, no podemos celebrar elecciones cada media hora y esta situación política obliga a llegar a acuerdos y entendimientos”.

PSOE, pactos de Estado y Ciudadanos preferente

Tras hacer el balance positivo de la evolución económica (paro y crecimiento), Rajoy ha apelado a los otros partidos a “asumir su responsabilidad” y a seguir por la senda del acuerdo. El presidente ha valorado especialmente la aprobación con el PSOE de la ley de estabilidad presupuestaria y del techo de gasto de todas las administraciones públicas para 2017 (ha llegado a decir que es lo más importante aprobado hasta ahora) y ha vuelto a enumerar los pactos que pretende alcanzar con ese partido para el futuro curso político: educación, calidad democrática, violencia de género, definición de Europa ante el Brexit y la salida del Reino Unido de la UE, nuevo panorama de la justicia o financiación autonómica.

Rajoy ha solicitado así a los demás partidos una predisposición a ceder y negociar: “Se puede gobernar sin que nadie tenga la mayoría absoluta”. Ha sostenido que no hace falta derogar las normas que han funcionado y, aunque cuando dice eso no las cita, se refiere sobre todo a la reforma laboral. “Se cambia lo que no funciona”, ha remarcado. “Hay cosas que sería un enorme error jugar con ellas o cambiarlas”, ha insistido. Y ha demandado a las otras formaciones que antes de pedir cambios y vuelcos legislativos piensen más en el interés general.

El líder del PP ha dedicado múltiples mensajes al PSOE para que se implique más en los proyectos pendientes. Pero ha evitado explícitamente meterse a comentar los problemas de liderazgo de ese partido. No le ve sentido. Lo dijo expresamente: cuenta con el PSOE para abordar los grandes asuntos y pactos de Estado. Pero también quiso guardar las formas. El PP firmó en verano un acuerdo de investidura con Ciudadanos y con Coalición Canaria y ahora ambas formaciones no atraviesan su mejor momento. El partido que lidera Albert Rivera se siente postergado frente a la posición del PSOE. Rajoy ha intentado este viernes apaciguar esos ánimos: “Tenemos un acuerdo con Ciudadanos, que ha apoyado la investidura con 150 medidas, y es nuestro socio preferente. Las discrepancias las hablaremos”.

A Rajoy no le atrae especular o elucubrar en política. Cuando se le ha sugerido la hipótesis de que tendría que anticipar elecciones si al final no saca adelante los Presupuestos ha replicado: “Si no se puede, tendremos que dar respuesta cuando eso se produzca”.

Crecer, crear empleo y cumplir los objetivos

El propio Rajoy ha considerado razonable que muchos analistas se hayan sorprendido de que el parón y la incertidumbre política vivida en España este año pasado no ha afectado en principio a la situación económica. Su respuesta es que ha ayudado mucho la fortaleza de las reformas emprendidas y haber aprobado los Presupuestos de 2016 antes de tiempo para evitar zozobras tras las distintas elecciones.

Ahora ve el futuro inmediato estable gracias a aquella decisión que en su día se ha criticado. Y ha proyectado sobre un plasma habilitado al efecto las cifras que ratifican su teoría del milagro económico español: 478.800 empleos nuevos, 18,5 millones de ocupados (1,5 millones más que en el peor momento de la crisis), 530.000 desempleados menos, una tasa de paro del 18,4%, una previsión de crecimiento este curso del 3,2% (casi el doble que la media europea) y hasta un 33% del Producto Interior Bruto (PIB) en potencia exportadora.

Solo ha reseñado un problema: no cumplir los objetivos de déficit marcados por la Unión Europea. Lo achacó sobre todo al atasco político. Rajoy aseguró que en 2017 España cumplirá la cifra tope marcada por Bruselas: el 4,6%.

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